POLÍTICA
03/04/2016 10:42 CEST | Actualizado 04/04/2016 15:42 CEST

Jesús Cintora: "No quiero ser abanderado de nada"

DAVID VEGAL MEDIASET ESPAÑA

Poca gente en España no sabe a estas alturas quién es Jesús Cintora (Soria, 1977). Aunque algunos le sitúan en otra cadena cuando le ven por la calle ("me dicen, ¡anda, el de LaSexta!"), la mayoría le recuerda por haber dirigido y presentado Las Mañanas de Cuatro, programa del que fue apartado hace un año, pese a los buenos datos de audiencia, en una decisión rodeada de polémica.

Tras un breve paso por el programa La Caja de Cuatro, regresó al prime time con Cintora a pie de calle, un espacio propio para la cadena de Mediaset que estrenó el pasado 14 de marzo y que se emite todos los lunes a las 22:30.

Recibe a El Huffington Post en la sede de la productora Cuarzo, en plena Gran Vía de Madrid, donde acaba de terminar una reunión preparando el programa de este lunes, España en venta, sobre cómo la crisis ha sido aprovechada por grandes capitales extranjeros para adquirir "a precio de saldo" patrimonio público español.

No rehúye ninguna pregunta, ni siquiera las referentes a su salida de Las Mañanas, aunque reconoce que ser considerado un referente de la libertad de expresión le viene "grande".

Ya habéis emitido tres programas, pero para quien no lo haya visto todavía, explícale qué ofrece Cintora a pie de calle.

La idea es contar cosas que están ocurriendo y que no se cuentan o se cuentan poco. En el programa de este lunes tratamos la España en venta. En un momento de crisis, hay gente a la que la crisis le afecta y hay quien está haciendo negocio con los afectados. En el caso de España, tenemos situaciones de compra de viviendas de protección oficial por parte de fondos buitre con la participación del poder político. También cómo el capital extranjero se queda con el resultado del pinchazo de la burbuja inmobiliaria, que en muchos casos ha tenido que pagar el pueblo. O el caso de capital que hace negocios con la sanidad pública e infraestructuras como Aena. La idea es contar este tipo de cosas, que son serias y que pasan desapercibidas.

En el programa sales a la calle, conversas con ciudadanos anónimos, tratas problemas de índole social, ¿qué es lo más difícil que te has encontrado hasta ahora?

Hay una dificultad en elaborar los temas con el tiempo que hay y queriendo indagar o hablar con cuanta más gente mejor para poder profundizar. Nos interesa mucho la participación del ciudadano, no sólo contar las cosas, sino buscar a los protagonistas y preguntarles. Si está habiendo venta de viviendas de protección oficial, queremos ir allí y estar con los afectados. Si podemos hablar con uno de los responsables de los fondos buitres, queremos hacerlo y lo hacemos de hecho este lunes.

¿El ciudadano de a pie es accesible? ¿No hay gente que tenga miedo a hablar de ciertos asuntos que les afectan?

La gente afectada suele ser receptiva, porque está necesitada de hablar de sus cosas. Yo me encuentro con que tienen ganas de participar. Si se plantea un debate en un plató, ¿por qué no llevarlo a la calle?

"La idea del programa es contar cosas importantes que no se cuentan o se cuentan poco"

De este programa hay quien lo compara con Salvados de Jordi Évole, ¿qué te parece?

En los programas que he ido haciendo siempre te comparan con alguien. Es la prueba de que, por lo general, hay muchas cosas que están inventadas. Sí creo que puedo decir que, en todo lo que he ido haciendo, me ha gustado innovar. En este caso, creo que esa participación de la gente en el programa está ahí y es muchas veces muy coral. En Las Mañanas de Cuatro había muchas cosas que le daban un ritmo y una participación, que lo hacían muy distinto. La frescura para mí es fundamental. La principal batalla está siempre en tener ideas diferentes.

¿Qué te aporta profesionalmente este nuevo formato?

El periodismo en la calle supone estar en contacto con la gente y tiene la cercanía con el público, con quien quieres que te vea. Yo ahí me siento cómodo. Soy un tío de pueblo que estoy acostumbrado a ir por la calle y saludar a todo el mundo. Voy en ascensor y hablo con la gente, y bajo a la calle y hablo con los vecinos en el parque de enfrente de mi casa. No me preocupa. Este programa también tiene un punto de investigación. En el programa de este lunes entrevistamos a un miembro de un fondo buitre, Harbor Group, que tenía adjudicadas viviendas de protección oficial en Madrid, que finalmente se van a adjudicar a una oferta menor. Hay que estar con todos, con la gente que lo está pasando mal y con estos también.

Llegas a este programa un año después de dejar Las Mañanas, ¿te apartó el Gobierno?

En las reuniones que he mantenido en los sitios que he trabajado siempre he sido muy respetuoso, porque he considerado que lo que ocurre en el vestuario se queda en el vestuario. Luego llegó un comunicado de la empresa que la gente más o menos ya conoce y siempre he intentado portarme como un caballero. Yo me dedico a la información desde los 18 años y tengo ahora 39. Llevo más de 20 años y además en medios, creo, que de mucho prestigio. Hago información con muchísimo respeto a la verdad, al rigor y a la dignidad, y es mi mayor inquietud: que lo que cuente sea riguroso y cierto; hacer un periodismo sincero. Creo que era tan sincero que aquel programa pasó del 4% de audiencia al 16% porque a la gente le gustaba lo que contábamos. ¿Mentir? Que me digan a ver en qué mentí.

¿Crees que más que mentir, incomodaste?

La verdad siempre es incómoda.

"¿Mentir? Que me digan en qué mentí"

¿Para quién?

Cuando cuentas las cosas siempre hay gente a la que se puede incomodar, evidentemente. Y hay quien quisiera que no se hiciera un periodismo que ellos consideran incómodo. De todas maneras, yo soy consciente de que se me ha puesto un sambenito que tiene el objetivo de desprestigiar. La etiqueta te la ponen por desprestigiarte y apartarte. Yo soy el mismo que hacía información desde los 18 años. He estado siete años trabajando con Iñaki Gabilondo, ¿sabes?

Precisamente él te dijo que tenías "una diana en la frente".

Sí, con él he hablado de muchas cosas. También me decía que durante mucho tiempo estuvieron diciendo que él era del PNV y que la gente se quedaba con eso. Igual que a mí ahora están con el tema de Podemos y yo me río. Es curioso, porque yo empiezo a hacer televisión y me acusan de ser del PSOE. Yo siempre he hecho un mismo tipo de periodismo y Podemos ni existía. Es un periodismo abierto a la gente y de contar las cosas que están ocurriendo. Quien al principio te relaciona con el PSOE o con IU, luego te relaciona con Podemos. ¿Por qué? Porque te colocan un sambenito por desprestigiarte y apartarte.

¿Hay temas o personas intocables en este país?

Claro que hay temas intocables en el periodismo. Todos sabemos que hay temas intocables. Determinadas marcas de las que no se habla o es muy complicado hablar. En este país, durante mucho tiempo, no se habló de la monarquía o incluso no se habla de la misma forma que de otros asuntos. Nosotros vamos a tratar la corrupción de Nóos en otro programa. ¿Hasta qué punto hubo una responsabilidad y las cosas que se sabían no se contaban? Porque todo esto se empieza a contar a comienzos de los 2000, cuando se empieza a denunciar en Baleares por parte de la oposición y de la prensa. Y no salta a la luz hasta años después. Todos sabemos que hay determinadas instancias de las que no se hablan. Sería ingenuo y mentiría si dijera lo contrario.

"Me preguntan mucho por la libertad de prensa y es un terreno que me viene un 'pelín' grande"

Llegados a este punto, ¿existe libertad de prensa en España?

Se me pregunta mucho por los temas de libertad de expresión y libertad de prensa en cada entrevista. En cierta forma he de reconocer que es un terreno que me viene un pelín grande, que no me lo esperaba. Yo lo que quiero es hacer este programa o los que vengan. A poder ser, hacer periodismo toda mi vida. Tampoco quiero convertirme en ningún icono de nada, porque no creo que me beneficie. Entiendo estas preguntas, pero yo no quiero ser abanderado de nada. Yo simplemente cuento lo que pienso humildemente porque creo que es lo que ocurre en el periodismo y en la vida en general.

¿No te gustó las campañas de solidaridad que hubo en las redes tras ser apartado de Las Mañanas?

Sí, eso sí, ese tipo de cosas, sí. Pero voy al hecho de que a alguien con 39 años como yo le viene un poco grande todo este tema. Que, efectivamente, me han ocurrido cosas muy llamativas, pero no sé si alguien ha pensado en mi posición. Yo lo comprendo, pero me parece importante hacer esta confesión. Yo lo hago y no tengo ningún problema, porque me gusta hablar de las cosas que se pueden hacer y siempre voy a defender la libertad de expresión y de prensa. Es muy necesario un periodismo libre, porque es el que debe contar las cosas que están ocurriendo para que lo que lo malo cambie. Un periodismo sano y libre es fundamental en una sociedad democrática avanzada, porque si metes bajo la alfombra toda la porquería, al final el piso va a oler a podrido. Es bueno sacar las cosas para tratar de mejorar. Respecto a las campañas, me sorprendieron, no me lo esperaba, pero sí noto el cariño de la gente.

¿Cómo ves la situación política actual?

De entrada, vamos a ver, ¿va a haber Gobierno o no va a haber Gobierno?

Exacto, la pregunta que nos hacemos todos.

Te reconozco que no lo sé y creo que nadie lo sabe ahora mismo, ni ellos. Es verdad que sí hay algo en lo que hemos avanzado que hay que poner en valor: pasos importantes en la regeneración. El hecho de que haya algunas caras nuevas es importante y hay cosas que se plantean ahora y que antes no estaban ahí, cuestiones de movimientos cívicos que ahora se llevan al Parlamento. Creo que los partidos deberían insistir más en las medidas más allá de intentar colocar su discurso.

¿Cómo ves el papel de los nuevos partidos en este momento?

Iñaki Gabilondo dice algo sobre esto en un programa de los que vamos a emitir. Él habla de cómo, en cierta forma, España ha dado pasos importantes pero está con miedo. No sabe hacia dónde ir. Sabe que quiere que cambien las cosas pero no ha acabado de decidirse hacia dónde. Es el reflejo de lo que tenemos en el Parlamento. Ha habido un cambio, porque ahí están Podemos y Ciudadanos, pero no es claro el cambio, hay una confusión de quién pacta con quién. Falta ese paso decisivo por dar y veremos el resultado que tiene, porque puede ser un paso adelante o un salto al vacío.

"No sé si habrá Gobierno. Creo que ni los políticos lo saben"

¿Nos puedes adelantar algo de lo que estáis preparando para las próximas semanas? Me han contado que habéis hablado con Carmena, ¿puede ser?

Sí, hemos hablado con Carmena, nos recibió en el Ayuntamiento y nos cuenta cosas muy interesantes. En el programa de este lunes, me parece interesante ver la situación de un país que sigue en crisis, que tiene casi cinco millones de parados, que tiene precariedad y desigualdad y que hay gente que, aprovechándose, está entrando a comprar a precio de saldo. En algunos casos es beneficioso, pero en otros no. Está mal vendida Aena, están entrando en la sanidad, se han quedado con pisos de protección oficial y hay un debate entre el dinero que viene de países donde lo que ocurre con las libertades es muy discutible, como China o Venezuela, y está entrando capital aquí que se está quedando con edificios importantes, comprando equipos de fútbol... La respuesta final a este programa es hasta qué punto estas crisis surgen o están provocadas porque convienen a determinados poderes que sacan tajada de ella.

¿El martes por la mañana te levantas y miras las audiencias?

Incluso antes de levantarme, lo veo desde la cama. Es un tic de la tele que no existe en la radio. Probablemente es de las cosas que menos gustan. Pero, como llegué a ser líder de audiencia y, con esos datos, me quitaron, ahora mi preocupación es hacer un programa de calidad, bueno y que la gente diga que he hecho un trabajo digno y que soy un tío honesto. Yo soy muy de trabajar, todo lo que he conseguido en la vida ha sido a fuerza de trabajar mucho, para que luego al final haya cuatro jetas que te intenten descalificar.

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