El Manchester City de Guardiola apabulla al Real Madrid con una exhibición para la historia y se mete en la final de Champions

El Manchester City de Guardiola apabulla al Real Madrid con una exhibición para la historia y se mete en la final de Champions

Recital de fútbol del equipo inglés que tumba por 4-0 a un Madrid totalmente superado, sin ideas ni pólvora.

Alaba se tapa la cara con la camiseta en una noche aciaga para el Real MadridMB Media vía Getty Images

La historia es que no hubo historia, sino un baño de difícil revisión en años futuros. El Manchester City de Pep Guardiola ha barrido al Real Madrid en la vuelta de las semifinales de la Champions League con un 4-0 que no dejó lugar a dudas, ni a polémicas, ni dio pie a remontadas de leyenda. Not this time, parecía celebrar un enfervorecido Etihad Stadium en su gran noche europea. 

El Madrid, que no supo 'matar' al cuadro inglés cuando tuvo la ida a su favor (y acabó dejándole marchar con un 1-1), se sintió absolutamente desbordado en la primera parte e incapaz en la segunda y tuvo por única estrella a Courtois. Si no es por él esta noche... Al rey de Europa lo desnudó por completo Guardiola.

Lo hizo pese a que su apuesta no sorprendió a nadie. No había persona en este planeta que no esperase monólogo citizen. Pero el torbellino de fútbol fue tan previsible como imparable. Desde el minuto 1 se sucedieron las acciones: Bernardo Silva, Grealish, De Bruyne, Haaland... todos moviéndose a placer entre los espacios de una defensa con Militao pero sin Rudiger, pese a su gran papel en la ida.

El balón era inglés y si la tocaba el Madrid era porque lo hacía Courtois, como en una acción salvadora a un cabezazo a bocajarro de Haaland en el 12'.

El milagro del meta belga tuvo réplica en el 21', con una palomita aún más asombrosa otra vez a remate de Haaland. Una de las paradas de la Champions. Pero el City no desesperaba. Tocándola, tocándola, sabían que los espacios terminaban apareciendo, para disfrute de un Guardiola feliz con su 81% de posesión. Más se puso cuando en el 23' la enésima combinación de tiralíneas local acabó con De Bruyne filtrando un gran pase para Bernardo Silva. Solo y dentro del área, el portugués definió con clase y puso el 1-0 de tiro ajustado al palo corto.

Al fin, el Madrid despertó. Pasada la media hora pisó por vez primera el área y de inmediato llegó el primer aviso serio, un zapatazo lejano de Kroos que reventó el larguero. El susto se les volvió en contra un minuto después. El City, con las armas madridistas, montó una contra efectiva y en el caos del área reinó otra vez Bernardo Silva, que selló, de cabeza, su doblete. Quedaban casi diez minutos hasta el descanso y a los de Ancelotti se les hicieron eternos. 

El baño era incluso mayor que el 2-0 que brillaba en lo alto del Etihad.

El caos como argumento

Sin entrar en revoluciones —no hizo cambios el técnico italiano— la segunda parte pareció nacer diferente, con otro Madrid, más intenso, más presionante. Y un 'uy', el de una falta lejana que Alaba casi convierte en gol con una 'folha seca' que supo tapar Ederson. Superado ese empuje inicial, fue el caos el que comenzó a hacerse protagonista. 

Justo lo que Guardiola quería evitar —no olvida el descuento de la vuelta del año pasado— y justo lo que el Madrid necesitaba para agarrarse a las semifinales. Hasta el City acabó empapándose de un juego que no le es nada característico... pero los minutos pasaban y la eliminatoria se le iba al Madrid, incapaz de poner algo más que voluntad. El cierre lo pudo firmar Haaland, pero instantes después, acabó llevando la firma de Militao, que puso el 3-0 en un infortunado despeje a centro de De Bryune. El VAR confirmó la sentencia de muerte.

Fue demasiado hasta para el Real Madrid de las remontadas. Esta vez, no hubo resurrección para la historia y la Champions se esfumó ante una exhibición del Manchester City. Lo único que cayó en los minutos de la basura fue el 4-0, de Julián Álvarez, cuando ya nadie se jugaba nada.

El todopoderoso club estado vuelve a rozar su sueño multimillonario. De él ya solo le aleja un renacido Inter de Milán. Su presidente, por cierto, no quería al Madrid en la final... deseo concedido. Estambul, el 10 de junio, dictará sentencia sobre el nuevo rey del fútbol continental.

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Miguel Fernández Molina (Sabiote, Jaén, 1987) es periodista licenciado por la UCM. Trabajó ocho años en el medio digital 'Mundotoro' antes de llegar a 'El HuffPost', donde ejerce de responsable de cierre y escribe sobre deporte, internacional y política, entre otros campos. Puedes contactar con él en miguel.fernandez@huffpost.es