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02/08/2021 20:55 CEST | Actualizado 02/08/2021 22:28 CEST

En Tokio se habla gallego: cómo Ana Peleteiro y Adrián Ben han triunfado en los Juegos

Galicia Calidade.

Getty Images
Ana Peleteiro y Adrián Ben

Se estaba apurando la hora del vermú de este domingo en España cuando dos atletas gallegos estaban preparados para hacer historia en la otra punta del mundo, en los Juegos Olímpicos de Tokio.

Minutos antes de las 14, Adrián Ben se metió en la final olímpica de los 800 metros tras una remontada y un sprint final que levantó a todo el mundo del sofá. Cuando el deporte español estaba todavía paladeando su éxito, Ana Peleteiro volaba para lograr el bronce en el triple salto. 

El primero, natural de Viveiro (Lugo), vivió un final de prueba cargado de obstáculos. Tras ir en la cola durante la mayoría de la carrera, guardando fuerzas para el ataque final, dio el zarpazo en la última recta. Salió de la curva encerrado por sus rivales, pero apretó los dientes y consiguió sortearlos en un sprint que ya es historia del atletismo español. 

Al final hizo 1m 44,30s para terminar cuarto de su serie. Un tiempazo que le lleva a territorio inexplorado en nuestro deporte: se ha convertido en el primer español en meterse en una final olímpica de los 800 metros. 

“Me quedé atrás, me quedé encerrado y luego tuve que sufrir zigzagueando para entrar”, dijo el joven gallego que el próximo miércoles, cuando dispute la final, cumplirá 23 años. El mejor autoregalo posible.

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Adrián Ben en los Juegos Olímpicos.

Pero el estadio olímpico de Tokio iba a ser el escenario de otra gesta. Peleteiro, casi a la vez que Ben, logró meterse en el podio con el bronce que conquistó en el triple salto. La atleta de Ribeira (A Coruña) tuvo que superar dos veces el récord de España para lograrlo. 

Primero hizo 14,77, cuatro centímetros mejor que el récord que había conseguido en Glasgow dos años atrás. Ni lo celebró, siguió seria, concentrada en que su único objetivo era colgarse el bronce, el único metal disponible tras las exhibiciones casi inhumanas de la venezolana Yulimar Rojas (15,41m y récord olímpico) y la portuguesa Patricia Mamona (15,01m).

Cuando parecía que lo tenía, emergió la jamaicana Shanieka Ricketts, que saltó 14,84m. Peleteiro necesitaba volver a superar su propio registro y a mejorar en 23 centímetros la marca de la temporada. Pero ella no es la de hace años, es una deportista nueva con una mentalidad ganadora propia de las más grandes. Corrió, talonó a la perfección y logró saltar 14,87m. Bronce al cuello. Estaba hecho. 

En Ribeira, Juan Manuel Oliveira, presidente y entrenador de club de atletismo de la localidad, lo vivió emocionado: “Pensaba que lo podía lograr. Soy muy optimista y creía que lo podía conseguir”.

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Ana Peleteiro, durante un salto en los Juegos Olímpicos.

Ni mucho menos muestra algún tipo de sorpresa ante el hecho de que batiera dos veces el récord de España. “Si te fijas, históricamente siempre que compite salta un poquito más, en las grandes citas logra dar un poco más”, dice. 

Isidoro Hornillos, presidente de la Federación Gallega de Atletismo, tampoco se extraña ante el logro de Peleteiro: “Sabíamos que su capacidad competitiva es enorme y que era capaz de superar la tensión y la incertidumbre que hay en la prueba. Éramos conscientes que iba a hacerlo muy bien, que había que estar próximos a los 15 para lograr medalla y que lo iba a hacer”. 

De Ben también alaba que le exigencia le motiva y le hace ser todavía mejor. “Había sido finalista en los mundiales de Doha, había demostrado su competitividad a nivel internacional y venía en un gran estado de forma con una marca reciente de 1.44,12... Había dado pistas de que estaba a nivel de forma perfecto”, resume Hornillos, que destaca que “tuvo sangre fría, mucha serenidad e hizo una lectura de carrera maravillosa”.

Para el miércoles, sueña con que el de Viveiro pueda dar “una última alegría”, aunque rápidamente aclara que “independientemente de lo que haga en la final, ya es un motivo de orgullo y satisfacción”. 

“La veo por la televisión y es igual”

En los últimos días, se ha escrito y se han podido leer multitud de opiniones en redes sociales sobre la naturalidad de Peleteiro. Todo el mundo ha destacado el carácter que tiene, su actitud y el carisma que desprende. 

Oliveira, que conoció a Ana de pequeña cuando se apuntó a atletismo, la describe diciendo que fuera de la pista es “igual” a cuando se ve en la televisión. “Es que es así ella, no disimula nada”, llega a decir. 

“Siempre ha sido una niña muy buena, muy extrovertida, muy gamberra, un Bart Simpson por así decirlo”, afirma el también entrenador del club, que recuerda que desde edades muy tempranas se le veía especial.

“Si no hubiese hecho triple salto, habría sido en longitud, en velocidad. Lo que quiera, todas estas pruebas explosivas las domina. No puedes pensar con siete años que va a llegar a esto, pero conforme ves que va progresando y quemando etapas, ya lo empiezas a plantear”, apunta Oliveira. 

Hornillos también destaca la personalidad que tienen Peleteiro y Ben: “Son unos líderes natos con una mentalidad muy sólida. Además, son grandes personas. Para mí que sean grandes atletas y que vayan acompañados por valores humanos les da mucho más valor social a sus éxitos”.

Referentes para los más pequeños

Peleteiro, cuando está en casa, va a entrenar a los campos de atletismo de Ribeira, tal y como cuenta su presidente. Ahí coincide con los más pequeños, que la ven como el espejo al que mirarse. Lo mismo pasa con Ben en Viveiro.

Además, Galicia ha tenido una tercera representante en Tokio, la mugardesa Belén Toimil. La lanzadora de peso se quedó a tan solo cinco centímetros de otra final lo que habría supuesto un pleno del atletismo gallego. 

De haberlo logrado, la región habría igualado en una misma olimpiada las mismas finales olímpicas en atletismo de toda su historia. “Hasta ahora solo había habido tres atletas gallegos en finales de los Juegos y nunca habíamos conseguido una medalla, ahora tenemos dos finales y, de momento, una medalla”, explica Hornillos, que participó en los Juegos Olímpicos de Moscú en 1980.

En Galicia todo el mundo habla de Peleteiro, Ben y Toimil. Hornillos no puede esconder la sonrisa que le acompaña: “El efecto de mimetismo que están trasladando a una sociedad es gigante. Es muy importante para el futuro de cualquier deporte. Tener líderes como ellos es fantástico para cualquier disciplina. Como presidente de la Federación Gallega de Atletismo estoy muy contento”. 

“La final de los 800 va a ser igualadísima porque hay un nivel muy alto y en el triple salto ahí está Yulimar y Patricia, superando los 15 metros, Tenerlos ahí es para estar muy, muy orgulloso”, añade el presidente.  

Gane medalla Ben o no el miércoles, el atletismo gallego puede estar muy satisfecho. 

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