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01/02/2018 22:04 CET | Actualizado 02/02/2018 21:07 CET

Cómo se miden las audiencias de televisión: así funciona un audímetro

Hablamos con dos de los 4.755 que hay en España y cuentan cómo es este sistema que quita el sueño a los directivos de las cadenas.

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Operación Triunfo ha vuelto a ser la opción elegida para la noche de los lunes por la mayoría de los españoles. Más de cinco millones de personas siguieron el martes a Miguel Ángel Revilla en El Hormiguero. La exclusiva de los WhatsApps de Puigdemont hizo que El programa de Ana Rosa lograse un 18,1% de cuota de pantalla el miércoles 31 de enero.

Cada mañana nos encontramos con titulares así en las secciones de televisión de muchos periódicos y en medios especializados. Conocemos los datos de audiencia, pero no acabamos de entender de dónde se sacan.

Son los audímetros, un cacharrito del tamaño de un router, los que dan estas cifras tan determinantes para que un programa continúe o no en la parrilla, cambie de hora o se renueve para que la cadena en cuestión saque más rendimiento a su gallina de los huevos de oro de turno.

Uno de los motivos del desconocimiento generalizado es que hay muy pocos hogares con audímetro —exactamente 4.755 en toda España— y además los panelistas (sus propietarios) están obligados a mantenerlo en secreto. Aunque se hace con el buen propósito de evitar que un directivo de una cadena o de un programa puede intentar comprarlos, y por tanto se acaben distorsionando los datos de audiencia, esto provoca que muchas personas tengan dudas sobre la fiabilidad del sistema y que su uso sea casi un tabú. Porque, ¿quién elige a los panelistas? ¿Dónde viven? ¿Cómo informan de su presencia al otro lado de la pantalla?

En El HuffPost queremos arrojar luz sobre este asunto y para eso nos hemos puesto en contacto con la empresa Kantar Media (antes conocida como Sofres), responsable de la medición de audiencias en España desde 1992, y dos panelistas, que se mantienen bajo anonimato por razones obvias y a los que llamaremos Lola y Juan.

Cualquiera puede ser panelista

En un país de 46,5 millones de habitantes hay solo 4.755 hogares con audímetro, todos elegidos al azar. Como explican desde Kantar Media a El HuffPost, su distribución se basa en "una muestra aleatoria estratificada por etapas, una metodología de campo muy sofisticada que garantiza máxima aleatoriedad".

Están repartidos en más de 1.700 municipios en las distintas comunidades autónomas, como se puede ver en el mapa de abajo. "Nunca hay más de uno instalado en una sección censal —unidad territorial de entre 500 y 1.500 habitantes— para garantizar la máxima dispersión. Además el procedimiento está permanente auditado por la AIMC [Asociación para la Investigación de Medios de Comunicación]", añaden.

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De esa aleatoriedad y de esa distribución por secciones pueden dar fe ambos panelistas. Lola, por ejemplo, estaba ese día en casa porque tenía gripe. "Llamaron al timbre a las cuatro de la tarde, me pillaron porque no había ido a trabajar", cuenta.

Desde la calle le hicieron una serie de preguntas a fin de saber si daba el perfil o si su situación personal o laboral podían distorsionar los datos. Tras asegurar que no trabajaba en televisión ni en publicidad, le hicieron la pregunta definitiva: ¿Te gustaría tener un audímetro? "Dije que sí, sin dudarlo". Fue ahí cuando subieron a su casa para registrar sus datos y de todos los habitantes del hogar, explicarle el uso del audímetro y que firmase un contrato en el que se comprometía a registrar su consumo televisivo.

Entre otras cosas se comprometía a avisar de los cambios que se produjesen en el domicilio (altas y bajas de inquilinos en la casa, cambio de televisión...). Por eso cuando se cambió de barrio tuvo que llamar para que la empresa valorase si podía seguir con el audímetro. La nueva zona era similar a la anterior y no había ninguno instalado, así que pudo continuar con él.

No ocurrió lo mismo con Juan, que cambió de comunidad autónoma y tuvo que devolverlo. En cada comunidad hay un número concreto de aparatos, pero el reparto no se basa en su población. De ser así "algunas como Andalucía, Cataluña o Madrid estarían sobrerepresentadas frente a otras con menos residentes. Para ello, en el proceso diario se pondera la información al peso poblacional real de cada una de las comunidades autónomas respecto al total nacional", cuentan desde Kantar Media.

Un mando y nada más

Siete años es el tiempo máximo que una persona puede tener un audímetro. "Concluido ese periodo, el hogar es sustituido por uno nuevo", aseguran.

Mientras transcurre ese tiempo, los panelistas se comprometen a informar de todos sus movimientos ante el televisor a través de un mando, que mide también el consumo de televisión online cuando se hace en directo. Esto es, si alguien ve una gala de OT por rtve.es en lugar de por La 1, el dato se incorpora a la audiencia del día siguiente. Si se ve en diferido también se tiene en cuenta, aunque en ese caso para consumo interno.

"Es similar a cuando tenías el aparato de la TDT", explica Lola. Tienes dos mandos: el de la tele y el del audímetro, que utilizas justo después de encender la tele.

Carlos Pina

Con el mando se responde a dos preguntas que aparecen escritas en la pantalla del audímetro:

¿Quién está ahí? Se contesta con los botones de la parte derecha, previamente asignados a cada miembro del hogar. Eso significa que siempre que una persona se conecte debe usar su letra, que está asociada a la información que dio al firmar el contrato con Kantar Media.

¿Algún invitado? La pregunta se responde cuando hay más gente en la casa y para ello están los botones de la izquierda. El naranja de la ilustración representa a las mujeres y el verde, a los hombres.

Tan importante es dar esta información cada vez que se enciende el televisor como lo es no apagar el aparato. Ni siquiera por la noche. Es en ese momento cuando se transmite toda la información recogida durante el día, de ahí que los datos de audiencia se conozcan siempre por la mañana.

Tampoco en vacaciones se debe apagar el dispositivo, aunque hay que avisar de la marcha. "Si detectan que llevas varios días sin utilizar el aparato te llaman para preguntar si ha pasado algo", cuenta Lola, que explica que se puede avisar de esta marcha llamando a un teléfono gratuito o mediante el botón ausencia.

Todo tiene su recompensa

El tener un audímetro no se paga con dinero, sino con puntos. "Estos usuarios reciben estos incentivos como contraprestación por su colaboración, que son canjeables por regalos a elegir de un catálogo que se les distribuye con el audímetro", cuentan en Kantar Media.

Reciben 7.200 puntos por trimestre, independientemente del consumo de televisión que se haga. No se premia al que más horas esté ante el televisor ni se penaliza el que apenas lo usa.

Esos puntos, que no caducan, se pueden canjear por productos muy variopintos y con precios (por llamarlos de alguna manera) muy variados. Los regalos más caros del catálogo son una GoPro y un estilográfica, cada uno por 99.500, o un reloj inteligente, de 82.500.

Para conseguir cualquiera de ellos se necesitan de tres a cuatro años acumulando puntos, aunque luego hay otros más asequibles que pueden conseguirse en cuestión de meses. Son por ejemplo, una sandwichera, de 9.400, o un tostador, de 12.200. Para que lleguen a tu casa hay que pedirlos a través de un sobre franqueado que te da la empresa y tarda poco en llegar, cuentan ambos panelistas.

Ambos son conscientes de la responsabilidad que asumieron el día que firmaron el compromiso con Kantar Media y de lo que supone la información que dan cada día a través de este aparato, que tantas dudas generan por su escasa distribución. Kantar Media siempre ha asegurado que la muestra cumple con la realidad sociológica de España, que está ponderada a través de los datos del Instituto Nacional de Estadística y que el margen de error es bajo: entre el 1 y el 5%. Sin embargo, Juan está convencido de que "si no fuesen tan crípticos, les ayudaría a ganar credibilidad".

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