POLÍTICA
11/02/2020 13:52 CET | Actualizado 11/02/2020 14:14 CET

De Carreras: "Ciudadanos debe tener trato cero con Vox"

El cofundador del partido 'naranja' dice en esta entrevista que la coalición con el PP en vascas, catalanas y gallegas no tiene recorrido.

CARLOS PINA
El catedrático emérito de Derecho Constitucional, Francesc de Carreras.

Cuando Francesc de Carreras (Barcelona, 1943) rompió el verano pasado el carné de Ciudadanos, el partido que cofundó, la bofetada a Albert Rivera, su hijo político, sonó en todo el país e hizo saltar la alarma en la calle Alcalá. Su salida del barco naranja fue un aviso al ya exlíder con quien le unió una estrecha relación.

Ese adiós se sumó al rastro de dimisiones que asoló al partido y provocó una crisis de la que todavía no se ha recuperado. Ahora, es Inés Arrimadas quien quiere reconducir la nave gobernada por una gestora, más si sale elegida en el congreso de marzo. Una cita que De Carreras ve con desánimo: “No soy optimista de que salga bien para Ciudadanos en el sentido de que le permita seguir como partido unido”, advierte con la tranquilidad que le da poder hablar de su criatura sin estar en ella.

Hace dos años que este barcelonés, catedrático emérito de Derecho Constitucional, cambió el Mediterráneo por la meseta y se resguardó del independentismo catalán en un pequeño estudio de Madrid, donde recibe a El HuffPost. Allí, rodeado de toneladas de libros, resiste para no enfangarse con el nacionalismo. Detrás de cada palabra se percibe una carrera dedicada a la Academia.

No es de extrañar que Arrimadas siga viendo a De Carreras como una especie de faro. Pero él, con la autoridad de una vida política consagrada a combatir al independentismo, cree que el rumbo que ha puesto la portavoz en el Congreso es de colisión: “No sé por qué ha hecho esto [ofrecerse a pactar con el PP en Euskadi, Cataluña y Galicia]. Yo creo que lo ha hecho porque lo pensó mal”. No obstante, ve bien el intento de marcar territorio: “Tiene que presentar cuál será el camino para que sea votada”, dice con tono pausado y voz tomada por un resfriado.

¿Cuál es el camino de Ciudadanos?

El éxito o no de Cs depende de si sabe encarnar el espacio de centro. Este espacio existe y todavía más con un PSOE que ha pactado con ERC y con Podemos. Pero por lo que se está viendo, más bien está en la posición errada de [Albert] Rivera de querer encabezar la derecha.

Con la ayuda de Vox...

El PP está atado por Vox y Cs tendría que saber que con Vox no puede tener ninguna conexión. Una cosa es que votos de Cs se vayan a Vox, pues que se vayan. Pero no [hay que] tomar actitudes políticas para que no se vayan y descentrar el partido. Un partido tiene que tener una personalidad propia.

CARLOS PINA
Francesc de Carreras en su despacho, en Madrid.

¿Cuál debe ser la de Ciudadanos?

Si quiere ser un partido de centro, lo que no puede hacer es pactos solo con el PP o prácticamente solo con el PP y con Vox. Con Vox debe tener trato cero. Y con el PP puede tener acuerdos pero siempre que no arrastren.

¿Qué partido cree que saldrá del congreso de marzo?

Por lo que me llega y por alguna conversación que tengo con algún amigo, se quiere mantener un modelo de partido jerarquizado, con muy poca base democrática y poca participación de afiliados y simpatizantes. La idea de partido de centro liberal tampoco está clara en la práctica. Y después, esta cosa de que hay una gestora durante tanto tiempo, elegida por una dirección anterior, dimitida...

Pero Arrimadas no forma parte de la gestora...

No. Y está bien desde el punto de vista de la neutralidad, pero parece que le está señalando el camino y creo que tiene mucho riesgo.

¿Y puede decidir con quién debe pactar el partido?

Bueno, si se presenta [a dirigir Ciudadanos], tiene que tener ideas propias.

¿Cómo ve la idea de concurrir junto al PP en las siguientes autonómicas?

En Euskadi no ganarán para nada. En Cataluña, esto no tiene ningún recorrido con el PSC. Ni en Galicia con el PP. Por tanto, cuando uno lanza mensajes que no se pueden llevar a cabo, es embarullar el ambiente y no ganar nada. 

La sartén del Gobierno la tienen los independentistas

Cataluña lo engulle casi todo. ¿Cómo va a influir en la legislatura de Sánchez?

En este momento la sartén del Gobierno la tienen los independentistas. Y el viaje de Sánchez a Barcelona, esta escenificación de que Sánchez quiere abrir el diálogo, tiene unos límites. O los independentistas cambian de objetivo o esto no tiene salida. Y conociendo a ERC, esto acabará con ERC ridiculizando a Sánchez dentro de unos meses. Convergència hará lo mismo diciendo: “Da igual que gobierne el PSOE, que gobierne el PP. Los dos tienen algo en común que es que son españoles y no pueden entender el problema de Cataluña”.

¿No se aprobarán si quiera los presupuestos?

Quizá llegarán a aprobar los presupuestos, porque seguimos con los del PP. También le conviene a Cataluña para aprobar los suyos. Pero después [los independentistas] someterán al Gobierno a presiones… a ridiculizar y a burlarse. El Gobierno es fragilísimo. Tanto internamente por Podemos como externamente. Si pierde el apoyo de ERC, repercutirá en el apoyo interno, porque Podemos está atado a los independentistas.

¿Seguirá creciendo el independentismo?

Un 80% [a favor de la secesión] sería clarísimo, pero a esto no llegarán nunca. A algo más de 50% podrían llegar en una coyuntura de desánimo, de en unas autonómicas en las que haya un electorado que deje de votar, de Cs por ejemplo. La pregunta es cómo se puede derrocar al independentismo. Y yo creo que por dos sistemas: que los partidos no independentistas saquen más del 50%, lo que puede empezar a deshincharlo. O que desde el independentismo haya una voz con autoridad, de la que no se pueda dudar que es independentista, y diga: “La independencia sigue siendo el objetivo, pero la vía que cogimos el año 12 es equivocada”.

Parece que en eso está Oriol Junqueras, aunque no se atreve a decirlo.

Claro, sabe que si dice esto saldrá Puigdemont por el otro lado diciendo: “Este es un traidor”.

CARLOS PINA
El cofundador de Ciudadanos, Francesc de Carreras.

¿Qué papel tendrá Puigdemont?

Más como mártir histórico que como alguien con porvenir en la vida política de Cataluña. Pero sí puede atraer a muchos votantes si queda como uno de los más decididos a la independencia y ERC como los que se quieren tirar atrás pactando con el PSOE.

Y tendrá algo que decir en el candidato de Junts.

Sin duda. Es quien manda en la Convergència de Torra, predominante en el Gobierno. A Torra le mandó Puigdemont y Puigdemont salió del veto de la CUP a Artur Mas.

¿Volverá Mas?

Intentará presentarse, pero la Convergència de Puigdemont no le aceptará. Le consideran un personaje del pasado, superado. Muy de derechas. No es independentista de nada. Se montó a un caballo que se desbocó, que pensó que podía atar y no controló.

¿Qué escenario electoral se abre ahora?

Hay un sector al que hay que prestar atención, porque han surgido tres o cuatro grupos que se declaran catalanistas no independentistas, lo que quiere decir más o menos lo que era Convergència [de Mas]. Otro factor es Ciudadanos, que parecía que tenía un gran apoyo, pero que por sus errores políticos bajará bastante. Y, seguramente, se beneficiará el PSC.

¿Cree como los socialistas catalanes que hay alguna nación más en España?

Desde el punto de vista del artículo 2 de la Constitución solo hay una. Como nación política solo hay una. Si nación quiere decir, como también se habla en la Constitución, de nacionalidades diversas con peculiaridades importantes… entonces hay algunas más.

Ser español es una cuestión de ciudadanía, no de identidad

¿Qué es ser español?

Es tener nacionalidad española y que figure esto en el Documento Nacional de Identidad. Es una cuestión de ciudadanía, no de identidad.

¿Qué diferencia hay entre nación y nacionalidad?

Depende. Para algunos es lo mismo. Por ejemplo, para el nacionalismo. Desde el punto de vista del nacionalismo político, nación es un conjunto de ciudadanos bajo normas comunes.

Se vio serio al rey Felipe en algunos momentos de la sesión solemne de apertura de las Cortes. ¿Se le están poniendo difíciles las cosas?

Desde hace tiempo. Es normal en partidos que se declaran republicanos como Podemos, como los independentistas. Nunca en las instituciones había tenido tantos enemigos la monarquía, no solo en el Parlamento, que siempre ha habido alguno, sino en el mismo Gobierno. Podemos siempre expresa que es republicano y ha recogido otra vez el enfrentamiento entre las dos Españas de la Guerra Civil… La Memoria Histórica no es memoria histórica, sino es volver a resucitar los enfrentamientos de la Guerra que se cerraron en la Transición.

La Memoria Histórica no es memoria histórica, sino volver a resucitar los enfrentamientos de la Guerra que se cerraron en la Transición

Los socialistas también se dicen republicanos...

Yo también. En el año 31 hubiera sido republicano frente a una monarquía que no era democrática. Pero cuando se pasa a una monarquía como las de ahora en la que el rey no tiene poderes, el antagonismo no es entre república y monarquía como en el 31. Hoy en día, si el rey ejerce bien sus funciones constitucionales, ser republicano no tiene sentido. Parece que la monarquía no es democrática, pero el rey no tiene ningún poder. Lo que debe hacer es ajustarse a lo que dice la Constitución y, de vez en cuando, recordarlo, pero no ir más allá. Y esto lo ha hecho muy bien. El discurso del 3 de octubre fue reconfortante para los españoles y muchos catalanes. Y la prueba es el rechazo en los independentistas.

¿Y no cree que debió haberlo hecho en catalán?

No, se dirigía a toda España. No solo a los catalanes.

El catalán es una lengua española...

Sin duda. Pero… a ver. Leonor habló catalán que parecía catalana. El acento era perfecto. Pero que el catalán sea oficial en Cataluña no quiere decir que todos los gobernantes en España tengan que saber catalán.

¿Y su papel? Se ha publicado su nombre ante un posible regreso...

Ya no estoy en eso, sino en un grupo de opinión que se llama La España que reúne y que difunde los valores constitucionales. Es un grupo de opinión y no quiere hacer política más allá de la opinión.

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