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27/01/2021 06:59 CET | Actualizado 27/01/2021 13:48 CET

Amós García Rojas: "Es casi imposible que el 70% de la población esté vacunada en verano"

El presidente de la Asociación Española de Vacunología se muestra pesimista sobre la evolución de la pandemia en España y critica los retrasos en la llegada de las dosis.

CORTESÍA DE LA AEV
Amós García Rojas

El presidente de la Asociación Española de Vacunología (AEV) tiene nombre de profeta pero es epidemiólogo, y cree que su capacidad para profetizar ha mermado con los años. Amós García Rojas (Santa Cruz de Tenerife, 1954) no se atreve, por tanto, a poner fecha al fin de la pandemia, pero ve muy complicado, “si no imposible”, que este verano podamos hacer vida ‘normal’. 

Desde luego, las vacunas no llegarán a tiempo para frenar la tercera ola que está “pegando tan fuerte” en nuestro país, opina García Rojas. El “caldo de cultivo” que fueron las Navidades se refleja ahora en la presión hospitalaria y, mientras tanto, las vacunas no llegan todo lo rápido que deberían, lamenta.  

Él, que ya ha recibido la primera dosis de la vacuna, confirma que Bill Gates no le está dando la lata, aunque sí unos cuantos negacionistas que no dejan de molestarle en Twitter.

¿Cómo están afectando los retrasos en la llegada de vacunas al proceso de inmunización en España?

Evidentemente, si se retrasa la llegada del producto, en este caso las vacunas, se retrasará también la actividad vacunadora. El número de dosis recibidas está siendo muy inferior al esperado, y esto ha supuesto que tengamos que guardar las vacunas que tenemos ahora y las que nos lleguen en los próximos días para administrar las segundas dosis. En estos momentos, es difícil que se pueda iniciar la vacunación a los otros grupos de población que se priorizan en el plan nacional. 

El número de dosis recibidas está siendo muy inferior al esperado

Europa ya está presionando a las compañías. ¿Es suficiente para que se retome el ritmo de envíos establecido? 

El marco legal no es mi ámbito, yo soy epidemiólogo. Pero entiendo que si tengo un contrato con alguien y no lo cumplo, la otra persona tiene todo el derecho a exigirme que lo cumpla, y eso es lo que está pasando en estos momentos con la Unión Europea y AstraZeneca, por ejemplo. Y creo que eso es lo que hay que hacer.  

¿Están terminando las vacunas de la UE en manos de mejores postores, llámense Israel, Reino Unido o Estados Unidos? 

No sé si será verdad, pero es susceptible a que se piense. Si estos países han pagado un precio superior al que ha pagado la UE, que por otro lado no se sabe cuál es, y no están teniendo problemas de abastecimiento para el suministro de vacunas, es lógico que se piense que a lo mejor aquí no nos están llegando porque se está priorizando a otros países. Espero que no sea así, pero lógicamente queda esa duda.  

¿La vacunación llegará a tiempo para frenar esta tercera ola?

No, aunque lleguen a tiempo, las vacunas no van a frenar la tercera ola. Es imposible, imposible. Hay que vacunar a demasiada gente en un período de tiempo muy corto, y el efecto sobre la evolución de la pandemia empezará a verse cuando tengamos un porcentaje amplio de la ciudadanía vacunado.

Pero si las vacunas llegaran pronto, ayudaría a que pudiéramos proteger a los más vulnerables. Ya hemos protegido a las personas que están en residencias, pero todavía faltan muchas personas vulnerables, que son todas aquellas mayores de 90, de 80 o de 70 años. Si pudiéramos protegerlos de manera rápida sí podríamos conseguir algo: eliminar un poco la cara más amarga de la pandemia, que es la que representan los fallecimientos y los ingresos en UCI, protagonizados en su mayoría por personas mayores. Si pudiéramos proteger a este colectivo, veríamos de algún modo la disminución de la presión que está soportando el sistema sanitario en estos momentos, pero esto va a ser complicado.

Con estos ritmos no es que sea complicado, es que es prácticamente imposible que el 70% de la población esté vacunada en verano

¿Confía en que para verano esté vacunado el 70% de la población española, como dijo el ministro Illa? 

Ojalá, ojalá. No será por el deseo de los sanitarios, que como siempre vamos a poner toda la carne en el asador, pero con estos ritmos no es que sea complicado, es que es prácticamente imposible. Todo parece indicar que a lo mejor en marzo se normaliza la situación [de llegada de dosis] y se incorporan nuevas vacunas… Ojalá.

¿Entonces no está de acuerdo con la afirmación de que el 70% de la gente estará vacunada para verano?

No es que no esté de acuerdo, es que por el ritmo y la cadencia que estamos viendo, es muy complicado.  

¿Cuánto durará la inmunidad a esas personas vacunadas? 

Eso no se sabe todavía, básicamente por una cuestión de tiempo. Las vacunas se están empezando a administrar ahora, y hay que ver y analizar al cabo del tiempo cuánto puede durar la respuesta.

Tampoco se sabe si con la vacuna se evita la transmisión o sólo la enfermedad, ¿no?

Efectivamente. Esto pasa con otras vacunas que ponemos habitualmente, que evitan la enfermedad pero no la transmisión. Es uno de los elementos por los que, a pesar de estar vacunados, debemos mantener todas las medidas que hemos ido aprendiendo en pandemia: distancia, lavado de manos, mascarilla, etcétera.    

Todo ha sido endiabladamente complicado en el desarrollo de esta pandemia

¿Qué supone la aparición de nuevas variantes para las vacunas?

Precisamente este es otro de los elementos que complejizan la vida en la pandemia. Nada, nada ha sido fácil en el desarrollo de la pandemia. Todo ha sido endiabladamente complicado. 

El tema de las cepas no debería dar problemas en relación con la vacuna, todo indica que la vacuna no altera su eficacia ante la aparición de nuevas variantes; tendrían que darse cambios muy concretos y muy rotundos en el virus para que la eficacia de la vacuna pudiera verse alterada. ¿Que si es posible? Puede ser, pero ahora mismo no estamos en ese momento, parece.

En cualquier caso, las vacunas tienen la capacidad de adaptarse a esa nueva variante en un período de tiempo no excesivamente largo, un par de meses, quizás.  

Usted es especialista en Medicina Preventiva y Salud Pública. ¿Cómo valora la situación epidemiológica actual que vive España? 

Es muy complicada. Estamos en el contexto de una tercera ola que está pegando muy duro, no sólo a nuestro país. Ya advertimos del pánico y el canguelo que nos daban las Navidades como una época del año muy proclive al intercambio de relaciones personales, a la bajada de guardia, a los encuentros familiares y por tanto a la transmisión del virus. Efectivamente, estas Navidades han sido un caldo de cultivo tremendamente poderoso para desembocar en esta tercera ola tan dura. 

¿Cree que las medidas acordadas para Navidades fueron demasiado laxas? 

Creo que poco a poco se han ido tomando medidas bastante contundentes. Hay toques de queda, lo cual es una situación que nadie hubiera pensado antes de la pandemia y que recuerda más bien a un contexto bélico de otra época. 

También se han tomado otras medidas muy duras relativas al cierre de establecimientos, pero en una situación como la actual hay que saber que cualquier medida tiene que estar siempre, siempre sobre la mesa, y que, si es necesario, hay que tomarla sin miedo, porque lo que nos debe dar miedo es el impacto de la pandemia. 

Esperemos que, con fortuna, a finales de año la situación haya mejorado considerablemente

En algunas regiones lo están pasando peor ahora que en la primera ola. ¿Usted se imaginaba que esto pudiera llegar a ocurrir? 

En una pandemia producida por un microorganismo como el SARS-CoV-2, cualquier escenario es posible. Ahora lo que nos interesa es que las vacunas nos fluyan de manera adecuada para poder proteger al mayor número de personas posibles y crear el terreno adecuado que nos permita decir adiós a este drama dentro de un tiempo. 

¿Cuándo cree que podremos decir adiós a este drama? 

Soy incapaz de decirlo. Yo me llamo Amós, que era profeta menor, pero mi capacidad de profetizar ha disminuido bastante con los años (risas). Creo que a lo largo de este año seguiremos peleándonos con la pandemia. Esperemos que, con fortuna, a finales de año la situación haya mejorado considerablemente. 

De todas formas, hay otro elemento de análisis. En los países desarrollados, gracias a la vacuna podremos modular el problema en nuestros territorios, pero ¿qué pasa en Honduras, en Guatemala, en Nigeria, en República Democrática del Congo? Estamos en pandemia, no conviene olvidarlo. Este problema no desaparecerá globalmente hasta que los países en vías de desarrollo no tengan también la posibilidad de vacunar en sus territorios. El esfuerzo solidario va a ser clave en el futuro.

GOBIERNO DE CANARIAS
Vacunación contra la Covid-19 del presidente de la Asociación Española de Vacunología, Amós García.

Sobre las vacunaciones ‘irregulares’ que se están conociendo estos días… ¿Cree que hay falta de claridad en los protocolos?

Yo tengo claro que los responsables no políticos, los profesionales que trabajan en el campo de las vacunas, de la epidemiología y de la salud pública son servicios esenciales. No concibo que se pueda actuar frente a una pandemia sin los responsables de salud pública, o sin los microbiólogos, que aunque no estén en contacto directo con enfermos son fundamentales para analizar las muestras de los pacientes. Espero que en eso no haya duda.

[Anthony] Fauci, por ejemplo, fue uno de los primeros profesionales de Estados Unidos que se vacunó. La mayoría de las comunidades han vacunado ya a todos los sanitarios. En Canarias se ha vacunado a más del 80% de los sanitarios, y cuando hablo de sanitarios me refiero a personal administrativo, de limpieza y a todo aquel que trabaja en un centro de salud.

Exceptuando a los cargos políticos, creo que no hay ninguna duda con que los profesionales que desempeñan un papel clave en el abordaje de la pandemia deben vacunarse.

Exceptuando a los cargos políticos, creo que no hay duda de que los profesionales que desempeñan un papel clave en el abordaje de la pandemia deben vacunarse

Cuando en la guía del Ministerio se define al ‘personal sanitario de primera línea’, también se habla de personal de salud pública que participe en la gestión directa de la pandemia. ¿Ahí entrarían también los consejeros de Sanidad?

Eso es otro nivel. Ellos tienen una responsabilidad política, no profesional. En el contexto de la responsabilidad política, no entraré a valorar sus perfiles. 

Algunos cargos a los que se ha echado en cara haberse vacunado sostienen que lo hicieron porque les llamaron y les dijeron que les correspondía. ¿Quién decide exactamente quién se vacuna?

Las comunidades autónomas. La actividad vacunal corresponde normalmente a la gerencia de Atención Primaria o a la gerencia de Atención Especializada. Son ellos quienes valoran si la persona tiene que ser vacunada, independientemente de si es concejal o no, porque a lo mejor tiene su despacho en una residencia sociosanitaria… en esos casos ya no sé.

Pero es evidente que en una estrategia vacunal es fundamental proteger a las personas más vulnerables y con riesgo de complicaciones severas, que son en primer lugar los ancianos de residencias y que, afortunadamente, ya están vacunados casi al 100% en España. Luego van las personas que los cuidan, y luego están los sanitarios, que desempeñan un papel clave en el abordaje de la pandemia y que tienen un mayor riesgo de exposición al virus. A partir de ahí, van el resto de grupos prioritarios que se ha decidido a nivel nacional.

Algunos centros achacan que vacunaron a personal jubilado o a familiares de empleados para aprovechar el 100% de las dosis. ¿Esto tiene sentido? ¿Qué deberían haber hecho? 

No entiendo eso de que ‘como sobraban dosis…’. No, aquí no sobra ninguna dosis. Para empezar, hay que elaborar una estrategia para cuando sobren dosis, como han hecho algunas comunidades. Luego, cuando se va a vacunar a una residencia, hay que tener perfectamente planificado a cuántas personas se va a vacunar y cuántas dosis hay que llevar. Pero si por cualquier circunstancia imprevista no se puede vacunar a alguien y deja de utilizarse alguna dosis, hay que tener una lista alternativa que te permita aprovechar esa vacuna. Eso es fundamental.

Pero es que, además, hay una segunda alternativa. Si al llegar a una residencia se ve que van a sobrar dosis, lo que se hace es no abrir el vial y volver al día siguiente cuando todas las personas estén preparadas para recibir las vacunas.  

Con el tema de los viales también ha habido polémica estos días al saberse que varias comunidades, entre otras Andalucía, no estaban aprovechando la sexta dosis de cada vial de la vacuna de Pfizer.  

Se suponía que en cada vial venían cinco dosis; lo que ocurre es que los sanitarios observaron que en cada vial quedaba un remanente que consolidaba una sexta dosis. Evidentemente, si en el envase pone que ahí van cinco dosis, según lo establecido por los órganos reguladores, no se usa ese remanente. Ahora la EMA ha autorizado el uso de esa sexta dosis. Algunas comunidades tenían el material necesario para hacer uso de esa dosis extra y otras, no. Son esas las que ahora tienen que comprar ese material.

La idea del pasaporte inmunitario no me gusta

¿Qué opina de la posible implantación de un pasaporte de inmunidad?

No me gusta por tres cosas. La primera es que si la vacuna no es obligatoria, ¿cómo se va a establecer un pasaporte que discrimina por no vacunarse? En segundo lugar, la vacuna protege frente a la enfermedad, pero no sabemos si protege frente a la infección. En tercer lugar, me preocupa qué ciudadanos van a tener acceso al pasaporte, que sólo son los ciudadanos de países ricos, los que tienen acceso a la vacuna, con lo cual se introduce otro elemento que aumenta aún más la brecha de diferencia entre países ricos y pobres.  

¿Sería comparable a las vacunas que se exigen para viajar a algunos países, como por ejemplo la de la fiebre amarilla para algunas zonas de Latinoamérica? 

No, eso es otra cosa. Eso es porque vas de un país que no tiene una enfermedad a otro donde la enfermedad es endémica. Y de este modo te proteges de una enfermedad que en tu país no está en estudio. Otra cosa es que te exijan un pasaporte inmunitario para ir de España a Dinamarca, y eso no tiene que ver con el reglamento sanitario internacional. 

Usted ya se vacunó contra el covid, y en Twitter bromeó diciendo que esperaba que Bill Gates no le diera la lata. ¿Se la dio? 

Algo de lata me ha dado, porque algunas de las personas que decían que Bill Gates iba a controlarme no han dejado de lanzarme mensajes cada vez en tono más subido. Por suerte, el resto de efectos secundarios han sido positivos. 

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