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09/01/2019 20:34 CET | Actualizado 09/01/2019 20:46 CET

Diario de a bordo: Testigos del cambio climático en la Antártida

Llega el primer fin de semana de la expedición de la tercera edición de Homeward Bound, auspiciado por Acciona, y tras una sesión matutina de entrenamiento grupal, estábamos muy contentas de llegar a la Isla Paulet, situada en el Mar de Weddell, que tiene una colonia de aproximadamente 1.5000.000 pingüinos Adelie adultos. Este era nuestro primer desembarco con pingüinos y antes de salir nos explicaron cómo debíamos comportarnos para evitar molestarlos. Tras explorar durante tres horas la costa de la isla, cruzamos por el medio de ésta, para llegar a un lago que era de color verde brillante debido a las algas.

También vimos un par de focas de Weddell en los arrecifes, bastante camufladas, a excepción de un par de narices que asomaban en la superficie del agua. Un hecho que nos sorprendió a todas, y que cambió el estado de ánimo tras el desembarco, fue el hecho de que la isla no estaba cubierta de nieve, como debería estarlo para esta época del año.

Este es uno de los principales efectos del cambio climático que hemos podido observar, y que significa más rocas expuestas. A través de expediciones como la de Homeward Bound, con apoyo de Acciona, tenemos la posibilidad de comprobar de primera mano las consecuencias y efectos del cambio climático.

Cuando el día empieza viendo orcas, sabes que va a ser un buen día. Hoy, sábado, hemos desembarcado en la Estación Carlini, una base argentina que fue construida en el año 1953, en la Isla 25 de mayo. Esta región se conoce igualmente como el "centro comercial" de la Antártida, porque hay 10 estaciones de investigación, todas localizadas en una zona muy pequeña, incluyendo una china, otra surcoreana, rusa y chilena. En nuestro desembarco nos recibieron muy amablemente los investigadores y trabajadores de la estación. Visitamos el laboratorio y hablamos con el personal científico sobre sus investigaciones. Todos ellos coincidían en que con los años la retracción de los glaciares alrededor de la isla es especialmente notable.

Nos hicieron un tour por el centro de buceo y la cámara hiperbárica –utilizada para tratar el síndrome de descompresión rápida en caso de accidentes. Esta base es la única que realiza operaciones de buceo incluso en invierno. Fue muy especial porque nevó durante toda la visita a Carlini y prácticamente todo el día.

El domingo temprano desembarcamos en las Rocas de Hydrurga, en el Estrecho de Gerlache. Al bajar en los zodiaks, nos dijeron que avanzásemos silenciosamente en una fila entre dos focas Weddell tumbadas a ambos lados del camino, para no molestarlas.

Al pasar entre las focas de camino a la colina, el sol iluminaba los amplios paisajes que todos los que viajan a la Antártida sueñan con fotografiar. Rocas puntiagudas salpicadas de pingüinos barbijo, rodeadas de nieve y agua cristalina. Era tan brillante que era difícil mirar sin gafas de sol.

Nos juntamos todas para hacernos una fotografía en grupo; un grupo de 80 mujeres de 26 países. Cuando nos separamos para explorar la isla por nuestra cuenta, o para fotografiarnos con otras mujeres tanto de nuestro país como con nuevas amigas, nos dimos cuenta de la buena relación que habíamos establecido en este viaje. Estamos aquí por nuestras diferencias, aportando cada una algo distinto, lo que nos permite aprender unas de otras. Para crecer juntas, dirigir juntas, y ser más fuertes juntas. Se ha cumplido la primera semana de la expedición Homeward Bound, junto con Acciona y, aunque a veces pueda resultar agotador, hemos experimentado un crecimiento y una exploración personal cada día. Nuestra parte preferida es conocer las historias de las otras mujeres y qué las ha traído a Homeward Bound, además de poder avistar focas y pingüinos.

Poco a poco os iremos informando de nuestros próximos pasos en la expedición.

Anabella Palacios es consultora del Banco Mundial. Titulada en planificación urbana, es también becaria de Rotary pro Paz.

Stephanie Gardner es investigadora postdoctoral del Instituto de Ciencias del Mar, ICM-CSIC en Barcelona.

Melania Guerra se licenció como ingeniera mecánica y ha obtedido un postgrado en Oceanografía. Ha trabajado para la NASA y la ONU.