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14/11/2021 10:34 CET | Actualizado 14/11/2021 10:34 CET

Isabel, la primate

Que no, que las entrevistas que pretenden humanizar a los políticos en verdad los animalizan

ANTENA 3
Isabel Díaz Ayuso, en 'El Hormiguero' (Antena 3).

Que no, que las entrevistas que pretenden humanizar a los políticos en verdad los animalizan. Que lo más radicalmente humano que existe, lo más exclusivamente humano, el colmo de la humanidad en su expresión más específica, es crear imperios, tener dudas morales, descubrir la ley de la gravedad universal, escribir El Quijote, debatir dónde construir un nuevo hospital público, declarar la guerra, dar la vida por una causa abstracta, aprobar leyes. Eso sí que es algo tan humano que algo más humano no puede ser pensado. Lo que uno prefiere tomar para desayunar, lo que se siente al cruzarse en un bar con un ex, incluso una sorprendente capacidad para reconocer canciones del pop español de los 80 oyendo tan sólo unos pocos segundos, es el lado menos humano de una persona, aquél al que le podemos encontrar más semejanzas entre otros animales.

La que vimos en El Hormiguero fue la Isabel Díaz Ayuso más inespecíficamente primate, dicho sin el menor matiz peyorativo

La entrevista de la semana fue, sin duda, la realizada a Isabel Díaz Ayuso en El Hormiguero. El conflicto interpuesto que mantiene con José Luis Martínez-Almeida se materializó aquí en una competición por ver cuál de los dos se mostraba más humano ante las preguntas de Pablo Motos. El alcalde —se dijo— había triunfado en su paso por Atresmedia justamente por su humanidad. ¿Conseguiría la presidenta —de Madrid, tranquilos, de Madrid— ser tan humana como él? Ésa fue la única consigna: en su imagen, en su tono, en sus anécdotas, en su entrañable reconocimiento de flaquezas y defectillos. Preguntada por la gestión de la pandemia y el horror ocurrido en las residencias de ancianos, Ayuso encadenó unos balbuceos caóticos, sin más sentido que el retórico ni más lógica que la emocional. Hasta en ese momento intentó ser humana, demasiado humana.

 La gente confunde “humanizar” con “zoologizar”. Pero, por mucho que irrite este hecho, alguien tiene que señalarlo: nada hay menos propiamente humano que los sentimientos. Los compartimos con todas las ramas cercanas del árbol evolutivo. Es fácil encontrar ejemplos de fobias en roedores, ejemplos de filias en palomas. El asco, la ira, la ternura impregnan el mundo animal. Pero pónganme un ejemplo de una sociedad de merluzas expuesta a un conflicto de normas morales que deban resolver mediante un acuerdo político. Muéstrenme cómo cambiaron las reglas de un panal de abejas tras la revolución que tuvo lugar un día determinado de un año determinado. Lo que nos hace humanos es la Historia Universal, con mayúsculas, no la risa, el amor o la identidad. Si eres humano, tienes Historia. Si tienes Historia, eres humano.

Si la persona menos especial del mundo pasa a ser especial justamente por eso, el primate mínimo común denominador de la especie humana se hace merecedor de ser recibido bajo una gran ovación y gritos de “¡presidenta, presidenta!”

La Isabel Díaz Ayuso más específicamente humana, para bien o para mal, es la que firma resoluciones en el Boletín Oficial de la Comunidad de Madrid. La que vimos en El Hormiguero fue la Isabel Díaz Ayuso más inespecíficamente primate, dicho sin el menor matiz peyorativo. Todos somos primates cuando nos emocionamos al escuchar nuestra canción favorita o cuando quedamos fascinados por la imagen nevada de nuestros paisajes. Descartada la posibilidad de votar a un líder político por su excelencia, se trata ahora de poner en valor la vulgaridad, de hacer de la normalidad virtud y promover la identificación como arma electoral. Si la persona menos especial del mundo pasa a ser especial justamente por eso, el primate mínimo común denominador de la especie humana se hace merecedor de ser recibido bajo una gran ovación y gritos de “¡presidenta, presidenta!”.

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