POLÍTICA
05/07/2020 09:49 CEST

Diseccionando a Urkullu

Así es el lehendakari ‘soso’ que arrasa entre los votantes vascos.

EFE
URKULLU

Tiempos de campaña, pero mismos hábitos matutinos. Son las seis y ya ha abierto los ojos Iñigo Urkullu. Sobre la mesa: fruta, café con leche y cereales. A su lado suele estar su mujer, Lucía. Le gusta saborear cerezas durante este tiempo. A la vez consume los medios de comunicación. De todo tipo. Lee los periódicos, tiene la radio puesta y también encendida la televisión con los noticiarios y los primeros programas políticos. ¡Y a trabajar!

Urkullu (Alonsotegi, Vizcaya, 1961) parte, otra vez, como gran favorito para ganar las elecciones vascas del 12-J. “Humilde ante Dios”, como juraría la primera vez su cargo bajo el árbol de Gernika. El líder “soso”, como dicen dentro de su partido y los rivales, al que no le gustan los aspavientos y que se presenta como una máquina de gestión ha encontrado la fórmula perfecta para ganarse a sus conciudadanos en estos convulsos tiempos. 

Estos días las encuestas que hay sobre la mesa de la sede del PNV vaticinan un escenario rozando la mayoría absoluta y con los números holgados para reeditar la actual coalición de Gobierno en Vitoria junto al PSE-EE. El sondeo del CIS lo dejaba claro hace unos días: los peneuvistas ganarían con entre 31 y 34 escaños en el Parlamento, seguidos de Bildu (16-18), PSE-EE (11-13), Podemos (11-12) y PP-Cs (3-4).

Todo ello en un contexto totalmente diferente al diseñado para estas elecciones, que se deberían haber celebrado el 5 de abril. Nadie esperaba entonces una pandemia global. “Venimos de la situación generada por el Covid-19. Nada es más estresante, nada es comparable con esa situación, nada se parece a una situación de tensión y ansiedad como esta. Cada día con la cifra de contagios y fallecidos, con los cargamentos de material sanitario que no llegaban. O con la responsabilidad de tener que aumentar la capacidad hospitalaria y sobre todo de UCI casi por 5. Con toda la economía  parada… Casi cualquier cosa es mejor, incluso una campaña”, señalan a El HuffPost fuentes del entorno del lehendakari sobre la situación.

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Urkullu

Urkullu, junto al gallego Alberto Núñez Feijóo, es el primer gran líder que se enfrenta a unas urnas con el virus activo. ¿Y cómo es realmente el aspirante? Un colaborador suyo hace este retrato: “Es muy disciplinado y riguroso. También  en la campaña. Tenemos dos actos públicos al día y luego las entrevistas en medios y otro tipo de actos. Con la responsabilidad de seguir gestionando los flecos de la pandemia”.

 

Es disciplinado y riguroso, prepara concienzudamente cada palabra de cada discurso

Y algo que destacan todos los suyos es su forma ordenada y disciplinada a la hora de trabajar: “Cada palabra de cada discurso, cada uno de los dos debates que vamos a tener o cada entrevista las prepara de forma concienzuda”. “Es una persona muy seria en su faceta pública y extremadamente humano en el trato personal con la gente y con su equipo”, señalan en su núcleo duro. Eso sí, una pequeña queja en estos tiempos: “Es muy celoso de su vida privada. Y eso en campaña pues dificulta algo las cosas, ya que siempre hay una petición constante y lógica de los medios de comunicación para intentar desvelar la faceta humana y personal del candidato. Pero es lo que hay”, dice entre risas un colaborador.

A las 8.30 de la mañana suele convocar generalmente las primeras reuniones. Durante la pandemia a esa hora solía reunirse con responsables de Osakidetza (el departamento de Salud vasco). Desde el primer minuto está activo. No es mucho de trasnochar, y siempre se levanta muy temprano. No ve apenas la tele cuando acaba el día, pero si le pilla sentado en el sofá haciendo zapping y se encuentra alguna serie que le guste comoCSI, Elementary o la francesa Cherif, se suele quedar a verlas. En su lista de pendientes tiene Unorthodox, de la que le han hablado muy bien sus hijos. Por cierto, a su primer nieto apenas ha podio verlo, ya que nació durante el confinamiento.

Una vida marcada también siempre por la música. Cantó en la coral Gure Ametsa de Alonsotegui y fue dantzari en Eusko Goizaldi. Toca, además, el txistu y el tamboril. Para estos días le da mucho subidón el rock de Bruce Springsteen, siempre recordando versos de su admirado Bob Dylan y refugiándose en el folk y en el jazz. No falta, por supuesto, el cancionero vasco: Benito Lertxundi, Xabier Lete, Akelarre, Mikel Urdangarin

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Imagen de archivo de Urkullu

Le chifla la gastronomía, pero come de forma frugal, confiesan los suyos. Casi nunca se toma dos platos. En campaña suele apañarse con un sándwich en su despacho, momento que aprovecha para contestar a los consejeros. Cuando tiene más tiempo, le gusta saborear una tortilla, una menestra de verduras o unos huevos fritos con chorizo. ¿Y cómo quema calorías? Hace el deporte que puede: “Generalmente se limita a andar y a subir monte, que también es andar”, revela su equipo más cercano.

Esa fórmula alejada de estridencias gusta mucho. Y llega a las urnas precisamente con la mejor valoración por parte de los vascos de entre todos los candidatos. Este diplomado en Magisterio, en la especialidad de Filología Vasca, es puntuado, según la encuesta del CIS, con un 5,85 -siendo el único que aprueba junto a Maddalen Iriarte (Bildu) con un 5,12-. Ya más lejos quedan Idoia Mendia (PSE-EE), con un 4,82.  Miren Gorrotxategi (Podemos), con un 4,49, Nicolás Gutiérrez (Vox), con 2,8, y Carlos Iturgaiz (PP-Cs), con un 2,29. El lehendakari encuentra a su público más fiel entre las mujeres mayores de 65 años, donde alcanza sus máximos grados de popularidad.

Se levanta muy temprano, es fan de Bruce Springsteen, sigue CSI y apenas ha podido ver a su primer nieto nacido durante el confinamiento

Gran conocedor del electorado vasco, Urkullu ha preparado un menú electoral basado en cuatro grandes pilares: transición digital, transición ecológica, transición demográfica y ampliación del autogobierno. Pensando en la Euskadi de 2030. Como principal promesa lleva a las urnas situar la tasa de paro por debajo del 10%. Otros de los compromisos estrella: consolidar en un 6% anual las inversiones en investigación y desarrollo, aumentar un 30% en atención y prevención de violencia de género, incrementar en 10.000 hectáreas la superficie arbolada de Euskadi, ofertar 4.000 nuevas plazas en Sanidad, ampliar el parque de viviendas con 10.000 nuevas, “compromiso prioritario con las pensiones”, cumplir íntegro el Estatuto de Gernika y “un nuevo estatus político para Euskadi”.

Lo que las encuestas no reflejan es que le vaya a pasar factura el derrumbe del vertedero de Zaldibar, el oscuro episodio en el que quedaron sepultados dos trabajadores, Joaquín Beltrán y Alberto Sololuze, cuyos cuerpos no han sido encontrados entre toneladas de basura.

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Urkullu

“Con los rivales políticos es muy educado y respetuoso, pero cuando recibe críticas le salta el fusible”, reconoce un parlamentario que se enfrenta a él en Vitoria, que ahonda: “Uno de sus puntos débiles es que hay momentos en los que se caliente al tener muy poca tolerancia a la crítica”. “Las tensiones y los errores tipo Zaldibar los gestiona mal y reacciona de manera virulenta. Lo atacas por ellos y se le nota. A veces se descontrola, a veces roza el límite de pasar del ataque político a un golpe más personal en el debate. Ahí tiene un problema”, zanja.

Sus rivales dicen que es muy educado pero que lleva muy mal cuando lo critican y salta el fusible

A lo que añade: “Es una persona que tiene fama de sosa y de tener una apariencia muy seria y poco cercana. La verdad es que él es así, su apariencia se corresponde bastante con su personalidad. Es extremadamente educado. Cada vez que estás en el Parlamento y te cruzas, te abre la puerta y te llama por tu nombre”. “Es una persona que tiene las cosas muy claras, es reflexiva, con un buen equipo. No se sale ni una coma, no es un líder que la líe en un discurso. Sabes lo que te va a dar”, apostilla este rival.

Un veterano dirigente del PNV recuerda a Urkullu desde sus años jóvenes: ”Él y su grupo tenían claro que tenían que llegar al poder. Y todos han llegado”. Una nueva generación con ganas de pisar moqueta y en la que estaban también Aitor Esteban y José Luis Bilbao. El hoy lehendakari venía de Alonsotegui, en la margen izquierda y se crió en el seno de una familia humilde (su padre era tornero y su madre, costurera). “Se afilió muy joven, muy activo en los grupos juveniles”, recuerda. “Un hombre del aparato”, resume, a la vez que explica que en el partido siempre se valoró su “discreción”. “Lo apunta todo absolutamente, toma nota de todo. Tiene una memoria de elefante, para lo bueno y para lo malo”, advierte.

Urkullu, camino de otra victoria. Diseccionando al lehendakari.

 

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