El solitario verano de la reina Sofía mientras la justicia cerca a su marido

La reina emérita ya está en Marivent (Mallorca).
Desde hace unos años, la única que no falta a su cita con Mallorca es la reina Sofía. Felipe y Letizia la acompañan durante unos días en lo que es más una visita oficial que unas vacaciones.
Desde hace unos años, la única que no falta a su cita con Mallorca es la reina Sofía. Felipe y Letizia la acompañan durante unos días en lo que es más una visita oficial que unas vacaciones.

La reina Sofía aterrizaba este mismo miércoles en Mallorca, como cada año, para pasar el verano en Marivent. La emérita no ha llegado sola y se ha dejado ver paseando por la ciudad en compañía de su hermana Irene y, ¡sopresa!, su hija mayor la infanta Elena.

A pesar de ello, seguramente estas sean unas de las vacaciones más solitarias para la mujer de Juan Carlos I porque pocas visitas más se esperan en el palacio de Palma, ni de sus nietos, ni de su hija Cristina.

Sólo una excepción: el rey Felipe VI, Letizia, la princesa de Asturias y la infanta Sofía sí tienen previsto viajar hasta la isla Balear -aunque aún no se ha decidido la fecha- para apoyar el turismo de uno de los principales destinos vacacionales de España, que se está viendo afectado seriamente por las restricciones impuestas por la pandemia del coronavirus. Pero es de dominio público que la relación entre ella y Letizia no es del todo cordial, a pesar de que intenten disimularlo tras el incidente que protagonizaron hace dos años en la Catedral de Palma.

Un verano terrible para la madre del rey

Mallorca siempre ha sido el perfecto refugio de vacaciones para la reina Sofía. Allí disfruta de paseos, compras, la compañía de todos sus nietos, conciertos, salidas al mar... Pero este de 2020 se plantea como el verano más extraño de su vida. Y no para bien.

En el verano de 2016, Sofía posaba así de feliz con sus nietos en el puerto deportivo de Palma de Mallorca.
En el verano de 2016, Sofía posaba así de feliz con sus nietos en el puerto deportivo de Palma de Mallorca.

Los escándalos relativos al cobro de comisiones, cuentas opacas en paraísos fiscales, regalos millonarios, amantes... han puesto en el punto de mira al que aún hoy es su marido y a algo que a ella le puede doler especialmente: la legitimidad del rey, su hijo.

Mientras tanto, su actitud y sus reacciones siguen siendo cuestionadas por una buena parte de la opinión pública. Hace tan solo unos días, era la periodista Isabel Gemio la que se mostraba rotunda al calificar la postura de la reina emérita.

En un vídeo en su perfil de Facebook, la presentadora de Sorpresa, sorpresa, salió en defensa de Corinna zu Sayn-Wittgenstein, la que fuera amante de Juan Carlos, a la que el senador del PP Rafael Hernando calificó de “infame mujerzuela”.

Después, Gemio no tuvo reparos en atacar duramente a la que fuera reina de España y la actitud que esta ha tenido durante todo su reinado: “Aquí el otro estereotipo de la mujer esposa, abnegada, callada, sufrida, aguantando lo inaceptable de su marido, el papel era el de la Reina Sofía. Por eso cae tan bien, porque no habla, porque siempre está callada, porque sí”.

Reina hasta la muerte...

El talante sereno de la madre de Felipe VI lleva tiempo cuestionándose. ¿Cómo es posible que haya permanecido impasible durante todos estos años?

En 2005, Juan Carlos, Sofía, Felipe VI y Letizia proyectaban esta imagen de cordialidad en sus vacaciones en Mallorca. Las cosas han cambiado para ellos, y mucho.
En 2005, Juan Carlos, Sofía, Felipe VI y Letizia proyectaban esta imagen de cordialidad en sus vacaciones en Mallorca. Las cosas han cambiado para ellos, y mucho.

Algunas de las claves las ofreció la escritora y periodista especializada en casa real Pilar Eyre hace sólo unos días en su blog de la revista Lecturas.

En él, la periodista cuenta cómo, siendo aún sus hijos muy pequeños, huyó a la India con ellos dispuesta a dejar al rey al descubrirle en la cama con una de sus amantes.

“Sofía entendió la lección perfectamente, se armó de su sempiterna sonrisa de Gioconda, y fue ella la que le comunicó al rey que, ocurriera lo que ocurriese, no querría divorciarse e iba a ser reina hasta que muriese”, explica Eyre, que además se pregunta cómo era posible que después de vivir 50 años con él no se sorprendiese de la inmensa fortuna que manejaba. “Ella era perfectamente consciente, es más, le animaba en ese sentido, temerosa de que le pasara lo mismo que a su madre’, me comenta el periodista García Abad, ¡El miedo a la pobreza es un sentimiento tan humano!”.

Ajena a todo tipo de especulaciones y críticas, pero sin dejar a un lado su fidelidad a la monarquía española, Sofía de Grecia planta cara a las circunstancias mientras da la callada por respuesta. En los próximos días, desde el palacio de Marivent.

La reina Sofía abrazando animales