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01/07/2018 10:10 CEST | Actualizado 01/07/2018 10:10 CEST

¿Y si no hubiera entrevistado a Richard Evans? Pero lo hice

Richard J. Evans
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Richard J. Evans

¿Qué ocurriría si los nazis hubieran ganado la Segunda Guerra Mundial? ¿Y si Franco hubiera perdido la Guerra Civil Española? Estas preguntas históricas recurrentes se conocen como "contrafácticos" o "contrafactuales". El historiador Richard Evans ha dedicado un libro entero a este asunto y yo he tenido la impertinencia de hacerle unas preguntas por correo electrónico (así que, para los puristas, esto no es una entrevista real porque no nos vimos cara a cara). He aquí nuestro pequeño diálogo acerca de los pasados que nunca tuvieron lugar:

ANDRÉS LOMEÑA: En el prólogo de su libro Contrafactuales explica cómo se interesó por los pasados alternativos. ¿Qué ocurriría si nunca hubiera asistido a aquel programa televisivo donde tuvo la inspiración?

RICHARD J. EVANS: Bueno, estamos ante un contrafactual, así que es imposible responder con absoluta certeza. Sin embargo, siempre me he interesado por cuestiones relativas a la verdad histórica; pude elegir los contrafactuales como tema para la Butterfield Lecture de Belfast un par de años después, cuando había una agitada discusión en torno al libro Historia Virtual de Niall Ferguson. También había reseñado un libro contrafactual de John Charmley: Churchill: ¿el fin de la gloria? un par de años antes.

A.L.: Sostiene que los contrafactualistas exploran pasados alternativos para criticar ciertas formas simplistas de determinismo histórico. Me pregunto si los contrafactuales son una herramienta conservadora al servicio de los historiadores.

R.E.: Los contrafactualistas se reivindican como antideterministas, pero en realidad ellos son más deterministas que cualquier tipo de marxismo porque defienden que si no hubiera ocurrido algo en particular de la historia (por ejemplo, que los ingleses no entraran en la Primera Guerra Mundial), entonces se hubiera producido toda una cadena de acontecimientos inevitables (en este caso, una victoria alemana y la continuación del káiser, lo que hubiera supuesto la inexistencia de Hitler o el Holocausto).

Sin embargo, estas hipótesis pasan por alto el papel del accidente y la contingencia. Muchos otros acontecimientos pudieron haber tenido lugar como para que los británicos entraran en la guerra en una fase posterior, o como para hacer que los estadounidenses se sumaran a la guerra, tal y como ocurrió en 1917. O el káiser y sus partidarios podrían haber aprovechado la oportunidad de una victoria alemana para tratar de establecer una dictadura, lo que hubiera llevado a una revolución. O Hitler, que consideraba débil al káiser, pudo haber irrumpido en el escenario político del mismo modo durante la depresión de 1930, una crisis que no se hubiera evitado con una victoria alemana en la guerra. Simplemente no podemos saberlo.

A.L.: ¿Ha descubierto patrones en esas ucronías o pasados alternativos?

R.E.: Los contrafactuales son a menudo expresiones conservadoras de un remordimiento por aquello que no ocurrió. Más que "¿Y si?", estos historiadores son de "Si tan solo...". Si tan solo no se produjera la Revolución Francesa, si tan solo Napoleón no hubiera sido derrotado, si simplemente el Imperio Romano no hubiera sucumbido, si la revolución protestante no hubiera triunfado en Inglaterra, si el Imperio Británico no se hubiera acabado, y así sucesivamente. Eso es una forma de pensamiento ilusorio que ignora el hecho de que la mayoría de hechos históricos están sobredeterminados: hubo muchas otras razones para el colapso del Imperio Británico además de la pérdida del poder económico por culpa del coste financiero de la Segunda Guerra Mundial, por ejemplo. Lo mismo ocurre con los movimientos anticoloniales en África e India, con el antiimperialismo de Estados Unidos, etcétera.

A.L.: De acuerdo con los defensores de los pasados alternativos, ¿qué hubiera ocurrido si España participara en la Primera Guerra Mundial? ¿Y en la Segunda? ¿Y si España y Portugal aún estuvieran unidas?

R.E.: Si España hubiera participado en alguna de las dos guerras mundiales, en principio lo hubiera hecho en el bando alemán, así que probablemente la dictadura de Franco no habría sobrevivido después de la Segunda Guerra Mundial. Franco fue lo suficientemente astuto como para darse cuenta de que Alemania no iba a ganar, así que la pregunta nunca surgió. La Primera Guerra Mundial no habría cambiado demasiado con la participación de España, aunque tu país podría haber empeorado su situación económica aún más. Y es improbable que España y Portugal permanecieran unidas durante los nacionalismos del siglo XIX, al igual que Noruega y Suecia, que finalmente se separaron.

A.L.: ¿Cuál es su ucronía (pasado alterado) favorita?

R.E.: Me gusta leer novelas contrafactuales bien documentadas: Patria de Robert Harris es una de mis favoritas, y El hombre en el castillo es muy divertida, al igual que su adaptación televisiva.

A.L.: ¿Ya está escribiendo su siguiente libro?

R.E.: Mi libro La lucha por el poder: Europa 1815-1914 apareció hace muy poco en español y también he terminado una biografía del historiador Eric Hobsbawm, que se publicará en inglés en febrero de 2019. Tuve acceso exclusivo y completo a sus documentos privados, que son muy extensos, ya que falleció a los noventa y cinco años y jamás tiró nada. Creo que el libro sorprenderá a quienes creían conocer la vida y las opiniones de Hobsbawm.

A.L.: ¿Y si... terminamos la entrevista?

R.E.: Claro. Los contrafactuales están bien siempre y cuando no te los tomes demasiado en serio. El problema es que algunos historiadores han llegado a afirmar que podríamos hacerlo.

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