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17/02/2016 08:12 CET | Actualizado 16/02/2017 11:12 CET

Con ayuda de la duquesa de Cambridge, presentamos 'La salud mental de los jóvenes importa'

Hoy nos complace dar la bienvenida a una redactora invitada muy especial, su alteza real la duquesa de Cambridge, que formará parte del equipo de la edición británica del Huffpost para lanzar una iniciativa global que pretende concienciar sobre la salud mental y los niños, una cuestión que suele estar estigmatizada y que apenas se discute en susurros.

Hoy nos complace y nos entusiasma dar la bienvenida a una redactora invitada muy especial, su alteza real la duquesa de Cambridge, que formará parte del equipo de la edición británica del Huffpost para lanzar Young Minds Matter [La salud mental de los jóvenes importa]. Se trata de una iniciativa global que pretende concienciar sobre la salud mental y los niños, una cuestión que suele estar estigmatizada y que apenas se discute en susurros. Por eso queremos abrir el debate en torno a ello.

La duquesa, como todo el mundo sabe, es madre de dos niños, y sabe lo importante que es arrojar luz sobre este tema y dar voz a quienes no la tienen, especialmente a las personas más vulnerables. No hay mejor momento que este, ya que ahora no sólo empezamos a entender la profundidad de los retos de salud mental a los que se enfrentan los jóvenes, sino que además tenemos más herramientas que nunca a nuestra disposición para ayudarlos en lo que necesiten.

Como explica Stephen Hull, redactor jefe de la edición británica del HuffPost, "se estima que en Reino Unido unos 70.000 niños de 11 años sufren actualmente un problema de salud mental; tantas personas como para llenar el estadio de fútbol del Manchester United".

En Estados Unidos, las cifras son estas:

  • Uno de cada cinco niños de edades comprendidas entre los 13 y los 18 años tienen, o tendrán, un problema de salud mental.
  • Aproximadamente la mitad de los estudiantes de 14 años en adelante que padecen una enfermedad mental dejan el instituto.
  • El 70% de los jóvenes en reformatorios tiene una enfermedad mental.
  • Entre los jóvenes de 10 a 24 años, el suicidio es la tercera causa principal de muerte, y el 90% de los que mueren por suicidio tenía una enfermedad mental oculta.

Su alteza está apasionada con el lanzamiento de este debate en torno a los jóvenes y la salud mental. "Todos los niños se merecen crecer sabiendo su potencial y confiados en que no caerán ante el primer obstáculo", afirmó en la presentación de la Primera Semana de la Salud Mental en la Infancia, un proyecto que lanzó con Place2Be, organización con la que colabora. "Aunque no siempre se pueden cambiar las circunstancias de un niño, podemos darle las herramientas para salir adelante y vivir plenamente".

Young Minds Matter "se centrará en áreas que ella valora mucho e incluirá programas para ayudar a niños en educación primaria, campañas para promover la intervención precoz, hará hincapié en la importancia de romper el ciclo de los problemas mentales multigeneracionales y en los avances conseguidos a través de la terapia del arte", cuenta Stephen.

La salud mental de nuestros jóvenes está íntimamente ligada con otra cuestión poco tratada: el sueño. Así que, como parte de la iniciativa, también nos centraremos en cómo la ciencia del sueño -que vive una época dorada: casi todos los días se publican estudios que demuestran los beneficios del sueño- nos puede ayudar a debatir sobre la salud mental, ofreciendo resultados decisivos para cambiar la vida de la gente.

El sueño tiene repercusiones sobre la salud mental tan profundas como las repercusiones que provoca sobre la salud física. Se ha demostrado que la falta de sueño tiene una fuerte conexión con prácticamente todos los trastornos mentales que conocemos, especialmente la depresión y la ansiedad. "Al descubrir una depresión, o incluso ansiedad, si se rasca un poco la superficie, aparece también un problema de sueño en el 80-90% de los casos", asegura Brad Wolgast, psicólogo de la Universidad de Delaware. En el estudio Great British Sleep Survey, los investigadores revelaron que las personas con falta de sueño tenían siete veces más probabilidades de experimentar sentimientos de desesperanza y cinco veces más probabilidades de sentir soledad.

Investigadores de Canadá y Francia descubrieron que una rutina de irse pronto a la cama puede reducir el riesgo de sufrir una enfermedad mental, porque los problemas de sueño interfieren con nuestros niveles de dopamina.

En lo que se refiere a los jóvenes, si queremos un compromiso pleno para que este tema se tome en serio, tenemos que hacer del sueño una parte principal de la conversación.

Los problemas de sueño son especialmente peligrosos en niños. El cerebro de los jóvenes pasa por un período crítico de plasticidad a medida que se esfuerzan para absorber la mayor cantidad de información posible y adquirir un amplio conjunto de habilidades motoras, visuales, cognitivas y del lenguaje, que es el motivo por el que los pequeños aprenden tan rápido. Y esto no ocurre si no se duerme lo suficiente.

En 2012, investigadores del Albert Einstein College of Medicine y de la Universidad de Michigan examinaron a más de 11.000 niños británicos, desde la infancia hasta los siete años. Descubrieron que los que roncaban, tenían apnea del sueño o respiraban por la boca -factores que potencian la interrupción del sueño- con cuatro años tenían entre un 20 y 60% más de posibilidades de desarrollar problemas de conducta. Con siete años, esa probabilidad ascendía a un 40-100%. La hiperactividad era el síntoma más común.

Por todos estos motivos, como escribe Stephen, "ahora es el momento de verbalizar esta grave cuestión de modo que podamos reinventar una sociedad que trabaje para hacer de la salud mental de nuestros hijos una prioridad absoluta". Y no hay mejor noticia que el hecho de que la duquesa de Cambridge decida marcar el camino.

Así que, por favor, utilizad el hashtag #youngmindsmatter y animaos para ayudarnos a hacer de esta campaña un movimiento global. Como siempre, podéis utilizar la sección de comentarios para dar vuestra opinión.

Este post fue publicado originalmente en la edición británica de 'The Huffington Post' y ha sido traducido del inglés por Marina Velasco Serrano