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Cuando Hillary barrió a Trump en 'prime time'

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A final, más de cien millones de personas siguiendo el debate del siglo. La primera vez en décadas en la que dos aspirantes a la Casa Blanca, Hillary Clinton y Donald Trump, han levantado una expectación tan increíble. Y no es porque sean dos candidatos amados por el público. Más bien lo contrario: ambos tienen ejércitos de gente que les desprecia políticamente hablando. Lo más curioso de estas elecciones es que realmente quien tiene seguidores es Trump y casi ninguno es del Partido Republicano.

Hillary vestida de rojo, el color de los republicanos, llegó con su marido, el presidente Bill Clinton, con toda la presión sobre ella. Según los sondeos antes del debate tenía un 47% de posibilidades de ganar, lo que implica de facto que ya llegaba perdiendo. Si ganaba, porque era lo que le tocaba, si perdía, porque era inexplicable. Situación complicada desde el minuto cero.

Para Donald Trump la situación era totalmente diferente. Estrella invitada, profesional del espectáculo y con cero presión porque sólo podía ser él. Cualquier cosa que no fuera ser él le sería penalizado

La primera mujer en la Historia de Estados Unidos en llegar hasta una candidatura, y el primer outsider en conseguir lo mismo, porque aunque se presente por el Partido Republicano, más de la mitad del establishment republicano le rechaza, al menos en público.

Desde el principio Hillary sonreía. De hecho, no perdió la sonrisa en los 90 minutos del debate, y literalmente se llevó el cara a cara a casa. Le ganó la mano en la batalla de su renta - acusando a Trump de no pagar impuestos- y Trump no pudo o no supo responder. Ahí Clinton le abrió en canal y el magnate no se pudo recuperar el resto de la noche.

hillary

Trump no tiene un plan. Trump tiene retórica. Una retórica que repite constantemente para llegar al mismo sitio. Un bucle del que no sabe salir, probablemente porque ni está preparado ni tiene los conocimientos para ello. Hillary Clinton le machacó en los primeros 45 minutos y, a partir de ese momento, todo fue un Donald a la defensiva y una Hillary que, con una mirada de hielo y una sonrisa escueta pero presente, se le comía cada segundo. La experiencia es un grado, y para un amateur como Trump el haber llegado hasta el primer debate ha sido suficiente.

En economía ganó Hillary, y eso que era una cuestión clave de la campaña de Trump. En materia de seguridad y racismo, Clinton de nuevo se sabía la lección. Era una mujer recitando la lección perfectamente aprendida. Sabía lo que tenía que decir en cada momento y cómo explicarlo. Todo lo contrario que el caótico Trump, quien de vez en cuando tenía un punto, pero que se perdía entre los suspendidos posteriores. La policía mejor preparada, sin parecer un ejército en las calles, ser más cercanos y estar mas implicados en la sociedad... Y el control de armas, fundamental para controlar la violencia en las calles. Hillary también fue capaz en su misma respuesta de abordar la cuestión de la venta de armas a personas que "no pueden volar" probablemente por estar fichados por la policía o por los servicios de seguridad. Lo mismo pasó con la cibersegurdad o la inmigración. Respecto a la OTAN, Trump ha repetido su misma idea: que aquellos que pagan tendrán una defensa oportuna, y al resto habrá que decirles que no se les puede defender. Por supuesto si de algo sabe mucho Hillary Clinton es de política internacional, y efectivamente, también barrió a Trump.

Un Trump sorprendentemente cansado en una noche en la que todo el mundo esperaba que Donald fuera quien suele ser. No fue ni algo parecido a lo que se esperaba de él.

La cuestión ahora es si Trump será capaz de recuperarse del envite. Por todos era sabido que Hillary Clinton tenía que ganar el primer debate y los dos siguientes ante un personaje como Trump... La cuestión es si los seguidores de Trump seguirán manteniendo su postura y apoyando su candidatura. Hillary Clinton, aunque no emociona a nadie, ha demostrado que efectivamente su trabajo lo sabe hacer, y que la experiencia es un grado.