POLÍTICA
22/03/2018 08:25 CET | Actualizado 22/03/2018 08:25 CET

Roberto Bermúdez de Castro, el discreto hombre del 155

Comparece en el Senado el hombre del Gobierno encargado del día a día de la intervención en Cataluña

EFE
Roberto Bermúdez de Castro y Soraya Sáenz de Santamaría

El Palacio del Marqués de Villamejor es una de las pocas casas de la nobleza que quedan todavía en pie en el madrileño paseo de la Castellana. En el número tres, concretamente, donde nació la madre del rey Juan Carlos y donde presidía Manuel Azaña las reuniones del Consejo de Ministros.

Hoy su principal habitante es Roberto Bermúdez de Castro que, como secretario de Estado para las Administraciones Territoriales, tiene allí su despacho. Un coqueto espacio en el que se habla mucho de política entre muebles afrancesados y pesados cortinajes. Pero desde el pasado 27 de octubre solo está unos días allí, porque se va otros hasta Barcelona. Su misión: gestionar in situ la aplicación del 155.

Bermúdez de Castro (Huesca, 1971) es un político al que le apasiona el adjetivo 'discreto'. Casi tanto como a su jefa directa, la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría, que busca esta cualidad entre sus cargos y asesores más allegados. La 'número dos' de Rajoy le encargó meses antes del 1-O a este secretario de Estado que empezara a diseñar el 155, junto con un grupo de abogados del Estado.

Nadie pensaba que se llegaría tan lejos, pero hoy ese artículo es una realidad asentada en Cataluña. Este mismo jueves le toca comparecer en el Senado para dar explicaciones sobre su ejecución, que podría acabar en breve si se materializa pronto una nueva investidura con Jordi Turull (Junts per Catalunya) a la cabeza.

Bermúdez de Castro ha evitado los medios de comunicación durante estos meses coordinando el 155. Apenas unas pocas entrevistas en medios, especialmente aragoneses. Y es que él es muy de su tierra y tiene una visión de la política muy apegada a las autonomías -trabajó durante años en la administración regional-. Esto le llevó a fijarse en él a Sáenz de Santamaría, otra experta en temas autonómicos. Además, existe una conexión personal que les ha llevado a compartir jornadas de esquí con sus familias.

Un político discreto, educado, criado en Nuevas Generaciones y que se sabe acercar a los poderosos

"Muy discreto", es lo que repiten varios políticos a El HuffPost que lo conocen desde hace años. Además, es muy del PP, lleva décadas militando. Ha sido un "cachorro" popular, llegando a ser en su día presidente de Nuevas Generaciones en Aragón.

Una persona que lo ha tratado desde hace muchos años dice que también ha sabido granjearse el apoyo y estar a la sombra de líderes que lo han ascendido, como Luisa Fernanda Rudi (fue su consejero de Presidencia y portavoz en el Gobierno de Aragón) o la propia Sáenz de Santamaría. También destacan varias fuentes sus formas y modales. Un miembro socialista del actual Gobierno de Aragón que se ha enfrentado a él durante años lo describe así: "Es conciliador, amable y lejos del tono duro. A pesar de las discrepancias ideológicas, es sencillo y afable".

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Huyendo de los medios, entrando por el garaje

Una de las preocupaciones que más le ha rondado durante estos meses ha sido no hacer ruido. Él mismo confesó en su comparecencia anterior en el Senado que ha llegado a entrar por el garaje a alguna consellería catalana para intentar no calentar los ánimos. De hecho, ha cambiado varias veces el lugar donde despacha en Barcelona para evitar fotos y filtraciones. Suele estar tiempo en la Delegación del Gobierno en la capital catalana y, en un primer momento, acudía en Via Laietana a la Dirección General de Atención Ciudadana, pero lo dejó cuando los medios se enteraron de ese nuevo hábitat.

Desde el mes de abril del año pasado empezó a diseñar el 155, con un pequeño grupo de personas. La principal obsesión desde que arrancara la coordinación tras la DUI y el acuerdo del Senado era que se notara lo menos posible la gestión en el día a día, que funcionaran los colegios, los hospitales, los transportes... Y es que, como confesó en una entrevista en Onda Cero, la preocupación era muy alta especialmente tras el 1 de octubre por las huelgas que se vieron en las calles catalanas.

No habla catalán, pero asegura que lee todos los informes en esta lengua. Los funcionarios eran otro de los temas que más sensibilidad despertaban. Y es que una administración autonómica es muy distinta a la general, allí se toman día a día decisiones que afectan a la vida cotidiana. Pero, en general, ha dicho que todos acataron perfectamente el 155 de ocho a tres. Y se ha dejado que el trabajo lo pilotaran los propios directores generales de la administración catalana.

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Sostiene que los actos de repentina "dignidad" de algunos contra el 155 han llegado más tarde, conforme algunos sienten que puede conformarse el Govern. Uno de los desaires que más le dolió fue el del secretario de Telecomunicaciones de la Generalitat, Jordi Puigneró, contra el rey en el Mobile World Congress. Bermúdez de Castro le trasladó incluso que podía dimitir si quería y que esa actitud iba en contra del propio evento en Barcelona. En total, según los datos hechos públicos por Sáenz de Santamaría, se ha cesado a 260 cargos de la Generalitat por el 155 -14 acordados por ese artículo y el resto por la demolición de estructuras catalanas-.

En este tiempo una de las cosas que más ha irritado al secretario de Estado ha sido la visión de TV3 y Catalunya Radio. "Es una vergüenza, unos medios públicos que iban señalando donde estaban las patrullas de la Guardia Civil", ha llegado a decir en Radio Huesca. El propio político del PP ha desvelado que no se intervino la corporación catalana porque no había consenso entre los que aprobaron el 155 y se prefería la unidad de acción.

Bermúdez de Castro, el hombre discreto que coordinó el 155. Puede que le queden pocos días al frente de la misión más difícil que se le ha encomendado. Cuando vuelva a haber un Govern legal, regresará a pasar la semana entera en el Palacio de Villamejor.

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