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15 secretos de la gente persuasiva

14/08/2017 07:31 CEST | Actualizado 14/08/2017 07:31 CEST
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Independientemente de si estás intentando convencer a tu jefe para que financie tu proyecto o a tu renacuajo para que se limpie él solo después de ir al baño, la persuasión es una habilidad imprescindible para alcanzar el éxito en la vida.

La gente persuasiva tiene una sorprendente habilidad para hacer que te decantes por sus ideas. El secreto de estas personas es su capacidad para resultar simpáticas. Consiguen que te guste algo más que sus ideas: consiguen que te gusten ellas mismas. Atención a los 15 trucos que emplean este tipo de personas en su beneficio:

1. Conocer al público: Las personas persuasivas conocen a su público por fuera y por dentro y emplean ese conocimiento para hablar en su idioma. Ya sea rebajando el tono y la firmeza al hablar con alguien tímido o poniendo más brío con personas enérgicas y dominantes, cada persona es un mundo, por lo que saber captar esas sutilezas marca la diferencia a la hora de hacer que atiendan a tu punto de vista. Para ello, es necesario un alto nivel de sensibilidad social.

2. Saber conectar con la gente: Es mucho más probable que alguien acepte tu punto de vista si tiene alguna noción de quién eres. En un estudio sobre negociaciones, a unos estudiantes se les pidió que alcanzaran un acuerdo en clase. Sin ningún tipo de instrucciones previas, el 55% de los estudiantes llegó a un acuerdo. Sin embargo, cuando a los estudiantes se les indicó que primero se presentaran y compartieran un poco de su trasfondo, el porcentaje subió al 90%.

La clave es evitar sentirse demasiado atrapado entre los vaivenes del debate. La persona con la que estás dialogando no es un oponente o un objetivo: es una persona. Da igual cómo de contundente sea tu argumento, si no conectas a nivel personal, la otra persona dudará de todo lo que le digas.

3. No ser plastas: La gente persuasiva consigue hacer calar sus ideas de forma firme y segura, pero sin agresividad ni demasiada insistencia. No quieras ser un plasta. La estrategia de salir a machacar y desacreditar otras ideas hace que el público recele y, en poco tiempo, deje de estar receptivo. Las personas persuasivas no piden mucho y no pierden la cabeza para defender su postura porque saben que lo que gana a largo plazo el debate y a las personas es la sutileza. Si tiendes a ser demasiado enérgico, trata de mantenerte seguro pero tranquilo. No seas impaciente o demasiado insistente. Si la idea es buena de verdad, a los demás les gustará, pero necesitan tiempo. Si no, tu idea será rechazada.

4. No ser tímidos: Por otro lado, exponer tus ideas como si fueran preguntas o como si pidieras permiso hace que parezcan erróneas o poco convincentes. Si tiendes a ser una persona tímida, acuérdate de presentar tus ideas como afirmaciones y hechos interesantes de tal forma que tu público se lo tenga que pensar. Y elimina de tu discurso los matizadores. Cuando tratas de ser persuasivo, no hay espacio para el "creo" o el "quizás".

5. Usar un lenguaje corporal positivo: Tienes que empezar a ser consciente de tus gestos, expresiones y tono de voz para asegurarte de que van en la misma dirección que tus intenciones y así tu público abra la mente a tus ideas. Usar un tono jovial, no cruzarte de brazos, mantener el contacto visual e inclinarte hacia la persona con la que estás hablando son algunos ejemplos de lenguaje corporal positivo que emplea la gente persuasiva para atraer a los demás. El lenguaje corporal positivo captará a tu público y le convencerá de que lo que estás diciendo es una buena idea. Para persuadir, lo más importante no es qué dices, sino cómo lo dices.

6. Ser claros y concisos: Las personas persuasivas son capaces de transmitir sus ideas de forma clara y sin rodeos. Cuando tienes claro de qué estás hablando, es fácil y entretenido explicárselo a aquellos que no lo entienden. Una buena estrategia es conocer el tema tan bien como para poder explicárselo a un niño. Si eres capaz de transmitir la idea de forma efectiva a alguien que no tiene conocimientos de la materia, es mucho más fácil ser persuasivo con quien sí los tiene.

7. Ser auténticos: Ser auténtico es esencial para ser persuasivo. A nadie le gusta la gente falsa. La gente suele rodear a aquellas personas que son sinceras porque saben que son de fiar. Es difícil creer a alguien cuando no sabes quién es en realidad y cómo se siente.

Las personas persuasivas se conocen a sí mismas. Tienen suficiente confianza como para sentirse cómodas en sus zapatos. Trata de ser tú mismo y hacer lo que te hace feliz como persona en lugar de actuar como crees que los demás querrían que fueras. Así serás mucho más interesante y persuasivo.

8. Aceptar otros puntos de vista: Una táctica de persuasión muy poderosa es admitir que hay más ideas buenas y que tu argumentación no es perfecta. Así muestras que eres una persona abierta de mente y que tienes buena predisposición a adaptarte en lugar de ceñirte con testarudez a tus ideas. Te interesa que tu público sepa que, en el fondo, no solo quieres lo mejor para ti. Emplea frases como "ya veo a qué te refieres" o "sí que tiene sentido". Así verán que les estás escuchando de forma activa y que no solo pretendes introducirles tus ideas. Las personas persuasivas permiten que los demás puedan dar su opinión y aceptan que esa opinión también es válida. De este modo, el público se siente respetado y es más propenso a que les guste tu punto de vista.

9. Hacer buenas preguntas: El mayor error de las personas que intentan ser persuasivas es dejar de escuchar a los demás porque están más concentradas en lo que quieren decir a continuación o en cómo les va a afectar el siguiente argumento de otra persona. Oyen alto y claro lo que dicen los demás, pero no se enteran. Una forma de evitar que te pase esto es hacer muchas preguntas. A la gente le gusta sentirse escuchada, y algo tan simple como una pregunta aclaratoria muestra que no solo estabas escuchando, sino que también te importa lo que están diciendo. Te sorprendería ver el respeto y el aprecio que ganas simplemente haciendo preguntas.

10. Usar elementos visuales o crear vivas imágenes: Los estudios demuestran que la gente se siente mucho más persuadida por algo cuando tiene elementos visuales que lo hacen realidad. Cuando no hay fotos reales disponibles o adecuadas, la gente persuasiva sabe contar historias que insuflan vida a sus ideas. Las buenas historias crean vivas imágenes en la mente de los receptores y hacen que sean más fáciles de recordar.

11. Causar una buena primera impresión: Los estudios demuestran que la mayoría de la gente decide si les gusta o no una persona a los siete segundos de conocerla. El resto de la conversación la usan para justificar su decisión inicial. Suena espeluznante, pero conociendo este dato, puedes aprovecharlo en tu favor para incrementar tus posibilidades de gustarle a tu público y, en consecuencia, de cautivarlo. Las primeras impresiones están íntimamente ligadas a un lenguaje corporal positivo. Una postura enérgica, un apretón de manos firme, una sonrisa y los hombros sin encoger, encarando a la persona con la que quieres hablar... Todo ello te servirá para asegurarte de causar una buena primera impresión.

12. Saber cuándo dar un paso atrás: Las prisas atentan directamente contra la capacidad de persuasión, así que ve poco a poco. Según los estudios, cuando metes prisa a la gente para que esté de acuerdo al instante, lo más probable es que se aferre a su postura inicial. La impaciencia provoca que tu público contrarreste tus argumentos en favor de los suyos. Si tu argumento es bueno y sólido, no te debería asustar dar un paso atrás para que el público tenga tiempo para reposar las ideas. Las buenas ideas muchas veces no se perciben al instante, de modo que un poco de tiempo jugará en tu favor.

13. Llamar a cada persona por su nombre: Tu nombre es una parte fundamental de tu identidad. Que los demás te llamen por tu nombre sienta genial. La gente persuasiva se asegura de usar siempre el nombre de los demás cuando los ven. No solo en el saludo. Según los estudios, las personas tienden a sentirse apreciadas cuando les llaman por su nombre en una conversación.

Si eres de los que recuerdan muy bien las caras pero tienen problemas con los nombres, asúmelo de forma divertida y conviértelo en un ejercicio mental. Cuando conozcas a alguien, que no te dé corte volver a preguntarle el nombre si lo has olvidado. Pero asegúrate de recordarlo la próxima vez que os veáis.

14. Ser complacientes: A las personas persuasivas no les gusta ganar una batalla y perder la guerra. Saben cuándo y cómo defender su posición, pero también están constantemente haciendo pequeños sacrificios en pro de su objetivo final. Tienen que ceder y hacer favores a los demás para mantenerlos felices. Las personas persuasivas actúan de esta forma porque saben que, a largo plazo, así es como se ganan a las personas. Son conscientes de que es mejor tener éxito que tener razón.

15. Sonreír: La gente, de forma natural (e inconsciente), reproduce el lenguaje corporal de la persona con la que habla. Si quieres gustar a las demás personas y que te crean, sonríe durante una conversación y te devolverán la sonrisa y las buenas vibraciones. Las personas persuasivas sonríen a menudo porque sienten verdadero entusiasmo por sus ideas. Esto tiene un efecto contagioso en todo aquel con quien se encuentran.

En resumen:

Las personas persuasivas tienen mucha experiencia leyendo a los demás y reaccionando en consecuencia. Confían en su gran inteligencia emocional para convencer a los demás de sus ideas. Teniendo en cuenta que el 90% de las personas con éxito tienen un alto nivel de inteligencia emocional, no es ningún secreto que la gente persuasiva confía en esta habilidad para progresar. Añade estos consejos a tu repertorio y habrás empezado el camino para unirte a este selecto grupo.

Si quieres más consejos, echa un vistazo al libro de Travis Bradberry, Inteligencia emocional 2.0: Estrategias para conocer y aumentar su coeficiente.

Este post fue publicado originalmente en el 'HuffPost' Estados Unidos y ha sido traducido del inglés por Daniel Templeman Sauco.