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Los partidarios del 'no' desafían las presiones de la gestora del PSOE

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¿Cómo me van a decir unos señores de una gestora jurídicamente cuestionable, que han tomado decisiones e incluso votado en un Comité Federal cuya legalidad es dudosa, que yo tengo que cumplir la norma y que me van a castigar si no lo hago? ¿Qué habría que hacer con los que han provocado este desgarro? La responsabilidad no está en los que vamos a votar 'no', sino en los que han generado este problema".

Está es la reflexión que, por separado y en términos muy similares, se hacen Odón Elorza y Margarita Robles. Ambos van a votar 'no', aunque han llegado hasta esa decisión por caminos diferentes. "El respeto a la norma", santificado como argumento por los enviados de la gestora frente al voto en conciencia, les deja más que fríos por decimonónica.

Elorza, que fue alcalde de Donosti durante 20 años (1991-2011), nunca se ha considerado sanchista y, aunque nadie ha osado amenazarle con la expulsión, advierte: "Hay compañeros y compañeras que deberían pedir perdón públicamente por las luchas de poder mezquinas; ¿y ahora van a expulsarnos a nosotros?".

"Para expulsarnos, habría que abrirnos un expediente. Estamos en una situación de excepcionalidad, con una gestora que esgrime razones de un partido del siglo XIX. Si nos expulsan, tendrán que explicar el por qué", dice Margarita Robles.

La interpretación que está haciendo la gestora de la abstención en bloque y la forma en que está pilotando la crisis también causan dudas en Josep Borrell, exsecretario general y exministro de Felipe González que, en los últimos días, se ha convertido en la voz de militantes y votantes ante el vacío de liderazgo y que, desde el principio, apostó por un Congreso Federal. "La gestora no está prevista en los estatutos y no tiene competencia para tomar decisiones contra el PSC ni para expulsar a nadie".

Borrell comparte con los partidarios del 'no' que el objetivo de la abstención en bloque es asegurarse de que Pedro Sánchez no va a resucitar. Por eso, en la reunión del grupo parlamentario socialista celebrada solo dos horas antes del discurso de investidura de Rajoy, Patxi López y César Luena han pedido una abstención técnica in extremis. "Imposible, está aprobada la abstención en bloque y es inamovible", responden fuentes cercanas a la gestora.

"La gestora no está prevista en los estatutos y no tiene competencia para tomar decisiones contra el PSC ni para expulsar a nadie", señala Borrell.


"Hace muchísimos años que se abolió la obediencia debida. Soy obediente a aquellos a los que me debo y a los que pedí el voto". Así de clara y rotunda es Zaida Cantera, la excomandante que fue número seis en las lista por Madrid en las elecciones generales. Cantera votará 'no' a la investidura de Rajoy, como Rocío de Frutos, diputada por Orense, y Susana Sumelzo, por Aragón.

De Frutos, tan disgustada como el resto, todavía no entiende cómo se ha llegado hasta aquí. "He tenido presiones más o menos descaradas, quizá porque no estoy en la estructura orgánica del partido. Yo soy la que abre y cierra la puerta en el hemiciclo porque, desde el primer día, me colocaron en la última fila. Mi pasado laboralista y sindicalista me hace injustificable el voto a un gobierno como el de Rajoy".

Y es que cada uno de los defensores del 'no' tiene razones diferentes. Ni Margarita Robles ni Zaida Cantera ni Rocío de Frutos son militantes del PSOE. Odón Elorza insiste en que algunos de los que votan 'no', tienen argumentos que van más allá de rechazar la investidura de Rajoy. Su negativa es el resultado de todo lo que ha pasado desde el 21 de diciembre, "el proceso de confrontación que se ha dado entre los líderes que han destrozado el partido".

Pese a las presiones, están embarcados en una carrera contrarreloj para convencer a los demás diputados partidarios del 'no' que temen las represalias de Susana Díaz, a la que ya se considera extraoficialmente jefa con mando en plaza, de que voten en conciencia. "Estamos tratando de convencer a la gente del 'no' para que sean coherentes y antepongan el compromiso que adquirieron con los votantes al miedo a perder su escaño. No somos políticos de salón. ¿Cómo van a volver luego a su tierra y dar la cara ante aquellos a los que han traicionado?", se pregunta una de las diputadas que ya han anunciado su posición públicamente.

"He tenido presiones más o menos descaradas, quizá porque no estoy en la estructura orgánica del partido", dice Rocío de Frutos, diputada por Orense.


A pesar de que Javier Fernández, presidente de la gestora socialista, asegura que está tratando de convencer personalmente a los diputados que rechazan la investidura del PP, por ahora ninguno de los consultados ha recibido su llamada. Aunque sí las de los emisarios de la gestora. El argumento utilizado por los enviados especiales es siempre el mismo, santificando la norma frente a la conciencia: "Si no respetamos la norma, que es acatar la decisión del Comité Federal, ¿qué nos queda? La norma es lo único que nos diferencia de Podemos". A lo que los partidarios del 'no' responden: "Nos quedan la conciencia, la coherencia y las convicciones, que no son poca cosa".

"Que no se escondan bajo el paraguas de la conciencia, eso solo sirve para asuntos trascendentales como la eutanasia. Esto es un debate político y de disciplina", aclaraba el presidente de la gestora tras visitar al rey en los pasillos del Congreso. "Manejan una visión muy antigua y religiosa de la conciencia y la ética. ¿Hubo conciencia cuando el PSOE aragonés rompió la disciplina de voto por la defensa global del Ebro el pasado mes de abril? ¿Lambán, presidente de Aragón, tiene bula?", se pregunta un defensor del 'no'.

Por lo visto, sí. El presidente de Aragón debe de tener bula porque la gestora y el aparato del partido siguen obsesionados con mantener la unidad del voto, el llamado voto en bloque, frente a la abstención técnica de los 11 diputados que en su día defendió el mismísimo Fernández Vara y, hasta hace tres semanas, era admitida por el resto de los barones.

"No se trata solo de cerrar el paso a Sánchez, que también puede ser, sino de que un grupo parlamentario con más de una docena de señores que votaron 'no' a Rajoy se hace ingobernable para toda la legislatura. Aparte de que 14 o 15 diputados, de 85 que hay, votando 'no', es un porcentaje altísimo. A partir del sábado, habrá que legislar y volver a pactar con el PP, y el precedente de esos noes quedará establecido, la indisciplina podría volver a repetirse", argumenta uno de los cerebros orgánicos del partido.

Por lo pronto, la preocupación en el grupo mixto por si les llega una avalancha de nuevos miembros no para de crecer. "Ya son muchos para tomar la palabra, como para que lleguen más" concluye un diputado catalán.