POLÍTICA
15/03/2021 08:20 CET

El día en que Felipe VI soltó amarras con el "patrón"

La decisión del rey de repudiar la herencia de su padre y retirarle la retribución del Estado sacudió La Zarzuela hace justo un año.

Casa de S.M. el Rey via Getty Images
Juan Carlos I y Felipe VI, en la presentación del informe COTEC, en 2017.

Con el país en conmoción y confinado hace justo un año por el estado de alarma decretado por el Gobierno ante la pandemia, el Palacio de la Zarzuela daba un paso que sacudía la institución por el calado de la decisión de Felipe VI de repudiar la herencia de su padre y retirarle la retribución del Estado.

“El rey quiere que sea conocido públicamente que el rey don Juan Carlos tiene conocimiento de su decisión de renunciar a la herencia de don Juan Carlos que personalmente le pudiera corresponder”, rezaba el texto emitido por la casa real a última hora de la tarde del domingo 15 de marzo.

Felipe VI soltaba lastre con el “patrón”, como le gustaba llamar a su progenitor, al tener conocimiento de que era el beneficiario de las fundaciones opacas -Lucum y Zagatka- con las que movía presuntamente su fortuna a espaldas del fisco.

Un año después de aquel golpe en la mesa, Juan Carlos I está fuera de España, investigado por la Fiscalía del Tribunal Supremo, con dos regularizaciones tributarias por valor de cinco millones de euros para evitar el delito fiscal y con su reputación social manchada.

Las decisiones decretadas por Felipe VI, completadas con el traslado del rey emérito al extranjero, han supuesto un alejamiento entre padre e hijo, aunque algunos creen que no colman la necesidad de que la separación sea aún mayor para evitar un estado de alarma en la Corona.

“Las medidas deberían haber sido más contundentes, porque son de maquillaje. Renunciar a la herencia es algo simbólico y retirarle la asignación económica es lo menos dañino. Pero no son gestos definitivos que puedan decir que ha cortado de forma clara con el pasado y el presente”, reflexiona a EFE la politóloga Cristina Monge.

Las medidas deberían haber sido más contundentes, porque son de maquillaje. Renunciar a la herencia es algo simbólico y retirarle la asignación económica es lo menos dañino. Pero no son gestos definitivos

La táctica de “dosificar” los pasos de distanciamiento con Juan Carlos I supone, para Monge, “prolongar una agonía, porque cada vez salen noticias que van confirmando lo peor” en relación con la conducta personal del rey emérito.

Por ello, la profesora de Sociología de la Universidad de Zaragoza ve preciso “más valentía y audacia” y que Felipe VI apueste por una “estrategia de transparencia que sea pionera en las monarquías europeas”.

Lo conocido durante el último año en torno a la figura del rey Juan Carlos ha deparado una catarata de críticas hacia su comportamiento, encabezada por el jefe del Gobierno, Pedro Sánchez, que lo ha tachado de “incívica”.

Para el catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad de Granada Agustín Ruiz Robledo, es preciso distinguir la perspectiva ciudadana de la jurídica cuando se habla del padre de Felipe VI.

“Ha sido un rey muy popular, pero ya no se puede tener la misma opinión de alguien que ha hecho dos regularizaciones fiscales. Pero desde el punto de vista jurídico, le protege la presunción de inocencia y puede volver a España si quiere”, explica a EFE Ruiz Robledo.

Frente al deterioro de la imagen de don Juan Carlos, Ruiz Robledo estima que “la figura de Felipe VI se está agrandando, porque sabe cuál es su papel y está actuando correctamente”.

El cortafuegos trazado por Felipe VI con su padre ha sido plenamente respaldado desde el Gobierno, que se ha afanado en subrayar que la Corona no está en riesgo y que, en el caso del anterior jefe del Estado, “se juzgan personas, no a la institución”.

Sánchez anunció a finales de diciembre una “hoja de ruta de renovación” de la monarquía ante la erosión causada por la polémica, sin que por ahora haya pistas de cómo se va a materializar.

Sobre la conveniencia o no de que ese plan se plasme en reformas legales, Ruiz Robledo discrepa de que sea posible aprobar una ley de la Corona, porque “la Constitución no lo permite al regular ya el papel del rey”.

“Más de una cuestión que se quiere regular mediante ley no la necesita. Lo único que necesita es un comportamiento leal con la Constitución por parte del rey que ejerce y del Gobierno”, argumenta el catedrático de Derecho Constitucional.

La figura de Felipe VI se está agrandando, porque sabe cuál es su papel y está actuando correctamente

Monge cree que Sánchez va a ser firme en la defensa de Felipe VI para distanciarse de Podemos y porque “poner en duda la monarquía es incrementar la inestabilidad institucional, y eso a ningún presidente del Gobierno le viene bien”.

No obstante, la politóloga advierte del riesgo de volver a levantar un “muro” en torno al Palacio de la Zarzuela como el que protegió a Juan Carlos I durante su reinado y que “le creyó impune”.

“Si quieren proteger así a Felipe VI, le están haciendo un flaco favor. La monarquía necesita críticas que la hagan humana y no algo intocable de la que nadie habla, porque de esa manera, se la aisla y luego pasa lo que pasa”, sostiene Monge. 

Photo gallery La buena vida del rey Juan Carlos See Gallery

NUEVOS TIEMPOS