José Manuel Zapata: "Bach es Dios"

Entrevista con el tenor: "Me encantaría cantar con Billie Ellish y Joan Manuel Serrat".
José Manuel Zapata
José Manuel Zapata

Joselito, le decía su abuela. Él cantaba, mientras, en el patio de luces del piso familiar en Granada. Las vecinas aplaudían, disfrutaban, seguían la melodía, le tiraban dulces. Tenía apenas tres años. El primer ensayo de lo que llegaría a pasar años más tarde: Joselito se convertiría en José Manuel Zapata y pisaría con fuerza el templo de los templos de la música, el Metropolitan de Nueva York.

El tenor vuelca ahora sus impresiones y reflexiones en Música para la vida. From Bach to Radiohead. De lo importante que es aprender de los fracasos a la magia de Bach y Maria Callas hasta el papel que pueden jugar ese arte en la educación de los niños y para evitar el bullying. Sin olvidar temas espinosos como el elitismo y el machismo: “Me ha dirigido una vez sólo una mujer. Es inaceptable

Zapata cree, no obstante, que hay que separar la música de lo que puedan haber hecho autores en su vida privada. Él seguirá escuchando a Plácido Domingo, confiesa. Lo que no le gusta nada es cierta música que se hace ahora. No le mentes a Bad Bunny: “Me pone muy nervioso. Y las letras, histérico. Son casi de prisión. No me mola nada”. ¿Y si pudiera elegir a alguien para un dueto? Pide dos deseos: Billie Ellish y Joan Manuel Serrat. ¿Se los concederá la vida?

¿Qué es la música para José Manuel Zapata?

La vida. La vida sin la música, para mí, no significa nada.

Esa llamada musical. ¿la sientes desde que naciste?

Casi desde que era cigoto, ja, ja, ja. Siempre ha estado conmigo.

¿Cómo eran esos momentos en los que cantabas de pequeño en el patio de luces en aquel hogar granadino?

Mi abuela me decía Joselito. Recuerdo estar flipado, diciendo por qué estas mujeres aplauden y se lo pasan tan bien. Y los dulces que me tiraban, que me encantaban, me gustaba comer. Fenomenal, todo relacionado con la cocina, ja, ja, ja.

Una parte muy interesante en el libro y de la que no mucha gente habla cuando llega a la fama es lo que cuentas de que eras un niño gordito, con gafas, carne de cañón para el bullying, y cómo la música te sirve durante esa etapa. A veces idealizamos los años de la infancia, pero son muy duros también.

Exactamente. El recuerdo hace al final que lo idealicemos todo pero es duro para gente que es diferente. La música fue un parapeto o un escudo que fue increíble, junto al humor. Siempre me he reído de mí. Y me ayudó a tener una cierta popularidad y no ser el gordito al que maltrataban porque los niños son muy crueles con el diferente. La música me ayudó muchísimo, mi guitarra era el escudo del Capitán América.

El mundo de la ópera y de la música clásica siempre está ligado a esa imagen (y buena parte de la realidad) del elitismo y de las clases sociales más educadas y con dinero. ¿Cómo es la entrada a ese mundo? ¿Crees que ya es un falso mito?

Sí y no. Cuando la gente dice que es elitista porque vale la entrada un dineral, siempre digo cuánto cuesta ir al Santiago Bernabéu, al Vicente Calderón o al Nou Camp. Te gastas igual que en ir a una ópera. ¿Cuánto te gastas en irte de copas una noche por ahí o una cena en medio condiciones? Al final nos gastamos el dinero que tenemos. En cuanto al elitismo intelectual, es verdad que nosotros mismos hemos puesto como puertas al cortijo. Cuando tú vas a ver La Traviata, es una historia de una señora que es prostituta, que se enamora y que lo deja todo por amor. Esa es la historia acompañada de una música maravillosa. Entonces, sí que sigue esa imagen, por culpa nuestra y porque no es real. Hay un cóctel de todo.

José Manuel Zapata
José Manuel Zapata

Hablando de música y de infancia también. ¿Está maltratada la música en el sistema educativo español?

No está maltratada, está ignorada. Existe de una manera muy residual. Es una vergüenza, es una pena. Cuando veo lo que está pasando en nuestra sociedad, creo que todo es educación. Las Humanidades están tan olvidadas… Siempre pregunto lo mismo, la gente no se acuerda de qué día Hitler invadió Polonia o los afluentes del Tajo, se acuerda de la música. Es muy importante lo que nos enseñan de pequeños , lo que queda en nosotros y cómo nos forma en valores. Es una pena.

¿Cuáles eran las melodías que te enloquecían cuando eras niño?

Las que le gustaban a mis padres. Me encantaba Carlos Gardel, Julio Iglesias, José Luis Perales, Los Panchos… y un grupo de guitarristas que versionaban todas las melodías con guitarra que se llamaban Los indios tabajaras. Recuerdo aquellas melodías en el tocadiscos.

“La música está ignorada en la educación en España, es una pena”

Naces en Granada, una de las ciudades con más encanto. ¿Qué influencia tiene para ti ese mundo lorquiano y de la Alhambra?

Tengo mi corazón mirando al sur. Hay un talento en el sur... Cuando te reúnes con los amigos, siempre terminas cantando y bailando. Pasa también en el norte, en los extremos. Hay una cuna tremenda de cantantes y artistas andaluces. Lo mamamos desde pequeños.

Se está viviendo una durísima tercera ola de coronavirus. ¿Cómo está afectando la pandemia al mundo de la música?

A la música en directo, pues imagínate. Hay pocos conciertos, con aforo reducido, como tiene que ser. Cuando sales a cantar, te encuentras al público desperdigado y con mascarilla. Eso para el artista es muy difícil. Se lleva mal, no es lo mismo, me da mucha pena.

El hecho de haber estado encerrados muchos meses, con la cultura siendo un apoyo psicológico, ¿crees que la gente se ha dado cuenta también de su importancia?

Espero que haya funcionado, pero tenemos muy mala memoria los seres humanos. No es que haya sido importante durante el encierro, es que si no, mucha gente se hubiera tirado por el balcón. Si no hubiera habido en las casas libros, película y música, habría habido gente tirándose por los balcones. Todos nos hemos aferrado a eso, a nuestra serie favorita, a nuestra canción favorita, a nuestro libro favorito.

“Hay una cuna tremenda de cantantes y artistas andaluces, lo mamamos desde pequeños”

Hablas del éxito pero también del fracaso, es algo que tampoco se comenta mucho, esa presión psicológica que tiene un artista. ¿Están preparados para los fracasos?

Es una cosa para la que no te prepara nadie. Debía de haber una preparación para eso. Hablar del fracaso ajeno es el deporte nacional, pero de los nuestros no hablamos. Yo lo verbalizo. He tenido noches tremendas en teatros de ópera y he salido triste. Te comentan que no lo digas, pero si yo no voy a decir nada, la gente ha visto que no he estado bien. Eso me ha llevado a apreciar muchas cosas y a estar donde estoy hoy. Soy una persona plenamente feliz. Muchos de esos fracasos me han traído hasta aquí.

El público es muy inteligente y, como dices, si las cosas no se hacen con pasión, te lo notan al minuto en el escenario.

Sí, sí. Lo huelen, el miedo, la felicidad, la pasión… Todo. Es alucinante. Hay una cosa que se llama sincronización cerebral. Cuando el músico siente emoción, el público siente emoción. El público es muy inteligente.

Has tenido la suerte y el privilegio de haber pisado los principales escenarios a nivel mundial. ¿Cuál es el que más impacta?

El Metropolitan de Nueva York, sin duda. Es la catedral, es como Las Ventas de Madrid. Son 4.250 personas. Cuando sales y ves todo ese espacio inmenso, dices “voy a apretar el culo todo lo que pueda”. Es increíble, y toda su historia. La Scala de Milán sería como la Maestranza.

José Manuel Zapata
José Manuel Zapata

Eres muy sincero en el libro y dices que el mundo de la música clásica es machista. ¿Lo es todavía?

Está cambiando, pero sigue habiendo machismo. No verás muchas directoras de orquesta y de escena. Hay muy poquitas. En cuarenta años que llevo casi en los escenarios me ha dirigido una vez sólo una mujer. Esto no puede ser porque es que tienen la misma capacidad que un hombre. La misma. Es inaceptable.

Hace tiempo aparecieron las denuncias contra Plácido Domingo. ¿Qué opinas de aquello? ¿Esos casos han sido más habituales de lo que sabemos en el mundo de la ópera?

No lo sé. Cuando nos reunimos para una producción de ópera, hay mucha hermandad.Al final hacemos como una especie de familia. En mi experiencia personal nunca he vivido nada parecido a eso. Seguramente habrá como en todos los aspectos de la vida. Sobre el tema de Plácido, yo separo. Estoy enamorado de él como artista, es uno de los más grandes cantantes que ha dado la historia de la humanidad. Si por esas cosas deja de escucharse, tampoco podría escucharse a Wagner ni ver a Picasso. Yo separo. Y la vida privada de él es de él. A mí me encanta oírlo cantar y me emociona.

Nos referíamos al sistema educativo, ¿pero la cultura en España en general está maltratada?

Sí, se mezcla un poco todo. A veces se supone una ideología u otra y que nos gusta más uno que otro, y luego que somos subvencionados. A mí eso me hace mucha gracia. Si analizáramos un poco, prácticamente todo está subvencionado: el campo, la industria, los coches… Parece que sólo se nos dan subvenciones a nosotros. Es una obligación por el bien común. En Alemania los teatros de ópera están subvencionados al 90%.

“Sobre el tema de Plácido, yo separo, estoy enamorado de él como artista”

‘From Bach to Radiohead’, es su espectáculo y el subtítulo del libro. ¿Eres más de Bach o de Radiohead?

¿A quién quieres más a papá o a mamá? Ja,ja, ja. Hombre, quiero más a papá, soy más de Bach. Bach es Dios, ya está. Es el que ha creado la música más hermosa. Y Radiohead en el siglo XXI hace una música de extrema calidad.

En la actualidad, hemos visto los datos esta semana, el que lo peta de verdad es Bad Bunny. ¿Te gustaría hacer un dueto con él?

Pues será en otra vida, y en la que él se reforme un poquito. Entiendo que eso es popular, y yo no le pongo puertas al campo, pero a mí me pone esa música muy nervioso. Y las letras, histérico. No me parece música. No me mola nada, y las letras me parecen que son casi de prisión.

“Me pone nervioso Bad Bunny, no me parece música, no me mola nada, las letras parecen que son casi de prisión”

El otro gran fenómeno en España es Rosalía. ¿Qué te parece?

Es el ejemplo de una enorme artista. Cuando escuché El mal querer, que me lo puso mi hija por primera vez, dije “pero bueno, esto qué es”. Es bueno, nos guste más o menos. Es bueno, punto. Lo que pasa es que Rosalía, desde mi punto de vista, se ha entregado al reggaetón comercial y hace lo mismo que los demás. Es una pena porque, para mí, era una artista totalmente diferente.

Antes de ese disco, tiene Rosalía uno llamado Los Ángeles, que es un gran disco de flamenco.

Sí, lo es.

¿Reivindicamos lo suficiente en España el flamenco y somos conscientes de su potencialidad?

No sólo el flamenco, sino nuestra música de raíz. Estoy ahora luchando mucho por eso, por reivindicar nuestra música de raíz, que en el mundo encanta y nosotros no le damos la suficiente importancia. Eso está por hacer todavía.

“Rosalía es una enorme artista, pero se ha entregado al reggaetón y hace lo mismo que los demás”

¿Cuál es para ti la canción perfecta?

Ahora estoy escuchando mucho las estaciones de Max Richter, que es una recreación de las Las cuatro estaciones de Vivaldi. Lo llevo escuchando todo el confinamiento y me ha cambiado la vida. Es una cosa alucinante.

No paras ni un segundo, ¿qué tienes ahora entre manos?

He creado un espectáculo con orquesta, que es como una conferencia concierto, que estrenamos el 20 de febrero en Extremadura para mostrar el poder de la buena música, con proyecciones, diálogos y experimentos en directo.

Le dedicas también una parte del libro a María Callas. ¿Qué significa para ti?

Es la mayor cantante de la historia de la ópera. Es alguien que te toca el corazón, eso es muy difícil de conseguir. Para mí es todo.

“María Callas es todo para mí”

Hablando del corazón, ¿has llorado escuchando música?

Sí, muchas veces. Y en directo muchas veces. Se te mete dentro. Y las que me quedan, me encanta.

Antes había muchos programas de música en televisión. ¿Crees que faltan ahora?

Es que no hay. Lo que hay son los talent, pero faltan, faltan. Falta un Conciertazo, un Séptimo de caballería, un Aplauso, un Más Música. Los echo mucho de menos.

Esa forma que ha revolucionado de escuchar la música con el streaming, Spotify, Youtube. ¿Te gusta este presente?

No me gusta, me vuelve loco. Me ha cambiado la vida. Está todo ahí. No puedo vivir sin eso, para atrás no podemos ir.

“Sokolov es un extraterrestre con el piano, flipas”

¿Pero se ha perdido ese concepto de crear un álbum, una serie de canciones con una relación, con una cara B?

Sí, se va a perder. Todavía no está perdido porque hay artistas que lo siguen haciendo, pero se va a extinguir, La gente ya está sacando temas sueltos. Eso tiene de malo que pierdes ese espíritu, y de bueno es que en esos discos había que hacer doce canciones por narices. No te salían igual de bien. Molaba un montón eso de la cara A y la cara B.

El libretito con las letras…

Claroooooo, y tenerlo en las manos. Cómo olía cuando lo sacabas del plástico, fantástico.

José Manuel Zapata
José Manuel Zapata

De la música clásica, ¿a quién tenemos que escuchar?

Un pianista que ha venido de como otra galaxia: Sokolov. Es como Paco de Lucía, que era un extraterrestre con una guitarra. Pues él es un extraterrestre con el piano. Flipas.

Uno de los momentos más íntimos del artista es la inspiración. ¿Cómo lo haces tú?

Viene cuando le da la gana la desgraciada de la inspiración, ja ,ja ja. Me llena mucho escuchar a Bach, me lo pongo y están las musas por ahí revoloteando. Trasciende, es la leche.

En esta España tan trepidante, ¿qué recomendarías a los políticos que escucharan?

Que pongan algo de romanticismo, un Chopin, Rachmaninoff, Tchaikovsky. Melodía rusa a ver si les hace acercarse a los demás, un poquito de amor y cariño. Un poquito, por Dios.

¿Tienes alguna espina de un escenario que no hayas pisado?

No, de verdad. Estoy saciado. Todo lo que venga, genial.

Ya que has viajado tanto por el mundo, ¿qué imagen tienen de España?

A nivel de sociedad, siempre te hablan de la comida y del sol. Seguimos teniendo el estereotipo por ahí, pero la gente nos mira con mucho cariño. Saben que somos cándidos, acogedores y que queremos a la gente. Eso ha trascendido, gracias a Dios.

Con el tema de la pandemia, se han suspendido muchísimos festivales de música. ¿Podemos estar abocados al fin de los festivales tal y como los conocíamos?

No. Esa es una de las cosas que la pandemia no va a destrozar. En cuanto se pueda, va a volver a escucharse música en directo. Esa experiencia es la única que no se puede sustituir.

¿Nos falta algún festival concreto de un tipo de música en España?

Sí, tengo la idea de uno, que se llama Festival de Música Buena. Un híbrido, donde haya clásica y buena de ahora. Iban a flipar. Sinprejuicios.com o algo así. Lo voy a montar, lo voy a montar.

Para muchas generaciones fue muy importante el mundo de los videoclips, que ahora se está perdiendo.

Eran obras de arte, recuerdo los de Michael Jackson. Cada vez que salía uno suyo, era como si fuera la trilogía de El Señor de los Anillos. Una pena, esas historias cantadas… Una pequeña ópera.

Con Bad Bunny no, pero si pudieras elegir a alguien para hacer mañana un dueto, ¿con quién sería?

Me encantaría con Billie Ellish. Y me encantaría cantar música de Alberto Iglesias, por ejemplo, que me flipa. Y me encantaría cantar con Serrat. Pon en la entrevista mi teléfono, ja, ja, ja.

Teatros sorprendentes