Cinco tentaciones teatrales para diciembre

Representaciones que no te puedes perder.
Cinco tentaciones teatrales para diciembre.
Por cortesía de Antonio Hernández
Cinco tentaciones teatrales para diciembre.

Teniendo en cuenta todo lo que se estrenará en diciembre en Madrid, más lo que ha llegado en noviembre y permanecerá en cartelera, este mes también tendrá muchas tentaciones teatrales. De entre los estrenos, y atendiendo a la información existente sobre ellos, estas pueden ser las cinco obras que no hay que perderse:

1. El diablo en la playa de Matarile, en el Teatro de la Abadía, entra por ser una de las mejores compañías de ¿danza contemporánea? ¿artes híbridas? que hay en España. Una compañía que se tomó un tiempo y volvió con Daimón y la jodida lógica, arrasando allí por donde pasaba. Público al que no habrá que explicarle para qué hay que ir a ver El diablo en la playa. Un espectáculo difícil de encuadrar que, sin embargo, está programado diez días en un teatro, algo inusual para este tipo de espectáculos, y que seguramente agotará entradas.

Para todos los demás que no han tenido el gusto, hay que contar que en esta obra Ana Vallés, la directora coreógrafa, se une a dos damas de la danza y la performance, como Claudia Faci y Celeste. Dos personas que saben pisar un escenario, moverse en él, como si fuera su medio natural. Dos artistas a las que no se puede dejar de mirar y de escuchar en su forma de hablar, decir y estar presentes en escena.

Y el decir es muy importante, pues Ana Vallés construye los textos como si fuera un DJ. Mezclando autores, fundamentalmente filósofos contemporáneos. Referencias sampleadas. Pensamientos que resonarán en la sala y entre las butacas. Que por superposición y cercanía acaban diciendo algo que es inasible. Textos que hay que saber decir en el preciso momento en la que su posiblemente brutal banda sonora permita la palabra.

Por tanto, una propuesta arriesgada para aquellos espectadores a los que les gusta arriesgarse en el teatro.

Del 2 al 12 de diciembre

2. El nombre, de Matthieu Delaporte y Alexandre de la Patellière, en Nave 73. Obra que se cuela en esta selección más que por la representación en sí, por su director, Daniel Veronese.

Es de sobra conocida, pues a partir de ella se hizo una película que en su tiempo fue muy popular. En ella, en una reunión de amigos y familiares, liberales y más bien de izquierdas, una pareja anuncia que van a tener un hijo y que han decidido ponerle el nombre de un conocido nazi.

Situación que sirve para hacer una especie de vodevil ideológico basado en el malentendido. En lo que se piensa y no se dice. O en las acciones que surgen de lo que se piensa que piensan los otros. Todas esas cosas que produce la buena educación. Una educación que no ha educado bien para poder expresar los sentimientos en público de manera empática, de recibirlos y saber responderlos.

Así que, sí, se trata de teatro de salón (o de sillón de orejas o burgués, llámese como se quiera) que no se basa tanto en un trabajo con las formas teatrales como en el contenido. Un contenido que trata de poner en escena la hipocresía de las sociedades actuales.

Una obra de la compañía Gloria López Producciones, con la que ya trabajó Veronese con el savoir faire de sus inicios. Ese que consiguió unos fascinantes Chèjov que le convirtieron en referencia del teatro argentino en España. Que parece estar buscando algo en este tipo de obras que como El nombre están llenas de problemas del primer mundo.

Algo que todavía no parece haber encontrado, lo que hace que los que lo siguen vayan religiosamente a ver sus montajes, con la esperanza de que lo encuentre y sea capaz de mostrarlo. Y, si no lo consigue, siempre se verá el trabajo de alguien que domina el oficio.

Del 3 al 19 de diciembre viernes, sábados y domingos

3. Essencia, el festival de la Cuarta Pared que se pregunta qué es lo esencial en teatro atendiendo a producciones contemporáneas y diversas. Compañías que este año trabajan la teatralidad partiendo de lo físico, lo político o lo participativo.

En definitiva, teatro de artes híbridas que resultan imposibles de clasificar si no es diciendo que todas las propuestas que se van a ver son teatro. Conclusión que plantea cuál es la esencia del teatro, lo que tienen en común entre sí estas propuestas y otras más convencionales o decididamente comerciales.

Festival que facilita el encuentro entre el público y los equipos artísticos para hablar de lo que se ha visto en escena. Y entre los equipos artísticos y los profesionales. Pues es el encuentro lo que favorece la discusión y el debate.

Que además permitirá conocer al autor alemán más representado en el momento actual, Roland Schimmelpfenni. Un desconocido en España cuyos textos han sido trabajados por más de veinte artistas españoles durante dos meses, algo inusual, en los laboratorios Espacio de Teatro Contemporáneo (ETC). Trabajo con el que harán una muestra con cuatro de las obras de este dramaturgo.

Del 2 al 18 de diciembre

4. Luna en Marte, una producción del Centro Dramático Nacional para los más pequeños de la casa, en colaboración con los Nuevos Dramáticos y que se puede ver en el Teatro Valle Inclán.

Obra seleccionada entre las cinco de diciembre por su equipo artístico, entre el que se encuentra Lucía Miranda, que ha realizado los talleres pedagógicos desde los que parte la obra. De los que ha salido un texto escrito por Jordi Casanovas, el premiadísimo autor, y Cristina Clemente, y que dirige Dan Jemmett, uno de los mejores directores europeos. Además de recuperar para la escena a dos clásicas del teatro, María José Goyanes y Josele Román.

Todos ellos, junto con la chavalería que ha participado en los talleres, tratarán de hacer pasar un buen rato con estos personajes. Unos humanos marcianos, porque viven en una nave alrededor de Marte, que se plantean volver a la Tierra después de cuarenta años. ¿Lo conseguirán? Habrá que ir a verlo.

Del 2 al 19 de diciembre

5. Navidad en la villa es una especie de festival o conjunto de obras para todos los públicos programadas por el Teatro Fernán Gómez Centro Cultural de la Villa, coincidiendo con las navidades. Programación que incluye buenas propuestas para que los adultos cojan a unos niños que suelen estar desatados en esas fechas y llevarlos al teatro.

En esta programación se incluye, por ejemplo, Baby Circus de la compañía Espectáculos Mandarina. La reinterpretación del circo para los más pequeños de la casa. Montado como si estuvieran en un cuarto de juegos e hicieran los números circenses con sus muñecos. Y, a eso, supieran ponerle belleza con sencillez.

O el Pinocchio, una historia delirante, un pequeño musical que ha dirigido David Ottone, el responsable habitual de los espectáculos de Yllana. Obra que ya se ha visto en varios teatros de la capital y en muchos otros. Y que se tiene el acierto de reponer, pues siempre está pocos días. Demasiado pocos para el cuento que cuentan y cómo lo cuentan. Algo que hizo que fueran candidatos a los Premios Max 2021.

A las dos anteriores se suman otras cuatro propuestas más. Propuestas que también estarán pocos días, pero que ofrecen diversidad. Por lo que será fácil encontrar una acorde con los gustos, preferencias y edad de los niños que tenga a su alrededor.

Del 16 de diciembre de 2021 al 2 de enero de 2022.

Teatros sorprendentes