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06/09/2012 10:10 CEST | Actualizado 05/11/2012 11:12 CET

Terminaron las vacaciones. Empieza el reto

Todos tenemos un reto importante: resistir. Resistir ante una crisis feroz, que afecta al consumo que disminuye cada mes, y los libros no son un bien de primera necesidad, aunque sí importantes.

He regresado de mis vacaciones relajada, y he leído muchos libros, unos 12, y también he buceado mucho. A mí me gusta nadar únicamente con unas gafas de piscina, sin tubo, ni aletas, y he disfrutado nadando entre los peces que hay en las calas de Ibiza y Formentera, en esas aguas turquesas y cristalinas gracias a la posidonia, esas algas que yo llamo mágicas y que son un patrimonio a cuidar, ya que gracias a ellas, disfrutamos de esas aguas maravillosas.

He disfrutado de los libros que he leído, sobretodo de dos que son de esas historias que te quedan dentro y recuerdas días después de haber terminado su lectura: uno es La tristeza del samurai, de Victor del Árbol, una historia de venganzas y culpas que los descendientes han de pagar por crimenes cometidos por sus padres en los principios de la Guerra Civil, y sucede en diferentes épocas que viven los protagonistas: el frente de Stalingrado, los años 80 en España, días antes del 23-F.

Exilio es una novela que publicaremos en noviembre de Jakob Ejersbo, un autor danés que murió antes de ver publicada su obra. Exilio cuenta la vida de Samantha, una joven de origen británico, de 15 años, que vive en Tanzania; una chica blanca con corazón negro, con una familia destructurada y con problemas en la escuela. Su único escape es el sexo y las drogas. Es la primera entrega de La Trilogía Africana.

También, aprovechando dos presentaciones en Ibiza y en La coruña del libro de José Sanclemente, Tienes que contarlo, he estado hablando con Pedro de Hipérbole y Amparo de Arenas sobre libros y cómo van las cosas. Los dos, sin esconder que venden menos, siguen esperanzados, porque regentan librerías de fondo, tiene, una clientela fija, aunque están preocupados por la rebaja salarial a los funcionarios que son grandes lectores.

Tengo claro, como ellos y otros libreros, que tenemos que salir adelante, que los lectores necesitan nuevos libros y autores por descubrir.

En este último cuatrimestre hay grandes autores que lanzan nuevo libro. Eso ayuda a que los lectores acudan a las librerías y que los libreros puedan subsistir.

Todos tenemos un reto importante: resistir.

Resistir ante una crisis feroz, que afecta al consumo que disminuye cada mes, y los libros no son un bien de primera necesidad, aunque sí importantes. Los lectores tienen menos presupuesto para la compra de libros y cada editor pretende que ese presupuesto disminuído se dedique a comprar los libros editados por su editorial.

Por ello promocionamos nuestros libros, y queremos convencer a los lectores que merece la pena comprarlos y leerlos.

También hay que buscar otras opciones para seguir adelante. En la editorial que dirijo estamos trabajando en dos proyectos nuevos relacionados con el libro digital: uno de ellos estará preparado en octubre, el otro a principios de 2013.