Siete errores que no debes cometer si sales a la calle con el termómetro bajo cero

Cómo actuar ante las bajas temperaturas de la borrasca Filomena.

La reina de hielo se llama Filomena y no Elsa. La que congela España es esta borrasca que llegó el jueves 7 de enero y que está poniendo los termómetros patas abajo. Nunca antes se había registrado en la península una temperatura de 35,8 grados bajo cero como la que esta semana marcaron los termómetros de un valle de Vega de Liordes en León.

El dato puntual se produce en una situación excepcional. El manto blanco con el que Filomena está cubriendo la península ibérica viene acompañado de un frío extremo, como apunta la Agencia Española de Meteorología (AEMET). Los avisos por riesgo de temperaturas bajo cero afectan a numerosos puntos del país, tanto el sábado como el domingo. Ese día la borrasca abandona España, aunque no lo hará el frío.

Los avisos por temperaturas bajo cero del sábado y domingo.
Los avisos por temperaturas bajo cero del sábado y domingo.

La situación es, como señalan desde la AEMET, histórica, e histórica implica que muchos quieran vivir esta experiencia excepcional a pie de calle sin pensar en que no se puede hacer de cualquier manera. No salir convenientemente preparado puede entrañar riesgos para la salud, que van desde hipotermia a infecciones respiratorias o caídas por resbalones.

Se pueden evitar y para ello el primer consejo es quedarse en casa, aunque no el único. Salir a la calle no tiene por qué ser un peligro si se siguen una serie de recomendaciones básicas. No hay que olvidar que en esto del frío somos más Anna que Elsa y no vale con ponerse sólo un abrigo. Es uno de los errores que se deben evitar al salir a la calle con el termómetro bajo cero.

Dejar partes del cuerpo al aire y ponerse un abrigo gordo

Cubrirse como una cebolla es lo que hay que hacer. Da igual tener el mejor abrigo del mercado, los especialistas insisten en la necesidad de llevar varias capas, también en manos y pies.

“Son, junto a la cabeza, las partes del cuerpo por donde se pierde más calor”, recuerda Juan Jesús Hernández, portavoz de Cruz Roja Española. En concreto, por la cabeza se pierde un 10% de la temperatura corporal porque tenemos más vasos sanguíneos y más sensibilidad ante el frío, además es la única parte del cuerpo que no siempre se abriga cuando hace frío.

“Lo importante es reducir al máximo las superficies de la piel que están en contacto con el aire exterior”, añade el doctor Julián Ceuta, portavoz de la Sociedad Española de Medicina Preventiva (SEMSPH), que insiste en la importancia de usar gorros. “El calor no sólo se pierde por conducción —contacto con una superficie—, también por convección. Cuando el viento pasa por una zona del cuerpo expuesta se lleva nuestra temperatura”, explica.

Para evitar que eso ocurra en las manos, otro de los puntos clave en la pérdida de calor, recomienda usar dos guantes: unos muy finos que permitan manipular objetos con ellos y otros más gruesos por encima. Así, si hay que quitárselos, se evita el contacto de las manos con el aire exterior. Además de esta manera se crea entre capa y capa una bolsa de aire por la que circule el aire caliente.

Lo mismo hay que hacer con los pies —con un par de calcetines más finos y otros térmicos o de lana por encima— y con el resto de la ropa en general. “Habría que llevar prendas térmicas bien ajustadas y luego prendas más flojas para crear esa capa de aire”, añade Hernández, quien recuerda que es muy importante no ir embutido.

El calzado hay que saber elegirlo con suela que no resbale, para evitar caídas, y que sea impermeable para evitar que entre el agua y se enfríen los pies.

Respirar con la boca abierta

“También hay que evitar que el aire frío entre directamente en nuestro medio interno y para ello hay que respirar por la nariz y no por la boca”, señala Juan Jesús Hernández. “Porque las fosas nasales calientan el aire y si respiramos por la boca no tenemos tanta efectividad a la hora de calentar el aire”, explica.

“Ese aire frío es irritable y la irritación puede producir una inflamación en las vías respiratorias altas que se traduce en dificultad respiratoria”, continúa el portavoz de Cruz Roja Española. “Además el frío aumenta la probabilidad de que el sistema inmunitario no funcione correctamente y esto conlleva mayor riesgo de infección, principalmente de contraer infecciones respiratorias”, apunta como uno de los riesgos principales que supone el frío para la salud.

Beber alcohol porque da calor

Aunque beber mucha agua suene a consejo de verano, no lo es. Es de verano y de invierno, porque con el frío es necesario estar muy hidratado para que el sistema termorregulador del cuerpo funcione correctamente.

“Piensa en un sistema de calefacción. Puedes tener el mejor sistema de calefacción del mundo, si los tubos no están llenos de agua no sirve de nada”, explica Hernández, que apunta que habría que beber una media de 2 litros de agua diarios.

Lo que no hay beber es alcohol porque produce una falsa sensación de calor, por su efecto vasodilatador. Se pierde la conciencia de la temperatura exterior y eso puede hacer que se pase más tiempo expuesto al frío o sin el abrigo necesario.

Automedicarse para no ir al médico

El mismo efecto vasodilatador tienen algunos medicamentos, por eso es tan importante no automedicarse en días de mucho frío. Hay que esperar a la prescripción médica para tomar consumir medicamentos.

“En realidad es la norma general pero ahora es más importante porque además hay medicamentos que no son vasodilatadores pero al interactuar con otros tienen ese efecto”, añade Hernández.

Ensaladas y comidas light

Nadie duda de la necesidad de consumir platos de cuchara y bebidas calientes en invierno, porque ayudan a calentar el interior del cuerpo. Son además una fuente de energía, necesaria como combustible para estar en constante movimiento.

“Cuando estemos muy expuestos al frío sí merece la pena tomar carbohidratos que dan energía rápida”, explica el doctor Ceuta. Estos puede ser pasta o azúcar que se añada a las infusiones.

Sentarse en una terraza

Esos hidratos de carbono y azúcares dan la energía necesaria para estar en movimiento, que es lo que se necesita para generar calor.

No son días para pasarse horas en la parada del autobús o sentados quietos en una terraza. Si se sale a la calle es para estar activo.

“La primera señal de que la temperatura corporal está bajando son las tiritonas, porque al moverse aumenta la temperatura”, explica Hernández, que compara el efecto que producen las tiritonas a cuando uno se pone a saltar para entrar en calor.

Darse una ducha caliente al llegar a casa

Ni ducha caliente ni poner los pies en el radiador ni poner la piel muy fría en contacto directo con una superficie caliente. Tampoco vale enchufar la calefacción a tope.

Hay que entrar en calor de forma progresiva para que no se produzca una vasodilatación rápida por el contraste de temperaturas, que puede producir dolor o incluso trombos en personas de riesgo.

Un consejo para entrar en calor es calentar un paño o toalla con agua caliente y ponerlo en contacto con la superficie a calentar. El paño perderá pronto calor y el contraste de temperaturas no será tan brusco.

Cómo reconocer la hipotermia

No es un peligro para una persona que salga a la calle a caminar o para hacer recados pero sí lo es para quien salga al campo. Si se desorienta y se pierde, es más fácil que pueda darse una situación de peligro, que la temperatura corporal baje de 34ºC. “Aún así es importante conocer los síntomas y si se detectan ponerse en contacto lo antes posible con un especialista”, explica el doctor Ceuta.

“La piel se torna roja y muy fría, luego se pone blanca más suave, empieza a picar, sensación de entumecimiento, escozor en esa zona del cuerpo y luego se deja de sentir”, explica. “Cuando está bastante avanzada, te mueves con torpeza, balbuceas y puedes llegar a perder el conocimiento”.