Cinco señales de que eres un mártir del trabajo

“Son personas que se enorgullecen de quedarse hasta tarde trabajando y de ser ellos a quienes acuden sus compañeros cuando necesitan ayuda”.

Una actitud positiva y una buena ética de trabajo son cualidades encomiables, pero mucha gente confunde trabajar mucho con avanzar hacia sus metas. Si tú también has caído en esa mentalidad, probablemente seas un mártir de tu trabajo.

“Un mártir del trabajo es similar a un adicto al trabajo, solo que los mártires lucen como medallas su exceso de trabajo”, explica Melody Wilding, asesora ejecutiva y trabajadora social. “Son personas que se enorgullecen de quedarse hasta tarde trabajando y de ser ellos a quienes acuden sus compañeros cuando necesitan ayuda”.

Estos mártires siempre ponen el trabajo por delante, aunque eso implique sacrificar sus vacaciones, su salud mental y sus preferencias profesionales. “Tal vez se quejen de la cantidad de trabajo que tienen, de modo que adoptan una mentalidad casi de víctima”, expone Wilding.

Quienes padecen este problema no son capaces de dejar de sacrificar sus intereses personales por las necesidades de los demás. Si es tu caso, es posible que tu mente ya te haya mandado señales de alarma para avisarte de que te estás convirtiendo en un mártir del trabajo. Aquí tienes cinco señales con sus respectivos recordatorios.

1. “Me siento especial por ser la persona a la que acuden todos para resolver sus problemas”.

La psicóloga Lisa Orbé-Austin, que está especializada en asesorar a profesionales para gestionar su carrera, señala que muchos mártires del trabajo también muestran señales del síndrome del impostor. “La idea de ser el comodín de alguien te hace sentirte especial en cierto modo. Buscar esa validación externa para sentirte especial es una señal de que no interiorizas tus logros, tus destrezas ni tu valía”, sostiene.

Recordatorio: No puedes cuidar de ti si eres el comodín de los demás. Orbé-Austin apunta que el hecho de que un compañero recurra a ti te puede hacer sentir bien en ese momento, pero corres el riesgo de crear un círculo vicioso, porque en cuanto pasa ese momento, quizás pienses que ya no te valoran y que tienes que hacer algo al respecto.

Al sobrecargarte de trabajo con las tareas de los demás para sentirte más valioso, “creas una situación en la que dejas de preocuparte por ti”, señala Orbé-Austin. Tal vez empieces a ir al trabajo aunque estés enfermo o a retrasar unas vacaciones que buena falta te hacen.

Cuando no necesitas la validación de nadie para sentirte valioso, puedes ser más estratégico a la hora de asumir trabajo o rechazarlo al pensar. “No creo que esto me vaya a beneficiar mucho más allá de los elogios, y ahora mismo no los necesito, así que nada”, explica.

2. “Solo yo sé hacer este trabajo”.

Los mártires del trabajo “no interpretan las solicitudes como opciones, sino como órdenes. Piensan que deben hacer todo lo que llega a su mesa”, expone Wilding.

Cuando crees que todo lo que te piden es un problema que debes resolver tú, no sabes ceder el control. Cuando diriges un equipo, esa mentalidad de querer controlar hasta el mínimo detalle es muy destructiva y te hace generalizar los errores: “Mi subordinado una vez entregó un informe incorrecto, será mejor que a partir de ahora los haga yo”, ejemplifica Wilding. “Solo porque alguien no haga algo bien la primera vez no significa que no sea capaz de hacerlo. Es más, a lo mejor significa que debes dar mejor las instrucciones, que debes ajustar tus expectativas o simplemente que tienes que darle más tiempo”.

Recordatorio: tu conducta de mártir afecta también a los demás, no solo a ti. Cuando no eres capaz de delegar, les haces un flaco favor a tus compañeros. “Al hacer más de lo que debes, robas a tus compañeros las oportunidades de crecimiento que necesitan, desafíos que les harían sentirse realizados o les ayudarían a progresar en sus carreras”, advierte Wilding.

No solo es agotador que todo el mundo recurra a ti, “también establece una dinámica por la que otros compañeros aprenden a sentirse necesitados porque no se les alienta a pensar por sí mismos, a resolver problemas y a completar sus tareas porque siempre se lo estás haciendo tú”, avisa Wilding.

3. “Necesito ser el primero en llegar y el último en irme para ser el mejor”.

Para los mártires del trabajo, dedicarle más horas al trabajo es su forma de cumplir. “Equiparan su valía a su productividad y a la cantidad de trabajo que sacan adelante. Para ellos, hacer más trabajo es ser mejores”, sostiene Wilding.

Recordatorio: Estar disponible a todas horas es malo para ti y para tus compañeros. Los síntomas físicos de que estás haciendo más de lo que deberías son insomnio, migrañas y estrés laboral, advierte Wilding. “Igual no consigues dormir por la noche porque tu mente no deja de pensar en el trabajo y tus relaciones personales estén encalladas porque priorizas tu trabajo sobre tu familia”, añade.

Si eres un mártir del trabajo y tienes subordinados, estar disponible demasiado tiempo les hace pensar que ellos también deben estar disponibles a todas horas. “Envían correos a altas horas de la noche y generan ansiedad entre los demás miembros del equipo”, comenta Wilding.

4. “Si mantengo la cabeza gacha y trabajo, valorarán mi esfuerzo”.

Los trabajadores a veces reciben elogios por hacer mucho trabajo, lo que hace que interpreten que deben convertirse en mártires del trabajo para tener éxito en su carrera. Orbé-Austin asegura que aunque “la persona que se está dejando la vida en el trabajo reciba elogios”, no implica que ese sea el camino hacia el éxito.

“Cuando eres un mártir del trabajo, quizás no sepas detectar dónde están las oportunidades y pienses que te llegará una al trabajar duro”, afirma Orbé-Austin.

Recordatorio: mantén la cabeza alta, no baja. Hacer mucho trabajo no implica que sea trabajo de calidad. “Como los mártires del trabajo encuentran su valía en trabajar mucho y ser los comodines, tienden a ocupar todo su tiempo con tareas que igual son urgentes, pero no necesariamente de gran importancia”, sostiene Wilding.

Si piensas que hacer mucho trabajo te hace destacar más, no comprendes del todo cómo funcionan los ascensos. “Gran parte de lo que necesitas para avanzar en tu carrera se resume en tu visibilidad, en tu capacidad de trabajo en redes internas y externas y en tus alianzas estratégicas”, resume Wilding.

En vez de esperar que te recompensen por tus sacrificios, piensa en una estrategia para que te vean como un activo y te permitan progresar. Busca aliados fuera de tu trabajo que te ayuden a poner tu carrera en perspectiva, recomienda Orbé-Austin. Puede ser un mentor que te señale “quiénes han tenido éxito, por qué ascendieron, qué mentalidad debes tener y qué contactos debes conseguir”, recomienda.

5. “No puedo irme de vacaciones”.

Una encuesta de 2017 sobre hábitos vacacionales encargado por la Asociación de Viajes de Estados Unidos define a los mártires del trabajo como empleados “que no se toman días libres porque sienten que nadie más puede hacer ese trabajo”.

El miedo evita que estos trabajadores se tomen un descanso. Una encuesta de 2018 sobre los hábitos vacacionales de más de 4000 estadounidenses reveló que los principales motivos por los que no se tomaban vacaciones eran el miedo a parecer reemplazables y menos dedicados y la convicción de que tenían demasiado trabajo para ausentarse.

Recordatorio: Recuperarse es clave para alcanzar el éxito profesional. Para hacer frente a esa creencia de que cogerse vacaciones es malo, uno de los consejos que Wilding da a sus clientes es pedirles que consideren el descanso como un periodo de recuperación. “Recuperarse es una palabra que transmite mucha más actividad y que refleja mejor lo que haces. Estás invirtiendo en tu salud futura y en tu energía; necesitas ese tiempo para recargar las pilas”, concluye.

Este artículo fue publicado originalmente en el ‘HuffPost’ Estados Unidos y ha sido traducido del inglés por Daniel Templeman Sauco.

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