Isabel Jiménez: "Compraba ropa tres veces al año y porque me tenía que vestir"

La periodista acaba de presentar su libro "Y tú ¿qué harías para salvar el planeta?".

Muchos la conocen por ser la íntima de Sara Carbonero, pero Isabel Jiménez es por sí sola un puzle de mil piezas que fulmina en un momento la etiqueta “amiga de”.

En las últimas semanas, afrontando el tercer trimestre de su segundo embarazo, la compañera de David Cantero en los informativos de Telecinco ha demostrado ser una todoterreno que lo mismo posa como modelo para su colección de ropa que escribe un libro o se pone ante las cámaras para abanderar un campaña a favor del medioambiente.

“Se me ha juntado todo en estos días porque la pandemia retrasó algunas cosas y, al final, todos los proyectos salieron a la vez, todo se me ha concentrado en este mes y medio”, confiesa a El HuffPost Life la periodista durante la promoción de su libro Y tú ¿qué harías para salvar el planeta? (Ed. Aguilar).

Lo cierto es que a Isabel le va la marcha y parece estar encantada con toda esta actividad, a pesar de que en unas semanas volverá a ser madre por segunda vez —es un niño y se llamará Dani—. “Soy una persona muy activa, que necesita moverse y mientras me lo pueda permitir... Con el otro niño, me di de baja un viernes y di a luz el martes. Estoy fenomenal y darme de baja, por darme de baja no entra en mi esquema mental”, asegura.

Periodista y presentadora

Hasta que llegue el día de dar la bienvenida a su hijo, la almeriense —que desde niña se ha sentido periodista— se pondrá, como lo lleva haciendo desde hace nueve años, al frente de la edición de sobremesa de Informativos Telecinco para dar cuenta de la actualidad. Una actualidad que en los últimos meses tiene un único protagonista: el coronavirus. “Es un hartazgo porque son muchos meses contando lo mismo. Pero es que, de momento, no hay otra cosa”, lamenta.

Isabel asegura llevar todo esto con resignación, aunque reconoce que lo más duro para ella fueron los meses de marzo y abril, porque lo vivió doblemente, como periodista y como ciudadana confinada. “Recuerdo los primeros días de estado de alarma, llegar a la tele y que no hubiese nada… Parecía una película de terror. Emocionalmente era duro, salía de la tele y me iba a casa con un pellizco en el estómago”. A estas alturas dice que ha aprendido a vivir al día: “Yo que soy una persona de hacer planes, la pandemia me ha roto todos los esquemas”.

Profesionalmente, reconoce que informar sobre el coronavirus ha sido un reto y una oportunidad como periodista. “Contar una pandemia mundial, un estado de alarma.. son cosas que van a pasar una vez en la vida —esperemos que sea así—, aunque ya me parece un poco largo”, asegura. “A ver si pronto empezamos a ver la luz a todo esto”.

Escritora y activista

La publicación del libro Y tú ¿qué harías por salvar el planeta? es su último gran proyecto. Un ensayo sobre medioambiente con el que Jiménez sorprende como una aplicada activista.

“Soy de Almería, amante del mar… Cuando estoy en niveles de máximo estrés, me voy a Almería, me meto en el mar y todo pasa. Pero desde hace tiempo he ido viendo y encontrando cosas, tanto en Almería como donde he viajado, que me cabreaban. Plásticos, basura, envases en rincones perdidos. El runrún estaba. Después, conocí a unos chicos, muy jóvenes y supe entusiastas, que habían inventado una pajita comestible, de sabores. Es una patente mundial que querían comprar en Estados Unidos y China. Ellos la podían haber vendido y hacerse millonarios, pero no es eso lo que quieren, quieren ir más allá y cambiar las cosas de verdad, generar un movimiento de concienciación. Yo, que me meto en todos los proyectos que me parecen interesantes, me planteé cómo podía ayudarlos desde mi posición y así se gestó el libro”.

El libro es el resultado de una completa investigación en la que Jiménez ha buscado los datos y la opinión de todos los que tienen algo que ver con todo esto —gobiernos, empresas, instituciones y ciudadanos— para ver qué se estaba haciendo y qué se va a hacer en el futuro. “Entre otros, he hablado con la industria del plástico, con la ONG WWF y con Juan Verde, asesor de Obama y experto mundial en economía sostenible. He querido acercar el problema a la gente y lo he abordado desde todo lo que nos rodea: música, gastronomía, viajes, cosmética, moda… para que la gente vea que sí que le concierne y que es sencillo aportar”, cuenta.

El objetivo de la periodista no es cambiar radicalmente la forma de vivir, pero sí que se empiecen a desterrar malos hábitos para el medioambiente, “porque si cambiamos ciertas cosas de nuestra forma de vida y nuestros hábitos de consumo, las empresas también tendrán que cambiar”. Ella, siendo coherente, aplica ahora a su día a día todo lo que ha aprendido mientras trabajaba en el libro. “He pasado de reciclar algo a tener cinco cubos, visito el punto limpio semanalmente, juego con Hugo a clasificar envases… El primer cepillo de dientes del pequeño es compostable y el nuestro, de bambú. Ya no hay plásticos de un solo uso en casa”.

Eso sí, quiere dejar claro que este no es un libro contra la industria del plástico porque es un material irremplazable. “Lo estamos viendo ahora, por ejemplo, con el material quirúrgico: el plástico es muy necesario en el sector sanitario por cuestiones de higiene. Ahora, no está de más recordar que, aunque sea imprescindible, hay que saber manejar estos residuos”.

Mujer de negocios

Hace sólo unas semanas que Isabel Jiménez presentó, junto a su amiga y socia Sara Carbonero, la colección más especial de su firma de moda: Slow Love para Cortefiel, un conjunto de prendas que representan el estilo de vida por el que las dos amigas apuestan desde hace tiempo.

“El movimiento slow life trata de recuperar los ritmos de vida de antes: pasear, estar en la puerta de casa charlando con la vecina, cocinar sin prisas...”, cuenta. “Aunque si miras la agenda de mis semanas, seguro que piensas que mis días son de todo menos slow life. Aún así siempre intento encontrar momentos de desconexión, crear una burbuja para disfrutar de mi casa, de mi familia, de mis cosas… Porque, eso sí, tengo una capacidad brutal para desconectar y el fin de semana puedo estar 5 o 6 horas sin mirar el teléfono. En vacaciones, me tiro cinco semanas en las que estoy al 10% conectada con la realidad”.

Para esta última colección, Isabel ha posado incluso como modelo. Aunque lo más sorprendente es que, como ella misma declara, el mundo de la moda le ha sido muy ajeno hasta que se cruzó con su vida laboral. “Si hace años a mí me dicen que iba a tener una empresa de moda me echo las manos a la cabeza. Yo que compraba ropa tres veces al año y porque tenía que vestirme”. Eso sí, cuenta que aún tiene ropa en su armario de cuando iba a la universidad, prendas que por algún motivo han sido muy importantes en su vida.

“En realidad, me metí en el proyecto de Slow Love porque era interesante y, sobre todo, por la parte de gestión empresarial que me encanta. Aunque también me involucro en las colecciones, en la parte de diseño, en las tendencias...”, asegura.

¿La parte de gestión? ¿La más aburrida? ¿La menos creativa? Pues sí, Isabel Jiménez es una caja de sorpresas, sin duda.

Presentadores en sus inicios