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04/10/2013 07:23 CEST | Actualizado 03/12/2013 11:12 CET

Ética y huella ecológica

Si bien resultan evidentes los riesgos del consumismo desenfrenado, el límite ético del consumismo no es tan obvio. ¿Cuánto consumo es demasiado? Una buena manera de llegar a una aproximación del límite ético del consumo colectivo e individual es a través de la huella ecológica.

El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático de la ONU ha publicado un nuevo informe alertando sobre los peligros del creciente calentamiento global. Aunque al parecer todavía estamos a tiempo de evitar las catástrofes más graves que podrían producirse, estamos preocupantemente cerca de un punto de no retorno, por lo que un cambio hacia formas de vida más ecológicas resulta urgente.

La mayoría de los cambios más importantes dependerán de las potencias del mundo, pero los ciudadanos y ciudadanas de a pie no estamos libres de responsabilidad ecológica. Por una parte, tenemos la responsabilidad ciudadana de hacer que nuestros gobiernos respondan a nuestra voluntad en lo que se refiere a contribuir de manera positiva a la ecología. Por otra parte, nuestro consumo tiene un efecto directo en la explotación de los recursos naturales y el cuidado del medio ambiente.

Si bien resultan evidentes los riesgos del consumismo desenfrenado, el límite ético del consumismo no es tan obvio. ¿Cuánto consumo es demasiado?

Una buena manera de llegar a una aproximación del límite ético del consumo colectivo e individual es a través de la huella ecológica, que mide el coste ambiental de un estilo de vida para los ecosistemas de la Tierra. Representa la cantidad de capital natural que se necesita para mantener una forma de vida; cuánta tierra biológicamente productiva y agua se necesita para suministrar los recursos que se utilizan. La huella ecológica es contrastada con la capacidad ecológica del planeta para regenerarse. La organización Global Footprint Network estima que la huella ecológica de la humanidad es aproximadamente 1,5 planetas Tierra. Esto significa que estamos utilizando los recursos naturales 1,5 veces más rápido de lo que tarda la Tierra en regenerarlos. Estamos consumiendo alrededor de un 50% más de lo que deberíamos para vivir sosteniblemente. Este año, la fecha aproximada en que nuestro consumo superó la capacidad del planeta para regenerarse fue el 20 de agosto. Es decir, hemos agotado nuestro presupuesto para todo el año en tan solo 8 meses.

Estas cifras representan el promedio de los patrones de consumo de la humanidad en su conjunto. Sin embargo, evidentemente la huella ecológica de algunas personas es muchas veces mayor que la de otras. Los habitantes de países adinerados suelen consumir una mayor cantidad de capital natural que los habitantes de países pobres, aunque el nivel de ingresos no necesariamente está correlacionado con la cantidad de recursos utilizados. El estadounidense promedio, por ejemplo, produce tres veces la cantidad de emisiones de dióxido de carbono que un francés. Si todo el mundo viviera como un estadounidense, necesitaríamos 5 planetas para ser sostenibles. Lo más injusto es que son los pobres quienes terminan cargando con la mayor parte de los efectos ecológicos negativos causados por el despilfarro de los ricos.

Si tu huella ecológica individual es más de 1 planeta Tierra, esto significa que necesitaríamos más de un planeta para que todos los habitantes del mundo pudieran vivir como tú. Si tu estilo de vida no es generalizable al conjunto de la humanidad, entonces tampoco es justo, porque depende de que otras personas tengan menos recursos naturales de lo que les correspondería en una situación de igualdad. Si estás gastando más de la cuota que te corresponde, estás impidiendo que otra persona (en circunstancias más desfavorables que la tuya) disfrute de su cuota justa de los recursos. (Este es un balance muy aproximado de lo que está en juego, ya que considero que un análisis completo debería incluir nuestros deberes hacia generaciones futuras, pero espero que esto pueda ser un esbozo suficientemente esclarecedor del problema).

Hay numerosos sitios web para calcular tu huella ecológica. Algunas opciones en español son: myfootprint.org, vidasostenible.org, y wwf.org.mx. Dado que estos cuestionarios suelen ser bastante generales y diferentes entres sí, lo normal es que el cálculo sea muy aproximado y que haya cierto margen de diferencia entre unos y otros. Lo mejor es consultar varios (sobre todo aquellos que están especialmente diseñados para el país en el que vives); no son difíciles de encontrar en internet y experimentar en las aplicaciones con variaciones en el consumo puede darte una idea de algunos de los hábitos menos ecológicos que puedes cambiar. Las páginas también suelen incluir información relevante y recomendaciones.

No desesperes si tu huella ecológica resulta ser más alta de lo ideal. Hay muchos consejos prácticos para reducir significativamente nuestro impacto ecológico: comer menos carne, comprar productos locales que no hayan necesitado mucho transporte, comprar productos de empresas respetuosas con el medio ambiente, utilizar menos electricidad, utilizar el transporte público o la bicicleta más a menudo, etc. Aunque a primera vista estas alternativas pueden parecer difíciles, la evidencia empírica sugiere que la huella ecológica no está correlacionada con la calidad de vida o el grado de satisfacción personal. En otras palabras, cambiar hacia una forma de vida más ecológica no tiene por qué afectar negativamente nuestra calidad de vida.

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