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21/08/2019 07:07 CEST | Actualizado 21/08/2019 07:07 CEST

El comercio global bajo la amenaza proteccionista

El escenario que vive la economía mundial es incierto.

NicoElNino via Getty Images

Las duras tensiones que vive la economía global siguen haciendo mella. Tras los últimos registros en materia de crecimiento económico, la desaceleración subyacente que está provocando un mayor estancamiento del pronosticado en la economía ha sacudido a grandes economías como Alemania o China, que bordean la recesión ante el incierto escenario que vive la economía global.

La escalada proteccionista que inició Estados Unidos y que ha acabado enfrentando a las dos principales economías del mundo ha acabado por lastrar uno de los principales agregados al crecimiento económico global, el comercio internacional. Un comercio que se ha visto ralentizado tras, como decíamos, los impulsos proteccionistas de determinadas economías y la guerra comercial que sacude a la economía global.

La caída que ha experimentado la demanda global y el frenazo de las exportaciones ha provocado que en economías como China o Alemania, ambas líderes en el comercio global y en la economía mundial, se vean lastradas. Sus altos niveles de exposición a una contracción del comercio han provocado que el frenazo del mismo haya provocado un consecuente frenazo en sus ritmos de crecimiento.

Y es que tanto China como Alemania son dos de las principales economías que, junto a Estados Unidos, lideran el comercio internacional y los mercados globales. En materia de comercio exterior, tanto China como Alemania poseen gran parte de su Producto Interior Bruto (PIB) supeditado a un sector exterior que no atraviesa uno de sus mejores momentos. Y tanto China como Alemania, por ser países puramente exportadores, se han visto más expuestos a las tensiones que otros.

En el caso de Alemania, el peso del sector exterior en su PIB, que le ha llevado a ser el tercer país más exportador e importador del mundo, alcanza casi el 80% de su PIB. Las exportaciones suponen casi el 40% del PIB, por lo que el frenazo que estas han sufrido ha acabado lastrando, junto a la caída que ha experimentado la producción industrial en el país, su crecimiento económico; provocando la actuación de un Gobierno que desea aplicar nuevos estímulos para tratar de revertir la situación.

Los líderes políticos y el auge de los populismos están lastrando uno de los fenómenos que mayor aporte trae a la economía en su conjunto.

En el caso de China, el gigante asiático, la estructura de su economía provoca una exposición similar a la de Alemania. China, el país más exportador del mundo, así como el más importador, se ha posicionado históricamente como uno de los países con mayor presencia en los mercados globales. Su comercio exterior representa casi el 40% de su PIB, 38% para ser exactos. Mientras que las exportaciones representan casi el 20% (19%). Como podemos ver, en ambos casos, una fuerte supeditación a este fenómeno, que, como indica la Organización Mundial del Comercio (OMC) muestra una tendencia pesimista para los próximos años.

Ambas economías, dada la exposición al fenómeno y la desaceleración y moderación del mismo, han experimentado crecimientos bastante más moderados de lo previsto. En el caso de Alemania, su economía se ha visto mermada hasta registrar unos niveles de crecimiento que le sitúan al borde de la recesión económica, tras una dura caída en los crecimientos. En el caso de China, los crecimientos del gigante asiático se han visto más moderados de lo esperado, provocando un gran distanciamiento del objetivo planteado por el Gobierno.

Esto pone de manifiesto la importancia de un comercio global que, apuntando a los registros que facilita el Banco Mundial, supone uno de los mayores agregados al crecimiento económico del PIB mundial. Hablamos de que la exportación de bienes y servicios, en 2018, superaban el 4% del PIB mundial, agregando un mayor aporte a los crecimientos de la economía global. Hablamos de un fenómeno que, como recogen los estudios de la OMC, no ha dejado de crecer en los últimos 12 años, a la vez que lo hacía a ritmos muy acelerados.

Unos ritmos que, ante la nueva situación que vive el escenario comercial y la normalización de la escalada proteccionista, se han visto más moderados. Las fuentes del organismo supervisor pronostican un escenario más pesimista de lo esperado, previendo una moderación en los crecimientos del comercio global y una ralentización en los ritmos de las exportaciones. Ante esto, la economía global, debido al aporte del comercio a la misma, podría verse mermada, reajustando –a la baja- sus previsiones de crecimiento para el PIB mundial.

La interconexión y la interdependencia de los países se está viendo amenazada por determinados líderes políticos.

En resumen, el comercio no vive un buen momento. Las tensiones comerciales que ha desatado la guerra comercial y el deterioro que ha experimentado el balance de riesgos a nivel global y que provoca un incierto escenario para las relaciones comerciales bilaterales entre las distintas economías han generado un escenario poco propenso, en este momento, para el intercambio de bienes y servicios. Los líderes políticos y el auge de los populismos están lastrando uno de los fenómenos que mayor aporte trae a la economía en su conjunto.

El escenario se muestra desfavorable para el fenómeno de la globalización. La interconexión y la interdependencia de los países se está viendo amenazada por determinados líderes políticos que abogan por una mayor fragmentación de los países y de las economías. El escenario comercial se sigue viendo manchado por escaladas proteccionistas y populistas que solo tratan de aportar un mayor grado de riesgo e incertidumbre a la economía. Ante esto, los inversores se muestran cautelosos ante las reacciones, totalmente arbitrarias, de estos líderes políticos.

 

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