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Así se ve el PP cuando se mira en el espejo

27/05/2015 18:09 CEST | Actualizado 27/05/2016 11:12 CEST

Solo les importa cómo no perder la silla. Y dónde celebrarán la cena de Navidad este año. "Por ahora el único que parece haber pillado es Luis de Guindos" comenta un colega del Gobierno, envidioso de las expectativas del ministro de Economía en el Eurogrupo, que se va sin tener que sacudirse el traje. ¿Queda tiempo para recuperarse de la debacle?, se preguntan unos a otros.

Con el disgusto que tienen, quién se iba a parar a pensar hoy , primera sesión de control tras el 24M, en ese 22% de los españoles que vive bajo el umbral de la pobreza y en el 45% no puede irse ni una semana de vacaciones. Nadie del PP se plantea que la desigualdad ha derrotado a las boyantes cifras con las que Rajoy ha machado al personal. Tan ensimismados están que ni siquiera Esperanza Aguirre les ha ocupado más de un segundo de conversación. Internamente ya le han extendido el certificado de defunción.

Entre los diputados del PP hay interpretaciones para todos los gustos. Aunque la teoría de que habrá crisis de Gobierno no se la acaban de creer ni en el propio Gobierno. "Que no va a haber ningún cambio ahora, ni Cospedal ni nada", insistía un ministro después de las declaraciones del presidente: "Los cambios, sean en el partido o en el Gobierno, se anuncian una vez que se han producido, como es perfectamente entendible. En cualquier caso, el lunes ya he fijado posiciones en una rueda de prensa".

Estas son las tesis más extendidas sobre el porqué y el cómo se encuentran en tal tesitura:

1. La debacle ha sido nacional, no territorial

"Lo fácil es que dimitan los barones, porque parece que así se soluciona el asunto. Pero la realidad es que esto es un aperitivo de lo que está por llegar. Podemos buscar múltiples culpables, pero el origen está en Moncloa", dispara un diputado veterano que aún mantiene responsabilidades en la cúpula.

2. La deslealtad de los barones les ha pasado factura

"En Moncloa y en Hacienda estamos encantados de que dimitan los barones. Se han pasado toda la legislatura tocando las pelotas, cuando lo único que hemos hecho ha sido sostenerles y alimentarles", comenta un asesor de Rajoy en la Moncloa. "Al menos, el presidente ha reconocido que hemos estado poco acertados en comunicar nuestros logros y que nos falta empatía. Pero, ¿que han asumido ellos? Si se van es para evitar que les echen", concluye.

3. "Nadie va a llorar por Cospedal"

Es una de las frases más repetidas en los pasillos del Congreso. Sin poder territorial, pese a que el cambio que hizo en la ley electoral le beneficiaba, todos apuntan a ella. "Es lo más fácil. Deshacerse de la secretaria general tiene el suficiente impacto mediático como para desviar el foco del presidente. No se la va a echar de menos lo más mínimo", explica una fuente cercana a los Sorayos. Tampoco a Cospedal le pilla de sorpresa. Ya tiene preparada casa nueva desde hace meses en Diego de León, en el barrio de Salamanca en Madrid, porque como ella decía a quien la quería escuchar, "no lo veo nada claro".

4. ¿Para qué quemar a los delfines pudiendo asar a Rajoy?

No es conveniente que Alfonso Alonso, Núñez Feijóo, Saénz de Santamaría o Pablo Casado, la última incorporación a la lista de valores a futuro, se consuman antes de tiempo. Hasta los más críticos apoyan la continuidad del presidente: "Estamos en la cuenta atrás y no merece la pena machacar a futuros valores, no sería rentable". Salvo que "a la desesperada se presente la vicepresidenta, que ya va con la campaña hecha", apunta otra señoría que participa de la conversación.

5. Sembrar el terror económico

Lo único que mantiene viva la lucecita en la Moncloa es la complicidad que sea capaz de demostrar el Ibex 35 y las instituciones internacionales. Por ahora, una de las cuatro grandes agencias de calificación, Moody´s, ya advertía sobre el riesgo de que en España los radicales se carguen las buenas reformas de Rajoy.

6. El examen práctico de Iglesias y Rivera

La ilusión de que los dos líderes de los partidos emergidos van a pinchar en su política de pactos y en la gestión municipal y autonómica es otro de los clavos ardiendo a los que se agarran. "No tienen ni estructura, ni experiencia y sí, mucho resentimiento. Imagina a Ada Colau imponiendo a la organización del Mobile World Congress las condiciones para que se celebre en Barcelona. Pues le dirán, "ahí te quedas que tenemos otras capitales del mundo interesadas", expone otro diputado.

Puede que no estén tan desesperados como Esperanza Aguirre, pero cuando la amenaza de las encuestas se ha hecho realidad, acarician con más mimo el escaño de sus entretelas mientras descubren que los headhunters ya no tienen donde colocarles.