A todo esto, la investidura de Feijóo

A todo esto, la investidura de Feijóo 

Del incidente de Óscar Puente en el AVE al error en el voto de un diputado de Junts. Todo ha opacado el trámite final de la investidura fallida del líder del PP. 

El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, abandona el Congreso tras su investidura fallida.EFE

Era un trámite, todos sabían el resultado final y sólo quedaba la incógnita de si iba a dar algo de juego. Lo que quizás pocos esperaban —tampoco el protagonista principal— era que de lo que menos se hablase en la última votación de la investidura de Alberto Núñez Feijóo fuera de la última votación de la investidura de Alberto Núñez Feijóo. 

Porque ni a la entrada ni a la salida lo importante fue eso. Tanto en el patio como en los pasillos del Congreso la conversación no versaba sobre si el candidato del PP salía o no reforzado, o si había ganado el debate a la izquierda, como apuntó durante su último discurso la portavoz popular, Cuca Gamarra. 

No. El 'salseo' político se había llevado por delante a lo que todos habían ido al Congreso. Algo que ya se barruntaba desde la tarde anterior, cuando en el Parlament catalán, Junts y ERC presentaron una propuesta para que la cámara regional avalase no dar la investidura a Pedro Sánchez si este no se comprometía a dar pasos hacia un referéndum de independencia.  

Los dos partidos independentistas de los que depende que el candidato del PSOE y presidente en funciones sea proclamado de nuevo jefe del Ejecutivo lanzaban este órdago a la grande haciendo aún más complicada la investidura, de la que ya no dependía si se aprobaba una ley de amnistía o no. 

Rápidamente, tanto PSOE como PSC reaccionaban con un comunicado en el que dejaban claro que regresar al referéndum no era una vía por la que se podía transitar. "Por ese camino no hay avance posible", afirmaban en un texto en el que insistían en mantener el diálogo como única forma de progresar en la convivencia en Cataluña. Eso sí, dentro de los márgenes de la Constitución. 

Por la mañana de este viernes, pocas horas antes de que se retomase el debate de investidura de Feijóo, el líder de los socialistas catalanes, Salvador Illa, se recorría los medios de comunicación reiterando el mismo mensaje: "Este no es el camino. Si hay que ir a elecciones, vamos a elecciones. No sería lo deseable, pero la realidad es como es". 

Así que antes del mediodía, cuando estaba programado el arranque de la última sesión del debate, las últimas exigencias de los independentistas catalanes eran el tema de conversación en la Carrera de San Jerónimo. Eso y cuándo volvería el Congreso a celebrar otra sesión de investidura, en este caso, la del socialista Pedro Sánchez.

Ni en Moncloa ni en el PSOE quieren poner fecha de momento. Juegan con algunas, claro, la mayoría en octubre, pero creen que poner un día como límite no tiene sentido cuando las negociaciones todavía están en marcha y, como se vio este jueves, son volátiles. 

"Tenemos dos meses y no es fácil", aseguran. A esas horas todavía no se conocía que el rey volvería a empezar una ronda de consultas el lunes 2 y el martes 3 de octubre. Habrá que ver, insisten desde el lado socialista, si de esta ronda de consultas se propone a Sánchez y si Armengol plantea una fecha para el debate. 

En todo caso, sí que reconocen que quieren que haya un acuerdo "cuanto antes" y creen que la situación es distinta a la que se planteó con Feijóo: "Nosotros estamos en una negociación en serio que Feijóo no tenía". 

Para colmo de males del líder del PP, a primera hora de la mañana se conocía que Óscar Puente, el hombre elegido por Sánchez para responder a Feijóo, había sido increpado por un individuo en el AVE de camino a Madrid, provocando la denuncia del socialista a la Policía y que el trayecto se retrasase 45 minutos. 

Así que, de nuevo, todo el protagonismo para Puente una vez más. Fue de los más buscados en los pasillos para conocer de primera mano su versión de los hechos y, a su llegada al Hemiciclo, recibió el apoyo de todos sus compañeros, que no paraban de preguntarle qué había ocurrido. 

Y, a todo esto, la investidura de Feijóo. Que discurrió sin mucho sobresalto. El candidato popular asumió que estará en la oposición, pidió nuevas elecciones y vaticinó "el Gobierno de la mentira y del engaño" si Sánchez es investido. Por si acaso, advirtió a los socialistas que ni se les ocurriera pedir la abstención del PP. La carcajada de Sánchez, que se encogía de hombros sin entender nada, fue notable. 

El líder del PP se encaminaba hacia su derrota definitiva en la investidura pero quedaba un episodio más que le iba a quitar protagonismo: el error de Eduard Pujol, diputado de Junts, que para sorpresa de todos votó "sí" a Feijóo. 

Aunque no cambiaba nada —el candidato popular iba a perder igual, pero con 173 apoyos en lugar de 172—, el PP se emperró en pelear ese "sí". Lo hizo durante el recuento de la votación, que en lugar de cinco minutos duró casi media hora. Los miembros del partido de Feijóo hicieron todo lo posible para que la presidenta de la Cámara diera por bueno el voto, pese a que Pujol había rectificado al instante diciendo que "no". 

Al final, tras una larga discusión en la que el letrado de la Mesa del Congreso no sabía dónde meterse, Armengol tiró por la vía salomónica: el voto sería nulo. Feijóo moría con los mismos 172 votos a favor con los que la Cámara Baja rechazó su investidura 48 horas antes. 

Y su discurso, su imagen, los aplausos de los suyos; todo quedaba en un segundo plano ante lo que acababa de pasar. Los diputados del PP salieron enfurruñados del Hemiciclo tras lo ocurrido, quejándose de la actuación de la presidenta del Congreso y no entendiendo por qué no se les había dado como bueno ese voto. Todo mientras Feijóo se marchaba, fracasando no sólo en su intento de ser presidente, sino en que este debate de investidura que Gamarra calificó de "histórico" fuera recordado por algo que no fueran las anécdotas que lo han rodeado. 

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Jefe de Política de El HuffPost