BLOGS
15/01/2019 07:15 CET | Actualizado 15/01/2019 13:14 CET

Madres sin hijos, Roma galardonada

Roma es un lugar, una palabra con la que si juegas a reinvertirla, extraes "Amor". Por ambas características ha sido fuente de evocación e inspiración en el cine. En 1972 Fellini utilizó el nombre para hacer un retrato de la ciudad. Configuró una narración dispersa, proyectando imágenes que mostraban una Roma caótica, ruidosa y elegante. Posteriormente Woody Allen escribió y dirigió A Roma con amor (2012), en la que cuatro historias se entrelazaban en la misma capital italiana desde una óptica americana.

La Roma más reciente (2018) es una creación de Alfonso Cuarón y hace referencia a una colonia ubicada en Ciudad de México. La película contó con 8 nominaciones para el 24th Critics' Choice Awards en el cual hizo historia habiendo ganado el premio de Mejor Película Extranjera, Mejor Película, Mejor fotografía y Mejor Dirección; también ha obtenido dos Globos de Oro (Mejor director y Mejor película de lengua extranjera). Además, el próximo 22 de enero se presentará la lista de los nominados a los Premios Óscar en la que podría aparecer. Si ganara, sería la primera producción con habla indígena en recibirlo.

Blanco y negro

Alfonso Cuarón construye una máquina del tiempo para volver su infancia, esta vez desde las vivencias de su asistenta del hogar, Libo. En honor a ella nace Roma, en la que Libo se llama Cleo (Yalitza Aparicio), tiene veinticinco años y trabaja para una familia de clase alta. Cleo representa a mujeres que son hogar sin formar parte de ellos, mujeres invisibles encargadas de ordenar, lavar, conversar, cuidar, querer.

En la lujosa casa cohabitan una madre, un padre, una abuela, cuatro niños, dos empleadas y un perro. Es la época de 1970 y 1971, periodo en el que se dieron las manifestaciones en apoyo a los estudiantes de Monterrey y la represión violenta por parte del grupo paramilitar "Los Halcones". El país se enfrenta a la matanza del Jueves del Corpus. Además de las experiencias personales, Cuarón hace uso de estos elementos históricos. Las escenas se han filmado casi improvisando, los actores conocen instantes antes de grabar cuál será su acción. El montaje posterior se hace más laborioso pero concluye en una elaboración orgánica. Visualmente prescinde del color. Para Arturo Ripstein, director hispanoamericano, el dramatismo del blanco y negro es la esencia del séptimo arte. Auditivamente emplea la diversidad musical de aquellos años, con canciones como "Más bonita que ninguna" de Rocío Dúrcal, "I don't know how to love him" de Yvonne Elliman o "Vamos a platicar" de Los Socios del Ritmo.

"Te queremos mucho"

Desde elementos cotidianos se advierte la esencia de cada uno de los personajes. Lo más relevante de la trama puede ser lo menos perceptible. Cleo es una voz dulce al despertar, canciones en idioma materno. La abuela es comprar dulces y rezar rosarios. La madre y el padre son la preocupación por hacer que el coche quepa en el garaje; ella es gritos, miedo y aventura, él es silencio. Adela es tranquilidad y complicidad. El perro son sus excrementos inoportunos. El novio de Cleo es el detalle de beber las sobras de una Coca-Cola, la necesidad de exhibirse, la agresividad que se camufla en masculinidad. Los niños son peleas, incomprensión, necesidad de atención, de cariño, son desafío y a veces son requiebro. La relación entre ellos y Cleo es estrecha, no se privan en recordarle que la quieren. Las niñeras como ella son las segundas madres, pero la maternidad va más allá y también se reflexiona acerca de este estado o cualidad. Porque la definición engloba ambas cosas.

Las niñeras como ella son las segundas madres, pero la maternidad va más allá y también se reflexiona acerca de este estado o cualidad.

Por toda esta humanidad, Roma es comprensible. En ocasiones algún cambio de volumen hace que el espectador agudice el oído, alguna expresión hace que tenga que reflexionar su significado. Nada más allá de eso. No obstante, las salas de cine y Netflix decidieron ponerle subtítulos en español, para posteriormente tener que rectificar. Ahora las palabras que aparecen en la pantalla corresponden con las que los personajes dicen. El director se sintió ofendido, señalándolo de ridículo, parroquial e ignorante pues las películas españolas jamás se han subtitulado en Latinoamérica. Pero la intención sigue siendo visibilizar otras nacionalidades, otros cuerpos, otras voces, otras historias, otras mujeres en la alfombra roja. La intención última y primera es la misma: ahondar en estas madres sin hijos. Representar a las madres de hijos de otros padres.

Síguenos también en el Facebook de El HuffPost Blogs

ESPACIO ECO