ECONOMÍA
28/10/2015 19:55 CET | Actualizado 28/10/2015 19:55 CET

La UE no se atreve con las emisiones tras el escándalo Volkswagen

EFE

La Unión Europea (UE) ha acordado este jueves unos límites de emisiones de los vehículos diesel cuando se sometan a los futuros test vinculantes de conducción en carretera, una medida con la que quiere frenar escándalos como el de los motores trucados de Volkswagen. Pero los límites que han fijado al final son la mitad de ambiciosos de lo previsto en un principio, es decir, que los vehículos podrán contaminar el doble, como pedían los países con industria automovilística liderados por Alemania y con el apoyo de España.

Expertos de los Estados miembros y de la Comisión Europea (CE) decidieron en una reunión del Comité Técnico de Vehículos de Motor que los coches podrán sobrepasar un 110 % en carretera los límites fijados, sin que se considere una infracción, en un periodo transitorio que irá desde septiembre de 2017 (para los modelos nuevos) a septiembre de 2019 (para todos los vehículos nuevos).

A partir de entonces podrán contaminar un 50 % más frente al límite fijado de 80 miligramos de óxido de nitrógeno (NOx, una sustancia cancerígena) por kilómetro en los coches diesel, para enero de 2020 en el caso de los modelos nuevos y enero de 2021 en el de todos los vehículos nuevos, explicó la CE en un comunicado.

LA PROPUESTA INICIAL ERA MUCHO MÁS AMBICIOSA

Las cifras acordadas son más flexibles que la idea que defendía la Comisión en un principio. Durante la preparación de la propuesta, la CE apoyaba un enfoque gradual con una fase que abarcaría de 2017 a 2018 y otra de 2019 a 2020.

En la primera, los coches podrían sobrepasar en carretera los límites fijados 1,6 veces sin que se considere una infracción, es decir, en más de un 50 %, mientras que en la segunda éste margen se reducirá a 1,2 veces.

Actualmente, las emisiones de algunos de los vehículos llegan a ser un 400 % superiores a los límites cuando se llevan a cabo análisis en carretera y no en laboratorio, que son las pruebas que se utilizan actualmente en los controles que Volkswagen eludió trucando sus motores.

LOS PAÍSES NO FABRICANTES PEDÍAN MÁS DUREZA

La decisión se tomó con el voto en contra de Holanda y la abstención de la República Checa, señalaron fuentes diplomáticas. En la reunión, un grupo de países no constructores encabezado por Dinamarca pedía adoptar un nuevo tipo de test de emisiones más duro de cara a restablecer la confianza en los consumidores, mientras que otro grupo liderado por Alemania -y en el que se encontraba también España- buscaba una decisión más equilibrada.

Por parte de España acudió a la reunión el subdirector general de Calidad y Seguridad Industrial del ministerio de Industria, José Manuel Prieto.

Con anterioridad a que estallara el escándalo de los motores diesel trucados por Volkswagen para dar resultados de contaminación menores en las pruebas de laboratorio que en carretera, la CE preparaba ya esta legislación para introducir de forma obligatoria test en carretera y en condiciones reales de conducción que complementen a los del laboratorio.

LOS PRÓXIMOS PASOS

La Comisión espera que este nuevo sistema de pruebas reales en carretera se adopte a principios de 2016. El acuerdo alcanzado el jueves permitirá que, desde el 1 de septiembre de 2017, las pruebas reales de emisiones determinen si un nuevo modelo de coche recibe la aprobación para salir al mercado.

El grupo de los liberales en el Parlamento Europeo (ALDE) criticó en un comunicado el acuerdo y vio "preocupante" que se vaya a permitir a los fabricantes "desoír completamente los estándares por otros cinco años".

La Eurocámara tendrá a continuación la capacidad de aprobar o rechazar el pacto, pero no de introducir enmiendas.

Por su parte, Greenpeace lamentó que la UE vaya a permitir a los coches diesel contaminar el aire con "el doble" de los límites acordados de sustancias tóxicas.

"Los Gobiernos europeos están efectivamente recompensando a los tramposos", dijo el consejero de política energética de la organización ecologista Jiri Jerabek, quien agregó que "plegarse a la presión de la industria automotriz le está costando a la gente su salud y está dañando el medioambiente".

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