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19/02/2019 07:36 CET | Actualizado 19/02/2019 07:36 CET

Algoritmo para el enredo español

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Los acusados en el juicio del procés, en el banquillo frente al tribunal.

Ahí están, sentados en el banquillo de los acusados, sin poder disimular la cara de estupefacción. "Diga usted de susto", me recrimina un vecino de la barra de la cafetería Alameda en Ortigueira (A Coruña). Sí, también se les vía asustados, aunque lo disimularan. Cuatro asientos corridos de tres plazas, cómodos, acolchados, forrados en terciopelo de solemne color rojo cardenalicio.

Todo el orbe separatista apoya a los 12 del banquillo con fe de carbonero, deslegitimando a la legitimidad de la justicia. "No nos fiamos de la justicia del Estado fascista; esta justicia no es justa". Ello lo comparte, cómo no, el huido Puigdemont, que escapó de la orden de busca y captura valientemente escondido en el maletero de un coche. Hasta que la justicia no sea justa, convienen todos, no habrá 'verdadera' justicia.

Para que, por fin, la justicia sea "como debe de ser", tiene que aceptar el derecho a la autodeterminación, y todas las condiciones exigidas por los soberanistas, que a veces parecen llamarse así por la ingesta de Soberano. La 'injusticia' se deriva, según ellos, de que no se acepta un principio in-dis-cu-ti-ble: el derecho a decidir como sinónimo del derecho a la separación; el no reconocimiento de la Constitución, y la verdad revelada de que los que se levantaron contra el Estado y sus tribunales no cometieron ningún delito; y en todo caso, éstos serían válidos al estar justificados por la condición franquista del régimen.

La decisión del presidente Marchena de emitir en tiempo real los debates, sin intermediarios ni cortapisas, convierte la transparencia en un instrumento clave para que todos los argumentos, los de los acusados y los de los acusadores, lleguen a toda la ciudadanía. No solo a la catalana, secuestrada, técnicamente hablando, por los medios de comunicación públicos de facto 'privatizados' por los separatistas que controlan la Generalitat.

Ni relatores, ni observadores, ni gaitas, escocesas, of course. Puede seguirse todo el hilo argumental de los fiscales, y de los abogados defensores, y de los procesados por los sucesos del procés, cuya gravedad hay que entenderla además en la previa cocción de sus ingredientes durante décadas. Los antecedentes son importantes, como en cualquier sumario, para entender cabalmente lo que ha pasado, y está pasando. Saber la intención y los meandros de la operación es importante para los píxeles de la foto.

Lo que es preocupante no es la campaña, y las burradas y mentiras que se digan, seguramente unas semanas preñadas de fake. Lo grave es el día después. Si no hay una mayoría sólida, con sentido de Estado y visión de futuro.

El guineo coral sobre la injusticia de la justicia española, así, en general, no deja otro remedio que ir pensando en implantar la inteligencia artificial mediante unos algoritmos específicos que, con total aislamiento de influencias doctrinales, intromisiones jurisprudenciales y otros obsoletos elementos del derecho (esto es una ironía, claro) , actúen en la causa mecánicamente.

Sin embargo, hay un peligro de contaminación humana: para elaborar un algoritmo, como los que encierran en su interior insondable, nuestros smartphones, hay un equipo de hombres detrás.

Al final, siempre existirá la duda, aunque el acusado, como Oriol Junqueras, que se dice buena persona, y un creyente de misa y comunión de ocho a.m., rece a Dios... al mismo Dios que rezan jueces y fiscales que le acusan; el mismo Dios al que ora el abad de Montserrat, es al que reza el abad del Valle de los Caídos, y los curas, abades, obispos y cardenales, que apoyan o uno de los dos no a los dos bandos enfrentados.

O sea, que esos caminos, el algorítmico y el de las rogativas, sean estas individuales o en manifestaciones procesionales, como pedir la intercesión de la Virgen y los santos milagreros para que llueva, tampoco son una solución.

El juicio, por otra parte, ha coincidido con la convocatoria de elecciones generales anticipadas para el 28 de abril, una vez que los separatistas consideraron que el diálogo que les ofrecía el presidente Sánchez no era una rendición incondicional sino un monólogo, porque no aceptaba la condición 'sine qua non' de reconocer el 'sagrado' derecho de autodeterminación, previsto por la ONU para las colonias europeas tras, sobre todo, la II Guerra Mundial.

Pareciera que un diabólica conjunción de planetas, meteoritos, asteroides, satélites naturales de piedra o mecánicos y hasta fuegos artificiales se han alineado para, con muy alta probabilidad, mantener la crispación, y la crisis política e institucional, durante la próxima legislatura. Precisamente cuando más necesaria sería la configuración de un bloque constitucionalista, europeísta, y progresista, como el que tras la muerte de Franco llevó a cabo la Transición con el instrumento del 'consenso' y los pactos.

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Abascal (Vox), Casado (PP) y Rivera (C's), juntos en la concentración por la unidad de España en la madrileña plaza de Colón.

Pero las encuestas, aunque los sondeos son como la botella que encierra a un genio maléfico, burlón y mala gente, siempre dan alguna sorpresa. Las tendencias sociológicas han cambiado en los últimos meses. Ha habido una irrupción brusca de los imprevistos; de visitantes que ni estaban ni eran esperados, en parte porque, unos, estaban cada vez más a disgusto en el PP, y otros se creían muertos después de la caída del Muro de Berlín y la implosión de la URSS, y otros más estaban mal que bien en el PSOE.

La gestión cruel de la crisis puso todo patas arriba, y el vendaval abrió puertas, ventanas e hizo agujeros en los techos. Aparece Podemos, y con este batiburrillo de nostálgicos de la revolución bolchevique, desencantados, amargados, admiradores de la cosa bolivariana y demás actualizaciones del lumpen proletariat, comienzan a romperse los equilibrios tradicionales. A continuación aparece VOX, que se nutre, sobre todo, de peperos que quieren más caña contra los nacionalistas y renacionalizar las autonomías. Y Ciudadanos, que se funda como liberal y progresista da un giro de 180 grados y se pasa a la derecha dura sin ningún porcentaje socialdemócrata, borrado de sus estatutos.

El mañana comenzará el próximo 28-A. La cuenta atrás ha comenzado, y por ahora parece que el futuro es la peor pesadilla del pasado.

Todo empieza a girar alrededor de Cataluña; y la derecha abandona el centro. Casado y Rivera endurecen su mensaje. Abascal se crece, y ya no es el que roba votos; ahora el PP y C's se los quieren robar a él. Tenemos, entonces a Cataluña como elemento de radicalización; a Ciudadanos que quiere montar un 'cordón sanitario' alrededor de Sánchez; y PP y C's proponiendo una drástica reducción de los impuestos, con una presión fiscal que ya está por debajo de la media europea. Educación, universidad, investigación, sanidad, atención a los dependientes, ayudas a las familias... ¿de qué se alimentarán?

Un alcalde de Las Palmas de Gran Canaria, Juan Rodríguez Doreste (PSOE), esto ocurrió a principios de los 80 del pasado siglo, tuvo que responder a la pregunta de un concejal de la UCD sobre cómo iba a mantener una gran carpa para la celebración a cubierto de los carnavales. "Si fuera una carpa de río -dijo- sería con miguitas de pan; pero esta se mantiene con pesetas".

Así y todo lo que es preocupante no es la campaña, y las burradas y mentiras que se digan, seguramente unas semanas preñadas de fake. Lo grave es el día después. Si no hay una mayoría sólida, con sentido de Estado y visión de futuro, capaz de ponerse de acuerdo para un gran pacto que acometa las reformas necesarias de la Constitución, con el cierre del modelo territorial, el respeto a las reglas del juego, el papel de la lengua española en la enseñanza, la administración etc., las figuras penales adecuadas para lo que en otros países es 'alta traición' habría que ser forzosamente pesimistas. Cuatro años más de furia e insensata irresponsabilidad harán del odio y el rencor una bomba lapa adosada al cuerpo del Estado.

Al socaire del conflicto catalán, ya ha estallado la imitación por contagio, y por contacto en varia autonomías. Hasta en Canarias se está produciendo una confluencia de los grupos independentistas con un proyecto a medio y largo plazo.

El mañana no es cosa del mañana. El mañana comenzará el próximo 28-A. La cuenta atrás ha comenzado, y por ahora parece que el futuro es la peor pesadilla del pasado.

Pero mientras las redes sociales sean las células que influyen en las estadísticas, y las estadísticas del minuto quienes decidan los discursos, y las burradas mayores y las mayores y más simplonas subnormalidades las que más influyan... la esperanza es una vana ilusión.

Para el descreído y el nihilista antisistema la realidad está en el Tribunal Supremo. Pero no solamente en este juicio, sino en los de los últimos cuatro, ocho o doce años...

Así que dejemos las excentricidades para las marquesas o para los ingleses.

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