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29/06/2020 08:30 CEST | Actualizado 29/06/2020 08:30 CEST

La candidata a presidir el Eurogrupo Nadia Calviño

Cuando se dice que («en primer lugar») la favorecerá el hecho de ser mujer, se desprecia su valía y su capacidad.

Europa Press News via Getty Images
Nadia Calviño. 

Este artículo también está disponible en catalán.

 

La economista gallega Nadia Calviño Santamaría, desde 2014 directora general de Presupuestos de la Comisión Europea y desde junio de 2018 ministra de Economía y Empresa entre otros méritos, es la candidata española a la presidencia del Eurogrupo. Habrá que verlo, pronto sabremos si logra el cargo.

En casi todas las tertulias y medios de comunicación, cuando se habla de los factores que pueden influir para que Calviño sea elegida como la ministra de Economía de un país europeo llamada a presidir el Eurogrupo, se suele empezar con un sospechoso y perverso: «En primer lugar, es una mujer y eso la favorece». ¿Cuántas presidentas ha tenido el Eurogrupo hasta ahora? Ni una. No será, pues, el sexo un factor que juegue a favor de las mujeres. Por otra parte, ¿cuantas más ministras de Economía europeas optan al cargo?

¿Han oído decir nunca o en algún momento de cualquier Papa: «En primer lugar, es un hombre y eso le favorece»? ¿Han oído decir alguna vez del Dalai Lama: «En primer lugar, es un hombre y eso le favorece»? ¿Han oído decir nunca o en algún momento de Pedro Sánchez: «En primer lugar, es un hombre y eso le favorece»? ¿Han oído decir alguna vez de Pablo Casado: «En primer lugar, es un hombre y eso le favorece»? ¿Han oído decir alguna vez de Pablo Iglesias: «En primer lugar, es un hombre y eso le favorece»? ¿Han oído decir alguna vez de Santiago Abascal: «En primer lugar, es un hombre y eso le favorece»? ¿Han oído decir alguna vez de Donald Trump: «En primer lugar, es un hombre y eso le favorece»? (Que se lo pregunten a Hillary Clinton.) ¿Han oído decir alguna vez de Joaquim Torra: «En primer lugar, es un hombre y eso le favorece»? ¿Han oído decir alguna vez de Boris Johnson: «En primer lugar, es un hombre y eso le favorece»? ¿Han oído decir alguna vez de Felipe VI: «En primer lugar (y en último, por cierto), es un hombre y eso le favorece»? Paro porque me extenuaría y no me gusta repetirme. Como ven, hablo de la actualidad y no de injustos y pretéritos tiempos.

Cuando se dice que («en primer lugar») la favorecerá el hecho de ser mujer, se desprecia su valía y su capacidad.

Si se tiene en cuenta que en todo el planeta hay sólo diez países liderados por políticas (menos de un 7%) por muy bien y excelentemente que dirijan sus respectivos países (por ejemplo y últimamente, con las acertadas y sensatas medidas que han tomado contra la pandemia que nos corroe), se constata que se trata de un tanto por ciento ridículo que desmonta e invalida la «teoría» de que ser mujer es un plus para acceder a un cargo. Si es verdad que es un punto a favor, ¿cómo es posible que no las haya a espuertas? Es el truco de siempre cuando se trata de evaluar a cualquier mujer: presentar las barreras u obstáculos que les infligen por pertenecer a su sexo como si fueran un refuerzo y una ventaja.

Cuando de Nadia Calviño se dice que («en primer lugar») la favorecerá el hecho de ser mujer, se desprecia su valía y su capacidad, y se extiende la sombra de la duda sobre su quehacer. Cosa que ni siquiera se insinúa si se trata de un hombre y de esta manera se niega, se esconde, se oblitera, la ventaja que le da ser macho, se finge que ostentar ese sexo es una característica neutra. ¡Ay las habituales, agobiantes y nefastas, para la humanidad, cuotas masculinas que aún imperan!

A partir de ahora, espero que en las tertulias, medios de comunicación, conversaciones..., cuando un hombre se presente a un cargo, a una elección, etc., alguien remarque que su condición de hombre rema a su favor. Suele ser verdad.

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