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27/12/2019 06:04 CET | Actualizado 27/12/2019 10:00 CET

Izquierda Unida podría ser vetada en los próximos orgullos LGTBI

No podemos normalizar que una formación que va a ser parte de un Gobierno progresista tenga entre sus filas a voces que en nada difieren de la ultraderecha

El Partido Feminista de España (PFE) va de frente y muestra su #Transfobia y discurso de odio hacia las personas adultas, infancia y adolescencia trans. No se corta ni un pelo en hacer públicas aseveraciones que pueden confundir a la ciudadanía sobre la procedencia de las mismas, ya que utiliza los mismos términos que la ultraderecha, el nacionalcatolicismo o un transnochado y superado discurso psicomédico patologizante. 

Desde querer perpetuar el dogma biopolítico, no importa la ignorancia si el fin es reforzar una visión de las identidades trans que ha sido la excusa para la vulneración de derechos humanos de las personas trans.

Cuando la mirada de la sociedad es #Transpositiva, cuando la OMS y la APA dejan de considerar la transexualidad un “trastorno”, la Sra. Lidia Falcón y su partido emprenden una cruzada para devolver a las personas trans al espacio de los “trastornos”, en un atrevimiento no exento de mala intención, encienden una hoguera contra las leyes que garantizan el respeto, propugnan igualdad y se constituyen en herramientas para combatir el dolor, la opresión y el sufrimiento de las personas trans pero, sobre todo, de la infancia y adolescencia trans. Un discurso lleno de infundios sobre el contenido y propósito de la Ley Trans Estatal, destinado a intoxicar a la opinión pública con una consecuencia lesiva para los derechos humanos de las personas trans, derechos que no vienen a restar, sino a sumar. 

A esta “persecución” que ha emprendido el Partido Feminista se suma la demonización y el señalamiento que hacen de las mujeres trans, al calificarlas de “machos” y expresar el peligro que estas suponen para el resto de mujeres en el uso de baños destinados a mujeres, lo que puede constituir un delito de odio hacia todo un colectivo por motivos de identidad sexual. También se ceban con los hombres trans, vejándolos al calificarles de “mujeres barbudas”, y utilizan a los menores sin ningún pudor para crear alarma social, ya que se inventan que el fin de la Ley Trans es operar y hormonar a menores. 

Estos graves hechos, han sido puestos en conocimiento de la Fiscalía contra los delitos de odio por la federación que presido, Plataforma Trans. 

Mar Cambrollé, ante la Fiscalía contra los delitos de odio. 

Europa, Latinoamérica y EEUU son, cada vez más, espacios donde desde marcos jurídicos se lucha contra la discriminación de las personas trans. España comenzó en 2014 con la Ley Trans de Andalucía a legislar por primera vez desde la despatologización y sobre el principio de la libre determinación de la identidad y expresión de género, que por otra parte, ha adquirido rango de derecho humano fundamental. 

Siguiendo la agenda de la despatologización, se han sumado Madrid, Valencia y Aragón; asimismo han sido modificadas las leyes de Navarra y País Vasco, para adecuarlas a estos principios. Para superar los techos competenciales propios de las CCAA, ha propuesta de la Federación Plataforma Trans, Unidas Podemos, dio registro a una Ley Trans Estatal el pasado 2018, que por disolución de las Cortes, hay que registrar de nuevo. El apoyo a dicho proyecto cuenta con un amplio apoyo político y social, y además es un compromiso que forma parte de programas políticos como el de Unidas Podemos. 

No podemos normalizar que una formación que va a ser parte de un Gobierno progresista tenga entre sus filas a voces que en nada difieren de la ultraderecha.

Hay que recordar que el PFE, desde 2015, es parte de Izquierda Unida, que hasta el día de hoy, y a pesar de su gran apoyo en la tramitación de estas leyes, no ha actuado con la coherencia y responsabilidad política necesarias contra la cruzada transfóbica del partido feminista. A pesar de las reiteradas peticiones que los colectivos trans y de familias de menores trans han dirigido a la Dirección de Izquierda Unida, esta formación quiere pasar nuevamente de perfil ante este grave atentado hacia las personas trans. 

Esto que parece no preocupar a la coalición izquierdista puede desembocar en una difícil situación; no podemos normalizar que una formación que va a ser parte de un Gobierno progresista tenga entre sus filas a voces que en nada difieren de la ultraderecha. Además que de persistir esta postura de no “dar la cara” de IU, los colectivos trans nos veremos obligados a pedir que dicha formación sea vetada en espacios LGTBI como los Orgullos. 

 

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