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09/04/2019 07:15 CEST

Juan del Val: "Instagram es una farsa absoluta"

El autor de 'Candela', premio Primavera 2019, presenta su novela y habla de sus protagonistas.

CARLOS PINA

Juan del Val huye de las etiquetas. El escritor, guionista de El Hormiguero (Antena 3) y colaborador de Más de Uno (Onda cero) no quiere meter su novela Candela en ningún saco. Que sean otros los que la definan, dice a El HuffPost sobre el libro con el que ha ganado el premio Primavera 2019 dotado con 100.000 euros en metálico. Él se queda con que es una historia llena de tintes dramáticos, y que desborda a la vez buen rollo y optimismo.

Precisamente por eso, cuando se trata de elegir la frase del libro que mejor lo defina, Del Val lo tiene claro. 

“A veces creo que la felicidad no es más que una capacidad. Hay gente que la tiene para las matemáticas, otra para el deporte, otra para escribir.... y alguna para ser feliz”.

Candela, la protagonista de la historia y de todos sus dramas, acaba siempre viendo el vaso medio lleno y hasta se ríe de los episodios más patéticos de su vida. Se ríe de sí misma como lo hace el propio Juan del Val al comentar el desconcierto que genera en firmas de libros o al posar para esta entrevista.

“La gente estará diciendo: ¿Y ese quién es? Me suena. Es el marido de la de la tele. ¿Cómo se llamaba? Ah, sí. La rubia. No, no, es morena. Ah, vale. Nuria, ¿no? Nuria Roca. Sí, sí, es el marido”, se imagina una conversación ficticia.   

¿Quién es Candela? ¿De dónde surge este personaje?

Surge de la vida. Es una mujer que tiene cuarenta y pocos años, que regenta un bar de menús, del que es dueña y camarera. La inspiración que he tenido para crearla, tanto a ella como a su universo, es mucha fascinación por la mujer, mucha fascinación por los bares, mucha fascinación por las personas y mucha fascinación por los barrios. También por determinados temas que se tocan en la novela y que me interesan. Por eso he creado ese universo. Me inspiro viviendo.

Es una mujer que vive con humor pese a que no le va demasiado bien. ¿Es la forma en la que tú afrontas la vida? ¿Hay algo de ti ahí?

Candela está llena de cosas de mí. En cierto modo, Candela soy yo. Además está escrita en primera persona y está en presente. Me he tenido que meter en su piel. Evidentemente tiene una vida compleja, como casi todas las vidas, y es verdad que afronta las cosas con sentido del humor. Tiene sentido del humor sin ser graciosa e intenta ver la vida de manera positiva. En ese sentido se parece a mí.

Candela está llena de cosas de mí. En cierto modo, Candela soy yo.

Se define como una mujer corriente y un poco obsesionada con el físico. Desde los 13 años está a dieta y tiene un problema con el tamaño de su culo. ¿Por qué?

No considero que eso sea un problema, pero que las mujeres tienen cierta obsesión porque tienen el culo más grande de lo que quisieran me parece algo bastante universal. No ves a muchísimas mujeres diciendo ‘tengo el culo que me gustaría’. Siempre están a dieta, siempre quieren estar mejor... Candela no tiene un problema con eso, querer estar más delgada es algo que le define dentro de su cotidianeidad, pero creo que eso es algo bastante común en las mujeres, salvo en las muy muy flacas. Todas las mujeres normales e incluso las más rellenitas piensan que están un poco más rellenitas de lo que deberían. Le pasa a muchísimas sin ser en absoluto gordas y sin ser en absoluto rellenitas.  

Aunque no lo dice con esas palabras, Candela está insatisfecha sexualmente. ¿También es un problema frecuente en las mujeres de su edad?

No lo sé. No sería capaz de hacer esa generalización. Tampoco es que sea una mujer insatisfecha sexualmente. Es verdad que no ha tenido buena suerte con el sexo al principio de su vida, así que al no tener demasiada suerte con los amantes tampoco lo considera algo muy importante. Eso en la novela cambia. El personaje de Candela tiene una evolución y parte de ella empieza con el sexo como detonante. No es que sea solo por el sexo, pero sí es algo importante.

Parece que todo empieza el día que nacemos y no es verdad. De vez en cuando todo empieza de nuevo.

Y eso va en la línea de que nunca es tarde para volver a empezar. 

Es un guiño que hago a mi anterior novela, Parece mentira, donde el personaje habla de que parece que todo empieza el día que nacemos y no es verdad. De vez en cuando todo empieza de nuevo. Es una frase que vuelve a salir en Candela porque creo que es completamente verdad. Siempre hay maneras de empezar y hay nuevas oportunidades. No tiene que pasarte nada extraordinario, no necesitas que te toque la lotería, simplemente cambiar un poco la mirada para ver tu vida de otra manera. Eso, en cierto modo, es volver a empezar. 

CARLOS PINA

Es una mujer rodeada de mujeres —su madre, su abuela, Loli, Lorelaine, Akenke, Araceli...—,  ¿has hecho sin querer una novela feminista?

No se puede definir como feminista. Es una novela en la que la mujer tiene una presencia tremenda porque hila a tres generaciones de mujeres dentro de la misma familia, pero no se pueden englobar en un todo, como una generalización. Cada mujer es un universo, en la novela hay mujeres machistas, muy machistas, y feministas, muy feministas. No es una novela feminista. Por supuesto, tampoco es lo contrario. Faltaría más. Es la vida de una mujer, pero no la consideraría una novela feminista. No le pondría ninguna etiqueta. 

Para mí era muy importante que Nuria fuera leyendo a medida que iba escribiendo. Sería incapaz de hacer una novela sin írsela dando.

Decías que Candela es un poco tú, por eso está en primera persona y en presente. ¿Resulta difícil escribir como mujer siendo hombre? 

Para mí no es un ejercicio complicado por encima de la dificultad que entraña crear una novela. De hecho, una de las cosas de las que más orgulloso me siento es que muchas personas que leen Candela no se creen que la haya escrito un hombre. Algo he tenido que hacer bien. Siempre me ha gustado observar a las mujeres. Ese universo me interesa muchísimo y me provoca cierta fascinación. Por eso no he tenido gran dificultad y al parecer me ha salido bien. No es un hombre haciendo de una mujer sino que verdaderamente te metes en la piel de esa mujer y te sientes identificada con ella.

Este es tu cuarto libro, los dos primeros los escribiste a cuatro manos con Nuria Roca. ¿Ha seguido el proceso creativo de cerca o no te has atrevido a darle la novela hasta que la has cerrado?

En todo lo que hacemos, en general, estamos muy pendientes el uno del otro. Para mí era muy importante que Nuria fuera leyendo a medida que iba escribiendo. Sería incapaz de hacer una novela sin írsela dando y esperar hasta el final. Se la iba dando para ver qué le parecía y ella iba pidiendo más cuando todavía no lo había escrito. 

Según vas pasando las páginas van surgiendo temas de actualidad. La inmigración con Akanke, los abusos sexuales, los malos tratos... ¿Por qué esos temas? ¿Son los que preocupan a Juan del Val?

Me preocupan, claro. Y aparecen en la novela como aparecen otros muchos que forman parte de la vida. Son cosas que nos rodean las queramos mirar o no. Generalmente lo hago en todo lo que escribo y también está en Candela. Está la risa, está el sexo, está el amor, está la amistad y están otras muchas cosas. Aparecen personajes a los que les va pasando eso y me interesa contarlo. Siempre sin ninguna pretensión de dogmatizar, sin querer dar lecciones de nada, sin colocar a los buenos y a los malos. No juzgo nunca y escribiendo se nota que no soy pretencioso ni juzgo a nadie. Son temas de la actualidad y salen en la novela porque salen en la vida.

CARLOS PINA

Hay un personaje, la abuela, que tiene un problema con la inmigración...

No puedo juzgar a la abuela porque considere que Akanke, que es negra, no le da buena imagen al bar. No puedes decir qué señora tan racista. Esa señora no es racista, simplemente es una señora de su época, de su tiempo, donde las cosas se miraban de otra manera. No la juzgo. Puedo valorar a una persona machista si tiene 25 años pero si tiene 85 no lo puedo juzgar de la misma manera, porque no ha tenido la misma educación ni ha vivido esas corrientes. Es algo que creo que no se debe hacer. El suyo no es un problema de racismo, no la quiere mal. Todo lo contrario. Luego al final la adora.

 El problema es que hoy hay mucha gente muy joven que rechaza a los inmigrantes.

Tampoco creo que haya tanta. La hay, pero tampoco tanta. Creo que se hace más ruido en redes sociales y que la mayoría de la gente no piensa así. Es mi opinión. Me gusta verlo así.

El día 28 lo sabremos...

Veremos a ver, pero ya te digo que no creo que en España haya un problema de racismo. ¿Que hay racistas? Pues claro, pero que la sociedad... Rectifico: no digo que no haya un problema de racismo, digo que la mayoría de la sociedad no es racista. Creo que la mayoría de la sociedad es tolerante, vive su vida y ya está. 

Puedo valorar a una persona machista si tiene 25 años pero si tiene 85 no lo puedo juzgar de la misma manera.

Del mismo modo que somos cada vez más feministas, como se vio el 8-M.

Esa es una evolución y afortunadamente hacia eso vamos. Defender la igualdad entre hombres y mujeres ya no me parece ni algo revolucionario. Me parece la normalidad más absoluta. Así es y así tiene que ser. 

Volviendo a la novela. Iván es un personaje que quiere la fama a toda costa y no falla en ningún casting. ¿Hay muchos como él en España?

Me fascina porque me parece un pobre hombre. Creo que hay un universo de barrio en el que eso pasa mucho. En el que ven una salida en ser famoso. Ser concursante de Gran Hermano lo ven como el gran golpe de suerte que te va a cambiar la vida. Se fantasea con ser millonario pero evidentemente es producto del desconocimiento porque eso no es así. Él quiere salir de donde está y cree que es un buen método, el único probablemente ya que no puede ser futbolista. No se le da bien. Para ser famoso le parece estupendo ir a todos los castings y al hombre nunca le cogen...

¿Hay un exceso de concursos de talentos en España?

Es una cuestión de demanda, al final es entretenimiento, tampoco hay que tomárselo tan en serio. A mí me parece que Gran Hermano es un programa que está muy bien hecho, como me parece que está muy bien hecha La Voz. Son programas que están perfectos, luego ya si te interesan lo ves y sino, no. Pero lo importante es no tomárselos en serio. Es no pensar que Gran Hermano te va a solucionar la vida porque eso puede generar mucha frustración. Eso pasa también con la lotería. Pensar que tu vida va a cambiar porque te va a tocar la lotería no es aconsejable porque generalmente no toca. Suele ser lo que pasa.

Entonces hay espacio para los concursos, pero no para tanto famoso... 

Yo creo que no, tampoco me interesa. Pasa como en las redes sociales donde la foto es tan importante. Me da igual. Ser famoso no le da valor a una persona.

Si te lo estás pasando bien en un bar a las tres de la mañana no se te ocurre hacer una foto bajo ningún concepto. La gente que lo hace es gilipollas.

Dices de las redes sociales donde tú parodias el postureo de Instagram.

Instagram me parece lo peor del postureo. Me parece una farsa absoluta. Casi todo lo que pasa en Instagram es mentira. Nadie es tan guapo, ni tan delgado, ni... 

Ni se lo pasa tan bien.

Lo tengo clarísimo. Yo publico poco, pero cuando publico es generalmente para cosas de promoción o para reírme un poco de la gente que hace esas cosas. Sobre todo porque creo que es mentira. Si tú te lo estás pasando bien en un bar a las tres de la mañana no se te ocurre hacer una foto bajo ningún concepto. La gente que se hace un selfi como que se está riendo mucho a las tres de la mañana es gilipollas. Porque se está aburriendo y en la foto parece que está divertido, pero no... Aunque ya te digo, cada uno puede hacer lo que quiera.

Como padre, ¿no te da un poco de miedo este universo de redes sociales y de internet?

No. Me parece que está muy bien que exista. Las redes sociales me interesan lo justo, porque por mucho que se diga tienen la importancia que tienen. Tampoco más. Luego la gente camina por la calle y no sabe quién es quién y le da igual. Va a trabajar y le da igual. Si te obsesionas, eso es un problema. Mis hijos han nacido todos con la pantalla, el mundo pasa por ahí. No puedes luchar contra eso, y me parece que tiene cosas buenas y otras malas. La capacidad de información me parece fantástica. El saber filtrar es más difícil... Pero es así, tampoco te vas a poner a parar el río con las manos. No es posible. Creo que cuando se educa, hay que enseñar a controlar y a fomentar la responsabilidad. Y ya está. Luego al final tienen épocas, a veces están más metidos con el ordenador y con la Play, y luego otras pasan y se leen un libro o se van a hacer fotos. No sé. No es algo que me preocupe.

 

Guionista, empresario, padre, marido, deportista...

Estoy superabandonado, hace tiempo que no entreno nada, pero sí lo he sido. Lo he sido mucho.

Y lo volverás a ser.

Supongo. Me tengo que poner un objetivo e intentar cumplirlo, que es como  siempre he hecho el deporte. Es verdad que hubo un momento que me pasé un poco y creo que ahora estoy tan parado como consecuencia de eso. Me saturé.

¿Cuándo escribes? ¿Cuándo nace Candela

Siempre hay hueco para escribir. Hice Candela trabajando en la radio, haciendo un morning. Nos levantábamos a las seis de la mañana y a la vez preparaba un ironman. Parece mentira, pero siempre hay hueco. Ahora estoy trabajando como guionista de El Hormiguero, colaboro con Carlos Alsina en la radio y estoy de promoción con Candela, ahora no podría escribir porque no tengo horas, pero al final sale. Cuando verdaderamente tienes la motivación de escribir, sale.  

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