ECONOMÍA
11/10/2012 19:43 CEST | Actualizado 11/10/2012 20:31 CEST

Standard & Poor's (S&P) no desanima a los inversores con su degradación de la deuda española

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(FILES) - Photo shows Standard & Poor's headquarters in the financial district of New York on August 6, 2011. Standard & Poor's has decided to downgrade France's top-notch credit rating but will spare Germany, Belgium, Luxembourg and the Netherlands, an EU government source told AFP on January 13, 2012. AFP PHOTO/Stan HONDA (Photo credit should read STAN HONDA/AFP/GettyImages)

Si la crisis de la deuda de la eurozona es un espiral, en abril de 2010 todavía comenzaba a enroscarse. "Por cierto, ¿quién es Standard & Poor's?", se interrogó en la sala de prensa de la Comisión Europea un portavoz económico. La agencia de calificación de riesgos acababa de anunciar una nueva rebaja y el efecto sobre los mercados no se hizo esperar. A cada rebaja en la nota, dentro de una compleja escala que, con modificicaciones, también utilizan Fitch y Moody's, seguía un desplome bursátil y un fuerte repunte de la prima de riesgo.

Tanto el Gobierno de Mariano Rajoy como el de José Luis Rodríguez Zapatero han insistido en restar importancia a las rebajas de la nota como la que en la noche del miércoles anunció Standard & Poor's (S&P). No en vano, encarecen el coste de financiación del Estado y las empresas y suelen suponer todo un golpe en la credibilidad del que gestiona la economía.

Esta vez, nada de eso ha pasado.

Pese a que en el inicio de la sesión del jueves los inversores recibieron la noticia con una bajada de la bolsa (llegó a caer un 1%) y la subida de la prima de riesgo de varias decenas de puntos, en su cierre los resultados eran otros. La prima cayó cinco puntos con respecto a la jornada anterior y el IBEX, animado por buenos datos de empleo en EEUU y rumores sobre el retraso de nueva legislación bancaria, cerró con la primera subida de la semana (0,87%). Todo a pesar de que la calificación de la nota española está al borde del bono basura. A pesar también de la interpretación de algunos medios (como el Wall Street Journal o la agencia Reuters), que aseguraron que la rebaja suponía un clavo más en el ataúd de la credibilidad económica del Gobierno, que se vería obligado a pedir un nuevo rescate a sus socios de la eurozona.

La vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, sugirió que S&P tendrá que rectificar. El informe de la agencia "no coincide con lo que dicen los mercados sobre la deuda española y cómo nos financiamos". Además, Santamaría recordó que la agencia no tiene en cuenta las reformas adoptadas por el Gobierno en el mes de julio relativas a gastos e ingresos.

Desde Bruselas, un portavoz de la Comisión Europea eludió comentar la rebaja de la nota, informa Europa Press. En todo caso, su opinión sobre la economía española difiere de la valoración de S&P. "España está aplicando reformas estructurales muy importantes, quizá incluso sin precedentes, y al mismo tiempo llevando a cabo una consolidación fiscal y presupuestaria que es necesaria y ambiciosa", en palabras de Simon O'Connor, portavoz del comisario de Economía, Olli Rehn.

Tras el recorte de la nota de la deuda soberana, S&P anunció que camina ya hacia una degradación de la banca. "Creemos que esta rebaja podría tener un impacto negativo en la solvencia de los bancos españoles que calificamos", explica la agencia de calificación en un comunicado.

Entre las entidades que se podrían ver afectadas por esta rebaja se encuentran Banco Santander ('A-') y sus subsidiarias Banesto ('A-') y Santander Consumer Finance ('BBB+'), así como BBVA ('BBB+') y Barclays Bank ('BBB+'), las únicas que mantenían un rating superior o igual al de España.

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