POLÍTICA
20/08/2020 13:40 CEST | Actualizado 20/08/2020 16:56 CEST

La junta directiva del PP ratifica el giro a la moderación de Pablo Casado

El líder popular se ofrece a hacer cambios legislativos con el Gobierno, pero pone una línea roja a pactar con Podemos.

El giro a la moderación del líder del Partido Popular, Pablo Casado, se empieza a notar. El dirigente popular se ha ofrecido este jueves a hacer cambios legislativos puntuales con el Gobierno, aunque ha puesto una línea roja a acordar con Podemos, porque “no hay pacto posible con quienes piden la abdicación del rey, la independencia de Cataluña y el blanqueamiento de los batasunos”.

Casado ha reunido este jueves a la junta directiva nacional del PP, el máximo órgano entre congresos, para ratificar los cambios en el organigrama que ha provocado la salida de Cayetana Álvarez de Toledo de la portavocía en el Congreso y su sustitución por la exalcaldesa de Logroño Cuca Gamarra, con un perfil más técnico y menos dado a protagonizar polémicas.

Los aplausos en Génova han bendecido, además, el nuevo cargo de portavoz nacional del alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, y el nombramiento de la exministra Ana Pastor como vicesecretaria de Política Social del partido, puesto que ocupaba Gamarra. Casado ha destacado que los nuevos nombres son sinónimo de cercanía, humildad, eficacia, coherencia y credibilidad. “El mensaje del PP debe llegar con persuasión y empatía”, ha dicho. 

Los cambios a los que la dirección del partido ha dado el visto bueno obedecen a una batalla interna de poder entre Álvarez de Toledo y el secretario general, Teodoro García Egea. También entre el llamado sector ‘moderado’, que lideran algunos barones como Alberto Núñez Feijóo o Juanma Moreno —y que salieron reforzados tras el 12-J—, y el ‘duro’, que encabezan los políticos más cercanos a FAES y al expresidente José María Aznar, como la propia Álvarez de Toledo o Carlos Iturgaiz. 

El dirigente del PP ha tenido palabras de agradecimiento para Álvarez de Toledo. “Gracias por todo. Puedes contar conmigo. Esta sigue siendo tu casa”, le ha espetado a la exportavoz, con quien protagonizó un rifirrafe a cuenta de su autonomía en el grupo parlamentario que el líder del PP consideró un ataque a su autoridad y que terminó propiciando su destitución. 

El PP cambia de guión ante la apertura en septiembre de una nueva etapa política que arrancará con una moción de censura de Vox, tras meses de los populares coqueteando con las formas de la ultraderecha (Álvarez de Toledo llegó a decir que Pablo Iglesias era el hijo de un terrorista, en referencia a la exfiliación paterna del vicepresidente segundo del Gobierno al FRAP).

Esa nueva vía, sin embargo, no ha impedido a Casado mostrarse como alternativa y señalar con dureza al Gobierno por su gestión y por los indicadores económicos que está dejando la pandemia: “España sobrevive por Europa. El déficit, el paro y la deuda se han disparado. Pero las cosas se pueden hacer de otra forma”, ha lanzado el líder del PP, quien sigue viendo en las rebajas fiscales la receta para superar una crisis que requiere, precisamente, alimentar al Estado con impuestos.

Acuerdos con el Gobierno

El principal partido de la oposición sabe, no obstante, que tiene que mostrar otra cara ante el Ejecutivo de Pedro Sánchez en un momento trascendental para la economía y la salud pública del país, con los rebrotes de coronavirus cada vez más numerosos y con los contagios diarios creciendo sin apenas control.

Los cambios en el seno del PP abren nuevas posibilidades en la gobernación de España por mucho que Casado haya fijado límites: “No podemos formar parte de la gobernabilidad de Sánchez, porque somos la alternativa”. Las palabras del líder del PP descartan, en principio, que su partido se abra a pactar los presupuestos generales o a constituir un Gobierno de concentración que sacara a Podemos del gabinete, como el que proponía Álvarez de Toledo, pero tanto Ana Pastor como Martínez-Almeida son exponentes de la cultura del pacto que ambos han implorado, y practicado, en ocasiones.

La propia Álvarez de Toledo esgrimió que uno de los motivos por los que Casado la fulminó es la apertura de esa “nueva etapa política” con el Gobierno que girará los próximos meses en torno a los presupuestos y a un posible pacto por la Justicia que culmine la renovación del Consejo General del Poder Judicial y que la exportavoz no veía con malos ojos, algo que inquietaba a Casado porque contradecía la línea política de Génova.

El Gobierno y el PP tienen pendiente, además, cerrar la renovación del Consejo de RTVE. La dirección popular quiere controlar en el Congreso, a través de Cuca Gamarra, las próximas negociaciones en la Cámara. Gamarra cuenta con la confianza también del secretario general, Teodoro García Egea, reforzado una vez Gabriel Elorriaga (persona cercana a Álvarez de Toledo) dejó de ser el coordinador parlamentario. Fuentes populares en la Cámara Baja recalcan la importancia de que “partido y grupo parlamentario” sean un solo ente.

Los populares, no obstante, ya llegaron a acuerdos con Sánchez en los capítulos de Sanidad y Unión Europea tras la comisión de reconstrucción —de la que Álvarez de Toledo fue apartada—. Ahora, el movimiento de banquillo de Pablo Casado abre una ventana a la moderación en las formas, y quién sabe si también a un mayor entendimiento con el Gobierno, como reconoció este miércoles la ministra de Política Territorial y Función Pública, Carolina Darias.

En el Ejecutivo, sin embargo, no lanzan las campanas al vuelo porque saben que una abstención popular o incluso un hipotético apoyo a los presupuestos generales del Estado, que Hacienda ya está articulando, se antoja harto difícil a pesar de la presión de Ciudadanos para sentar a los populares a debatir las cuentas juntos.

“No puede haber 17 vueltas al cole diferentes”

El PP ha instado a Sánchez a “aprobar, por la vía de urgencia, las modificaciones legales que considere necesarias para controlar la pandemia” y a coordinar la vuelta a las aulas con las comunidades. “No puede haber 17 vueltas al cole diferentes”, ha dicho Casado, quien, no obstante, ha tendido la mano de sus 89 diputados al Ejecutivo para sellar el ‘pacto Cajal’ por la Sanidad y reforzar el sistema de salud.

Es para esos acuerdos para los que el líder del PP ha virado el partido. Casado ha elogiado el talante conciliador de Gamarra, Martínez-Almeida y Pastor. La obsesión en Génova es seguir siendo la casa común del centro derecha, donde quieren ver a liberales, democristianos, conservadores y también “socialdemócratas desencantados”. Un regreso a las tesis del sociólogo de cabecera de Mariano Rajoy, Pedro Arriola, de intentar aglutinar al mayor número de votantes posible.

El objetivo del líder del PP es hacer de su partido un proyecto transversal para España y, para ello, dice que la formación no debe elegir entre gestión y principios. “El PP debe hacer de España el punto de encuentro de generaciones, acentos y territorios. Debemos representar a todos los españoles, voten a quien voten, hablen la lengua que hablen, amen a la persona a la que amen”. 

Casado ha sacado pecho por la marcha del partido en las encuestas: “En dos años hemos pasado de ser tercera fuerza en todas las encuestas a estar por delante del PSOE en las últimas. Hace dos años todos hablaban del sorpasso de Ciudadanos al PP. Hace un año, del sorpasso de Vox al PP. Y ahora solo se habla del sorpasso del PP al PSOE”. Para eso ya ha puesto a trabajar a sus fichajes y ha soltado el lastre de Álvarez de Toledo.

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