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A Debate: EE UU y el Mundo

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Acaba de terminar el cuarto (tercero entre los candidatos a presidente) y último debate de la campaña presidencial de EE UU. Se ha centrado en la política exterior de EE UU y en él los dos candidatos han tratado de explicar sus diferencias en relación a la pregunta qué les divide en este terreno: ¿Cómo y cuándo debe EE UU ejercitar su poderío militar y su influencia geopolítica por todo el mundo, y a qué coste?

La política exterior ha sido una de la pocas áreas donde ha sido difícil establecer diferencias claras entre los dos candidatos. Desde Irak, a Irán pasando por Afganistán o Siria, ha sido difícil encontrar diferencias sustantivas entre las propuestas de Obama y Romney. Sin embargo, la retórica ha sido muy diferente con Romney proyectando una imagen y un discurso mucho más belicoso, pero sin luego concretar de forma específica que haría diferente como presidente. Las diferencias durante las campaña han sido más en relación a cómo el poder de EE UU debería de ser proyectado en el futuro.

Romney lo tenía difícil, era su última oportunidad para ganar terreno a Obama y convencer a los indecisos de que está preparado para asumir esta importante responsabilidad de ser el "comandante en jefe". Además éste es su terreno más débil porque no tiene casi experiencia en política exterior. Romney tenía que proyectar una postura más asertiva para convencer a los votantes republicanos que están frustrados por la pérdida de prestigio internacional de EE UU, y que acusan al presidente de abdicar en su responsabilidad de liderazgo global y de liderar "desde atrás". Por último, tenía el reto de hacer todo esto sin dar la imagen de que estaba listo para empezar otra guerra (en Irán o Siria), algo que no tendría casi apoyo actualmente en EE UU. Tenía que presentarse como un líder fuerte pero no belicoso, y convencer a los indecisos de que EE UU puede hacerlo mejor.

Durante la campaña Romney se ha mostrado mucho mas dispuesto que Obama a usar el poder de EE UU para tratar de moldear el mundo a su medida. Algunos de sus asesores en política exterior (como John Bolton) son neoconservadores que estuvieron íntimamente vinculados a las políticas de Bush, y esto ha generado inquietud sobre la posibilidad de que su elección pudiese suponer una vuelta a las políticas desastrosas de Bush.

Para Obama, por el contrario, esta era una oportunidad de hablar de sus logros, en un terreno donde sí que los ha conseguido. Habiendo heredado un desastre abrumador de Bush, Obama ha pasado su primer mandato sacando a EE UU de las guerras en las que metió al país su predecesor. Ha cumplido su compromiso de retirar a las tropas de Iraq, fijar una fecha de salida de Afganistán (2014), eliminar a Osama Bin Laden (que ha presentado como uno de sus grandes logros), apoyar las transiciones democráticas en Oriente Medio y el norte de África, y desarrollar una política antiterrorista muy agresiva que hasta ahora ha conseguido evitar ataques terroristas en EE UU (en muchos aspectos, como los ataques de drones, o asesinatos selectivos de terroristas, incluso más agresivas que las de Bush).

Pese a todo, la política exterior ha sido otra área en la que las expectativas tan grandes que género su elección, no ya en EE UU sino también por todo el mundo, eran tan grandes (e irreales) que también mucha gente se siente muy decepcionada. Desde Guantánamo, pasando por decisiones cuestionables que violaban derechos humanos, el secretismo y la persecución de cualquier filtración, o su abdicación de liderazgo en crisis como la de Siria, han defraudado a millones de seguidores que esperaban una ruptura mucho más drástica con las políticas de Bush. Este será el último debate de su carrera política.

Para Obama el liderazgo global de EE UU ha consistido en equilibrar las alianzas y acuerdos del país para tratar de unir a la comunidad internacional en acciones que apoyaran los intereses de EE UU. Las acciones unilaterales son sólo deseables cuando está en juego el interés nacional del país, pero la opción preferente es la de trabajar en construir coaliciones y conseguir el apoyo de otros países. Ha demostrado, una vez más ser un pragmático sin ataduras ideológicas.

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Los candidatos con sus esposas. Foto: SAUL LOEB / AFP.

El debate no ha defraudado. Desde el inicio los dos candidatos han salido al ataque. Romney ha atacado a Obama por haber permitido que los tentáculos de Al Qaeda se hayan extendido a otros países. Obama le ha respondido enfatizando que ha conseguido evitar ataques terrorista en EE UU y ha defendido su record. Ha atacado duramente a Romney por decir que el principal riesgo geopolítico de EE UU es Rusia (algo que causó una gran controversia durante la campaña), y por defender que deberían de haber dejado tropas en Iraq, y por todas las declaraciones contradictorias que ha hecho durante la campaña. Romney le ha contestado diciendo que atacarle a él no es una agenda ni una solución a los problemas y enfatizando que el principal riesgo para el país era Irán.

La tónica ha sido similar a la del segundo debate en la que Obama estuvo muy agresivo y en muchos momentos puso a la defensiva a Romney, al que claramente se ha visto mucho menos cómodo que en los otros dos debates. La política exterior no es su fuerte y se ha notado.

Obama ha defendido su política en Siria y sus esfuerzos en conseguir el apoyo de la comunidad internacional para derrocar a Assad. Romney ha afirmado que apartar a Assad del poder era una prioridad, y ha criticado a Obama por delegar la política de EE UU a las Naciones Unidas. Ha reconocido que no quería otra guerra y que había que trabajar con nuestros aliados, y al mismo tiempo armar a los rebeldes. Obama también ha defendido sus acciones en Libia para derrocar a Gadafi. Romney no ha sido capaz de articular claramente qué haría (o hubiese hecho) diferente en estos conflictos.

Obama también ha defendido el apoyo que dio su Gobierno a los que derrocaron a Mubarak en Egipto, pero ha reconocido que ahora que tienen un Gobierno democrático deben presionar para que trabajen con EE UU en defender los valores (protección de la mujer...) e intereses (terrorismo...) de EE UU. Ha rechazado la experiencia de estos años en "construir naciones" por el mundo, mientras han permitido que se destruyese en el propio EE UU.

Romney ha reconocido que quieren un mundo más pacífico pero ha afirmado que para ello necesitamos una economía fuerte, "liderar", "apoyar nuestros principios", y unos aliados de fiar. Ha criticado a Obama porque "en ningún lugar del mundo es el prestigio de EE UU mayor hoy que hace cuatro años" y ha usado la debilidad económica de EE UU para argumentar que con el record de Obama no podíamos jugar un papel de liderazgo en el mundo. Por último ha defendido la necesidad de no reducir el presupuesto militar.

Obama le ha respondido que EE UU el la "única nación indispensable" y ha defendido que salir de Iraq les ha permitido reconstruir alianzas que habían sido dañadas en los años precedentes (ha sostenido que nunca han tenido alianzas más fuertes por todo el mundo), y en tratar de reconstruir EE UU.

En cuanto han podido los dos candidatos han hablado de sus programas económicos y han vuelto a enfatizar sus diferencias. Obama ha defendido que había que subir los impuestos a los ricos para poder implementar las políticas necesarias. Y ha aprovechado para atacar duramente a Romney vinculándole con Bush y Cheney. Romney le ha contestado que él se quería centrar en el futuro y la ha atacado el duramente record económico de Obama. Incluso han debatido sobre los resultados de sus políticas de educación.

Una de las áreas en las que difieren es en el gasto militar. Romney ha tenido dificultades explicando de dónde iba a conseguir el dinero para mantener el presupuesto militar (¿eliminado Obamacare?, ¿gestionándolo de forma más eficiente?). Obama ha aprovechado para atacarle porque no le cuadran los números, y ha recordado que hará los recortes en el presupuesto militar consultando con los líderes militares. Romney ha recordado su record equilibrando el presupuesto de sus empresas, de MA, y de las olimpiadas. Obama ha defendido los recortes militares en la marina, y ha atacado a Romney porque "no tenemos el mismo número de caballos y bayonetas" que teníamos a principio del siglo pasado.

Irán ha centrado parte del debate. Obama ha reconocido que EE UU no puede permitir que Irán construya armas nucleares y ha defendido la cooperación con Israel y el efecto de las sanciones económicas. Ha acusado a Romney de querer adoptar acciones preventivas (para vincularle con la doctrina preventiva de Bush). Romney ha reconocido que las sanciones funcionan, pero ha defendido que hay que endurecerlas aun más, aislar aun más a Irán para convertirlo en un país apestado (lo ha comparado con Suráfrica), y la acción militar es el último recurso. Ha acusado a Obama de permitir que Irán esté más cerca de construir una bomba, y de mostrar una imagen internacional débil pidiendo perdón por todo el mundo por lo que ha hecho EE UU (el "apology tour" en el que evitó ir a Israel), lo que da alas a los enemigos del país. Obama ha rechazado pedir perdón a nadie, y ha dejado claro que las noticias recientes publicadas en el New York Times de que EE UU había firmado un acuerdo para establecer negociaciones bilaterales con Irán, y ha dejado claro que no iba a permitir que Irán estableciese negociaciones para ganar tiempo. Ha provechado para atizar a Romney por trabajar con una compañía que tenía negocios con el petróleo de Irán.

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Los candidatos se saludan amistosamente. Foto: SAUL LOEB / AFP.

De nuevo más diferencias de matices que de sustancia (como ha dicho Obama: "Usted haría lo mismo pero lo diría más alto, y piensa que por eso los resultados serían diferentes"), pero Romney ha conseguido poner a la defensiva Obama, al que se ha visto enfadado en sus respuestas.

Romney ha insistido mucho en el daño que Obama ha hecho a la reputación y prestigio de país por todo el mundo durante los últimos 4 años. Obama ha tratado de resaltar las contradicciones en las posiciones de Romney y de presentarle una vez más como un flip flopper que dice lo que quiere escuchar su audiencia. Y ha recordado en numerosas ocasiones que ha logrado eliminar a Bin Laden.

Sobre Afganistán Romney ha reconocido que traería a las tropas en el 2014 pero ha admitido que la decisión final estaría condicionada por lo que sucediese en Pakistán. Obama ha defendido la necesidad de abandonar el país de forma responsable, pero también ha resaltado que es responsabilidad de los afganos el asumir su propia defensa, y ha reconocido que EE UU estaría mejor si se dedicasen los recursos de la guerra dentro de EE UU.

Pakistán también ha sido objeto de discusión. Romney ha reconocido que no podían abandonar el país pero ha sostenido la necesidad de fortalecer a la sociedad civil que apoya la democracia y se opone al extremismo. Ha aceptado el uso de los drones (aviones no tripulados) para matar a líderes terroristas pero también ha defendido la necesidad de hacer más para solucionar problemas como el conflicto palestino. Obama ha defendido el record de su Gobierno defendiendo los brotes de democracia en estos países y que Al Qaeda es mucho más débil y no tiene la capacidad de atacar EEUU que tenía hace cuatro años.

Obama ha reconocido que China es un reto y un posible aliado, pero ha enfatizado que deben de cumplir las normas internacionales y no discriminar comercialmente. Romney ha reafirmado que un Irán con armas nucleares es la gran amenaza. Para tratar con China ha resaltado la necesidad de fortalecer la economía de EE UU para hacerla menos vulnerable y asegurarse de que China juega con las mismas reglas. Ha vuelto a decir que en su primer día como presidente declararía a China como un manipulador del tipo de cambio. Obama ha aprovechado para atacar a Romney por trabajar en compañías que se dedicaban a exportar empleo a China y ha defendido el papel del Gobierno en educar a los trabajadores para poder competir con China.

Durante este intercambio ambos han puesto de relieve sus diferentes visiones sobre el papel del Gobierno, y sobre el apoyo a la industria del automóvil, con Obama resaltando que no se debe regresar a las políticas que llevaron a la crisis, y Romney atacando muy duramente el record económico de Obama.

Obama ha terminado el debate resaltando el progreso que se ha conseguido en los últimos cuatro años, acusando a Romney de querer volver a las políticas que nos llevaron a la crisis y delineando sus propuestas en educación, energía, y política exterior y comprometiéndose a seguir luchando por los trabajadores y por mantener el prestigio de EE UU en el mundo.

Romney ha manifestado su optimismo en el futuro del país, y ha atacado de nuevo a Obama por su record económico, se ha comprometido a crear empleos y ha trabajar con los demócratas para buscar soluciones.

La reacción inicial es que Romney ha sobrepasado las expectativas. Este no era su terreno, se ha defendido muy bien y ha logrado poner a Obama a la defensiva en muchas fases del debate. Ha sabido mezclar la política exterior con la economía para atacar a Obama. El presidente ha estado muy agresivo y ha atacado mucho más personalmente a Romney para tratar de dañar su carácter y credibilidad (era personal, no sólo sobre diferencias políticas). Pero Romney ha evitado ser empujado hacia la derecha y aparecer como sediento de guerra (su slogan parecía "paz, paz, paz"). Obama, por su parte, no ha sido capaz de articular claramente una visión para los próximos 4 años, pero ha tenido dos muy buenos debates y ha puesto a Romney a la defensiva (pero no contra las cuerdas).

Ambas campañas van a estar contentas con el rendimiento sus candidatos. Obama ha estado muy efectivo y articulado y pareció ganar el debate a los puntos (una encuesta de CNN dió un 48% a Obama y un 40% a Romney), pero a Romney se le ha visto muy confiado y presidenciable, preparado para ser comandante en jefe. Romney ha sido efectivo sosteniendo que el país esta en la dirección equivocada tanto económicamente como en política exterior. Ha pasado el test de liderazgo, e incluso si ha perdido el debate a los puntos, será muy interesante ver en los próximos días si ha ganado política y electoralmente.

Mucho estaba en juego. A dos semanas de las elecciones las encuestas siguen mostrando un empate técnico con diferencias entre los dos dentro del margen de error de las encuestas, aunque en los estados en liza (los battleground states) Obama parece tener un pequeño margen de ventaja. Ohio va a volver a ser decisivo. Es muy probable que quien gane allí gane las elecciones. El resultado final va a depender de la partida de ajedrez que las dos campañas van a jugar en las próximas dos semanas. Todo está en manos de un muy pequeño grupo de indecisos en unos pocos estados.