NOTICIAS
03/08/2020 18:10 CEST | Actualizado 07/08/2020 10:38 CEST

El rey Juan Carlos I abandona España

El monarca emérito ha comunicado a Felipe VI que se marcha "ante la repercusión pública que están teniendo ciertos acontecimientos pasados" de su "vida privada".

El rey Juan Carlos I abandona España. Así se lo ha comunicado el rey emérito a Felipe VI, en una carta en la que anuncia su “meditada decisión” de trasladarse, “en estos momentos, fuera de España” y explica que da el paso “ante la repercusión pública que están teniendo ciertos acontecimientos pasados de mi vida privada”.

Hacía días que un anuncio de esta naturaleza se esperaba. Los titulares sobre los negocios opacos de Juan Carlos I venían sucediéndose desde marzo y se habían acrecentado en julio; el Gobierno había dejado caer la necesidad de que Felipe VI tomase medidas contundentes para desligar la institución que representa de los comportamientos supuestamente discutibles de su progenitor y la presión política había aumentado, con varios partidos del arco parlamentario exigiendo comisiones de investigación y un debate sobre la utilidad de la monarquía.

Por todo ello, Juan Carlos I se muestra consciente en el primer párrafo de su carta de que irse de España es echar un capote a su hijo y a la corona. “Con el mismo afán de servicio a España que inspiró mi reinado y ante la repercusión pública que están generando ciertos acontecimientos pasados de mi vida privada, deseo manifestarte mi más absoluta disponibilidad para contribuir a facilitar el ejercicio de tus funciones, desde la tranquilidad y el sosiego que requiere tu alta responsabilidad”, escribe en esas líneas.

Con la frase “acontecimientos pasados de mi vida privada”, Juan Carlos I se refiere a los escándalos que le han salpicado últimamente: comisiones del AVE a La Meca, cesiones de 65 millones de dólares a Corinna, envíos de dinero a Marta Gayá, sociedades panameñas...

En la carta, no se explica dónde vivirá a partir de ahora ni en qué momento se hará efectiva su salida del Palacio de La Zarzuela, donde ha residido los últimos 57 años, aunque algunas informaciones señalan que ya está fuera de España.

En el segundo párrafo de la misiva, el rey emérito explica que ha decidido abandonar España “guiado por el convencimiento de prestar el mejor servicio a los españoles, a sus instituciones y a ti como Rey”.

En el último párrafo, Juan Carlos I asegura que toma la decisión “con profundo sentimiento, pero con gran serenidad”. “He sido rey de España durante casi cuarenta años y, durante todos ellos, siempre he querido lo mejor para España y para la Corona”, añade.

Según el documento compartido por Casa Real, Felipe VI le ha transmitido a su padre “su sentido respeto y agradecimiento ante su decisión”. Además, el actual rey pone de relieve “la importancia histórica” que representa el reinado de Juan Carlos I, como “legado y obra política e institucional de servicio a España”.

Este es el comunicado completo:

Los negocios y escándalos de Juan Carlos

La presión sobre la Casa Real había ido aumentando durante los últimos meses, a medida que se conocían detalles sobre los presuntos negocios opacos del rey emérito. Incluso el Gobierno, con Pedro Sánchez a la cabeza, había dejado caer en varios mensajes que Felipe VI debía marcar distancias con su padre.

En julio, el jefe del Ejecutivo, Pedro Sánchez, calificó de “inquietantes y perturbadoras” las informaciones que se iban conociendo, aunque al mismo tiempo agradecía al rey que se hubiera distanciado de ellas.

El punto de inflexión se produjo el pasado 15 de marzo, cuando Felipe VI anunció que renunciaba a la herencia de su padre y que le retiraba la asignación que hasta entonces recibía de los presupuestos del Estado, casi 200.000 euros anuales.

Lo hizo ante las informaciones publicadas sobre la investigación del origen de los 65 millones de euros ingresados en Suiza en la fundación Lucum, radicada en Panamá, para determinar si eran comisiones abonadas por Arabia Saudí a don Juan Carlos por la construcción del AVE a La Meca.

Casi dos años antes, en julio de 2018, el juez de la Audiencia Nacional Diego de Egea citó a declarar al excomisario José Manuel Villarejo tras conocerse unas grabaciones de una conversación mantenida en 2015 en Londres en la que la que Corinna Larsen, amiga de don Juan Carlos, habría desvelado que éste tenía cuentas en Suiza donde habría cobrado esas comisiones procedentes de Arabia Saudí y que la utilizó como testaferro.

Meses después, la Fiscalía Anticorrupción abrió diligencias, y en marzo de este año, tras publicarse declaraciones ante el fiscal suizo Yves Bertossa del abogado de Larsen sobre el “regalo” de los 65 millones de euros a su clienta y de los gestores de la cuenta de Lucum, Arturo Fasana y Dante Canónica, envió una comisión rogatoria a Suiza para acceder a los datos sobre esa supuesta donación.

Mientras, Corinna Larsen continuó haciendo declaraciones en las que se presentaba como una víctima y aseguraba que se había puesto en contacto con don Juan Carlos para intentar acabar con lo que consideraba una “campaña de abuso” contra ella, el pasado 8 de junio la Fiscalía del Tribunal Supremo anunció que asumía la investigación que hasta entonces dirigía Anticorrupción.

El objetivo de la Fiscalía es delimitar o descartar la relevancia penal de los hechos ocurridos desde junio de 2014, ya que fue entonces cuando perdió la inviolabilidad que le reconocía la Constitución como jefe de Estado.

El mes de julio abrió la puerta a una avalancha de noticias sobre los pormenores de los hechos investigados. Así, se sucedieron titulares como que Larsen declaró que los 65 millones que le transfirió don Juan Carlos en señal de “gratitud” procedían de una donación del ya fallecido rey Abdalá de Arabia Saudí o que Canónica afirmó que el padre de Felipe VI le encargó en Zarzuela “crear una estructura” para transferir una “importante donación” que iba a recibir de Abdalá.

También que Juan Carlos I hizo cuantiosas y periódicas retiradas de efectivo de la cuenta a nombre de Lucum por importes que superaban los 100.000 euros al mes entre 2008 y 2012.

Dado el goteo de investigaciones e informaciones, no es extraño que Juan Carlos I haya dado a su abogado la directriz de comunicar que permanece “a disposición del Ministerio Fiscal para cualquier trámite o actuación que se considere oportuna”. Así lo ha hecho Javier Sánchez-Junco en un breve comunicado, que no ha evitado en la opinión pública los comentarios sobre una supuesta “fuga” del monarca.

El recuerdo de Alfonso XIII

Nada más conocerse la noticia, han sido muchos los que han trazado paralelismos históricos. Son varios los reyes de la Historia de España que acabaron abandonando el país, pero el más recordado este lunes ha sido el abuelo de Juan Carlos I, Alfonso XIII.

El monarca abandonó el país la noche del 14 al 15 de abril de 1931, al comprobar que el pueblo le había dado la espalda con sus votos en las elecciones municipales que precipitaron la proclamación de la Segunda República.

Manchado por sus escándalos personales y condenado a ojos de la población por su connivencia con a dictadura de Primo de Rivera, Alfonso XIII dio a los críticos y escritores una munición que algunos han visto actual en 2020, tras el anuncio de Juan Carlos I.

Para muestra, esta frase de Valle-Inclán que ha corrido como la pólvora en redes sociales: “Los españoles han echado al último de los Borbones no por rey, sino por ladrón”.

Photo gallery La vida de Juan Carlos I en fotos See Gallery