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08/05/2019 13:08 CEST

La indignación de un ganadero: “¿Para qué venís a un pueblo a hacer turismo rural?”

Un juez ordena el cierre de un gallinero ante la denuncia del propietario de un alojamiento rural.

Crispin la valiente via Getty Images

“Estamos llegando al pueblo y estamos en temporada vacacional, así que ya sabéis [a unos perros]: no podemos tirarnos pedos porque molestamos a los turistas”. Así comienza el vídeo Nel Cañedo, un ganadero indignado. 

¿La razón? El cierre de un gallinero. El propietario de un hotel rural de Cangas de Onís, en Asturias, denunció a un vecino porque el ruido de sus gallinas molestaba a los turistas. El dueño del alojamiento consiguió probar que el sonido del cacareo superaba lo permitido y el juez mandó su clausura, tal y como contó La Nueva España.

“Esta noticia me llamó la atención”, explica el ganadero en un vídeo de seis minutos y medio, que ha acumulado en una semana más de 240.000 visualizaciones en Youtube. “A los inquilinos del hotelito rural les molestaban las gallinas porque cantaban a horas intempestivas. ¿Qué horas son intempestivas, majos?”, se cuestiona Cañedo. 

“Para mí, horas intempestivas son las tres de la mañana, cuando los inquilinos están en el jardincito con la música chunda-chunda. ¡Y nunca nadie les protestó!”, defiende con ironía.

El ganadero reivindica que “un pollo cante a las siete de la mañana, cuando sale el sol”. Lo rural, como lo urbano, tiene unas características: “Las gallinas cantan, es lo normal, son el despertador de la naturaleza”.

Es por eso que el ganadero se pregunta cuál es el sentido del calificativo “rural” detrás de ‘alojamiento’ o ‘turismo’. “¿Para qué venís a un pueblo a hacer turismo rural? ¿A qué venís?”, pregunta en el vídeo. 

 

Cañedo defiende que los turistas que se deciden por una zona rural acaban haciendo cualquier cosa menos lo que entra dentro de ese mismo concepto. “Lo normal es que en un pueblo haya gallinas, los tractores metan ruidos y las vacas caguen, no que el dueño de un hotel consiga que cierren un gallinero”, explica enfoscado. 

“Cuando vas a Madrid, ¿se te ocurre ir al dueño del hotel a protestar porque hay ruido de los coches o pasan los camiones de la basura?”, termina reflexionando. 

La noticia del cierre del gallinero tiene también su reflejo en la plataforma Change.org. Alicia García es la creadora de una petición en la que defiende que “cuando vamos a un hotel RURAL buscamos naturaleza, una vida que el urbanista no tiene, rodeado de cláxones de coches, de polución y de todo lo estresante que nos aporta una ciudad. ¿Cómo en este siglo puede suceder esto? Vas al campo y tienes que aceptar la vida que llevan las personas del lugar y sus trabajo”.

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