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22/06/2015 07:39 CEST | Actualizado 21/06/2016 11:12 CEST

La comida rápida goza de excelente salud

Un error común es pensar que la información guía el comportamiento de las personas, la creencia de que los seres humanos somos lógicos. Nada más lejos de la realidad. Nunca se ha tenido tanta información acerca de las comidas perjudiciales, y los hábitos culinarios nunca han sido peores.

Un error muy común es pensar que la información guía el comportamiento de las personas. Yace en esa afirmación la creencia de que los seres humanos somos lógicos.

Nada más lejos de la realidad. Nunca se ha tenido tanta información, por ejemplo, acerca de las comidas beneficiosas o perjudiciales para la salud y sin embargo, en muchos sentidos, los hábitos culinarios nunca han sido peores, incluso en España, donde los niveles de obesidad son históricamente altos.

Un caso mucho más extremo es el de Estados Unidos, en el que los programas y las revistas de cocina y salud son infinitas pero donde la gente todavía se alimenta, en sus tres cuartas partes, de forma muy triste.

Hay que matizar mucho lo que está sucediendo a McDonald's en Estados Unidos. Es verdad que su dominio ya no es tan abrumador como hace décadas pero sigue siendo un sitio popular en gran parte del país.

Al contrario de lo que decía la información de El País, McDonald's sigue siendo un establecimiento muy frecuentado en gran parte de Estados Unidos, al igual que otras cadenas competidoras de comida rápida. Aunque nos parezca mentira, es un sitio donde muchos jubilados se reúnen, donde los estudiantes comen y en el que muchas madres llevan a desayunar a sus hijos. Es también punto de reunión de madres que llevan a jugar a sus hijos a los playgrounds.

En oposición a lo que sucede en Europa, poca gente se avergüenza de comer en McDonald's o en lugares de comida rápida. Tanto es así, que la periferia de cualquier ciudad de tamaño medio o pequeño en Estados Unidos es siempre parecida: McDonald's, Wendy's, Dairy Queen, Jack in the Box y un sinfín de cadenas similares. La comida de las escuelas norteamericanas no deja de ser comida rápida doblemente industrializada por el proceso de las empresas de catering.

De hecho, los patrones alimenticios son los mismos en los restaurantes de gama media que, de alguna forma, ofrecen versiones de luxe de la comida de los restaurantes fast food: hamburguesas de buey kobe (pero, al fin y al cabo, hamburguesas); fish and chips en lugar de un sandwich de filete de pescado frito; tacos de carne de vaca picada; un steak; unas quesadillas; unos espaguetis a la boloñesa, etc... Nada que uno no pueda encontrar en versiones baratas si uno va a Taco Bell, Pizza Hut o Wendy's.

Sí, ya sé que hay gran variedad de restaurantes étnicos o vegetarianos en las ciudades, y gente que detesta la comida rápida, pero el estándar de la comida en Estados Unidos es el de la comida rápida.

Incluso los admirados Chipotles or Shake Shack, sitios mucho más minoritarios de lo que se pretende, ya que uno no los encuentra en muchas ciudades de tamaño mediano o pequeño, lo que ofrecen son hamburguesas, perritos, patatas fritas y tacos. Mucha carne (siempre la misma, pollo y vaca sobre todo) y mucho carbohidrato, aunque sea de más calidad pero la misma monotonía de siempre.

No, el paradigma de McDonald's no ha decaído en absoluto. Quizás se lo parezca a los corresponsales de los medios españoles que están en ciudades como Los Angeles o Nueva York y que magnifican la caída de las ventas dentro y fuera de Estados Unidos que ha sido de poco más de un 2%.

Pero por el momento, la decadencia de la comida rápida es un mero deseo sin correlato en la realidad.

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