POLÍTICA
27/11/2018 09:59 CET | Actualizado 27/11/2018 10:01 CET

La cruda paradoja planteada por Pepa Bueno que remueve conciencias tras el suicidio de una mujer antes de su desahucio

Deberíamos hacérnoslo ver

GTRES
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"Va a resultar que la sociedad tecnológicamente hiperconectada solo lo está para que nos vendan cosas, sean aparatos, ocio o propaganda ideológica. Pero no para detectar que estamos a punto de quedarnos sin techo". La periodista Pepa Bueno ha planteado una cruda reflexión —titulada Los desahucios, otra vez, en la Cadena Ser— tras el suicidio de una mujer de 65 años en Madrid justo en el momento en el que iba a ser desahuciada.

Plantea Bueno que "sabemos que esa realidad existe, pero a veces es un caso, un nombre propio, una historia concreta que nos golpea y enfrenta a lo que no se ve, lo que esconde la locura compradora del Black Friday, los debates sobre el futuro y las grandes palabras".

"Se llamaba Alicia, tenía 65 años y llevaba aparentemente la vida de cualquier mujer de su edad en un barrio del centro de Madrid, un barrio con los precios de la vivienda disparados de nuevo", matiza la periodista, quien resalta que "nos faltan muchos detalles de su vida", por lo que "es muy arriesgado hacer un dibujo simple".

En este contexto, Bueno destaca que "solo tenemos algunos de estos datos encadenados": "El alquiler se ha disparado en las grandes ciudades, ella había dejado de pagar el suyo. Y ese desahucio escapó a cualquier control de las administraciones públicas comprometidas con evitar situaciones de desamparo por pérdida de la vivienda. Y eso que había pedido información sobre ayudas, aunque le faltó presentar un papel para conseguirla", repasa Bueno

La periodista concluye con una una demoledora paradoja:

"Va a resultar que la sociedad tecnológicamente hiperconectada solo lo está para que nos vendan cosas, sean aparatos, ocio o propaganda ideológica. Pero no para detectar que estamos a punto de quedarnos sin techo".

Pincha aquí para escuchar el comentario en la web de la Cadena Ser

Sabemos que esa realidad existe, pero a veces es un caso, un nombre propio, una historia concreta que nos golpea y enfrenta a lo que no se ve, lo que esconde la locura compradora del Black Friday, los debates sobre el futuro y las grandes palabras.

Se llamaba Alicia, tenía 65 años y llevaba aparentemente la vida de cualquier mujer de su edad en un barrio del centro de Madrid, un barrio con los precios de la vivienda disparados de nuevo. Y ayer cuando iban a desahuciarla por impago del alquiler de su apartamento, se tiró por la ventana. Nos faltan muchos detalles de su vida así que es muy arriesgado hacer un dibujo simple. La vida de nadie se resuelve con un dibujo simple. Tampoco las decisiones personales se pueden despachar, poniéndoles una etiqueta.

Solo tenemos algunos de estos datos encadenados. El alquiler se ha disparado en las grandes ciudades, ella había dejado de pagar el suyo. Y ese desahucio escapó a cualquier control de las administraciones públicas comprometidas con evitar situaciones de desamparo por pérdida de la vivienda. Y eso que había pedido información sobre ayudas, aunque le faltó presentar un papel para conseguirla. Va a resultar que la sociedad tecnológicamente hiperconectada solo lo está para que nos vendan cosas, sean aparatos, ocio o propaganda ideológica. Pero no para detectar que estamos a punto de quedarnos sin techo.

Esto es lo que hay y no especularemos ni un centímetro más. Parece poco, pero es mucho.

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