INTERNACIONAL
22/02/2020 08:24 CET | Actualizado 22/02/2020 08:24 CET

Llega la hora de la verdad para Pete Buttigieg

El candidato demócrata debe demostrar que es capaz de convencer a los votantes de color si quiere aspirar a ganar.

Ethan Miller/Getty Images
Pete Buttigieg

Es la hora del todo o nada para Pete Buttigieg.

El exalcalde de South Bend (Indiana, EEUU), que se convirtió de forma imprevista en uno de los candidatos demócratas favoritos para las elecciones presidenciales de 2020 con el apoyo de unos votantes mayoritariamente blancos, afronta su primera prueba de fuego ante un electorado más diverso en los caucus de esta semana en Nevada.

El resultado servirá o bien como plataforma de despegue para su nominación final o bien como señal de que los detractores de Buttigieg tenían razón y que estaba abocado a perder fuelle.

“Nevada es la oportunidad de Pete para demostrar que lo que dicen no es cierto y que también puede recibir el apoyo de las personas de color”, sostiene Rebecca Katz, estratega demócrata y exasistenta del senador Harry Reid, de Nevada.

Después de sus impresionantes discursos en dos estados que encajan demográficamente con la composición de sus votantes (Iowa es el quinto estado con mayor porcentaje de blancos y Nuevo Hampshire es el tercero más blanco y el segundo más envejecido) Buttigieg se centra ahora en su campaña en Nevada, lugar de una creciente población asiática que se suma a la ya numerosa población latina y negra.

Los sondeos públicos de Nevada eran especialmente complicados de realizar y, por ello, apenas había previsiones antes del debate celebrado esta semana, el noveno. Se esperaba que el izquierdista Bernie Sanders saliera reforzado y así fue. Otros candidatos, como el propio Buttigieg (que también salió reforzado), la senadora Elizabeth Warren, la senadora Amy Klobuchar, el magnate Tom Steyer y el exvicepresidente Joe Biden también aspiran a superar el 15% de los votos requeridos para obtener delegados.

Las entrevistas con el electorado desvelan que sus votantes valoran mucho el esfuerzo que ha invertido Buttigieg en su campaña. Varias personas entrevistadas señalaron que se ha esforzado mucho más que Klobuchar, a la que también le está costando conseguir el apoyo de los votantes de color, pero que apenas hizo nada para preparar una operación en Nevada durante la semana previa. Sin embargo, no había muchos indicios que vaticinaran un paso adelante tan grande para Buttigieg.

“Los trabajadores que tienen sobre el terreno en Nevada conocen muy bien el estado y no han dejado piedra sin remover”, explica Mariela Hernández, antigua asistenta de las exsenadoras demócratas Catherine Cortez Masto y Jacky Rosen. “Saben que si no activan a sus votantes y no llegan a los votantes latinos, probablemente perderán”.

ETHAN MILLER/GETTY IMAGES
Pete Buttigieg dirigiéndose a un público de 1000 personas en Las Vegas el domingo 16.

La campaña de Buttigieg ha reunido todos los requisitos: ha abierto su primera oficina en East Las Vegas (Nevada), que cuenta con un gran peso de población latina. Un tercio de sus trabajadores en el estado son latinos y un 40% hablan español. Tienen trabajadores a tiempo completo prestando ayuda a la población afroamericana, latina y asiática. Su primer mitin en Las Vegas fue precisamente en el distrito de East Las Vegas e incluso visitó dos empresas de marihuana regentadas por minorías para subrayar la falta de diversidad de la industria, que quiere legalizar.

A día de hoy, sigue habiendo indicios de que Buttigieg mantiene la misma dinámica positiva que le procuró sus anteriores éxitos en Nuevo Hampshire e Iowa. Atrajo a más de mil personas tanto en Las Vegas como en Reno el domingo pasado y aun así le dio tiempo de visitar lugares que las demás campañas han ignorado, como Carson City y la población rural de Elko. Su mensaje, centrado entre Sanders, por un lado, y Biden y Bloomberg al otro, permanece intacto.

El martes, su campaña pareció dividir sus prioridades entre reforzar sus bases (acudir a un evento en un centro comunitario con mayoría de jubilados blancos) y tender puentes en la Universidad de Nevada con quienes todavía desconfían de él en un evento con estudiantes negros de Derecho.

En el centro comunitario, Buttigieg salpicó su discurso de menciones a la raza. “Hay una mayoría poderosa ahora mismo para comprometernos a dar los pasos que debemos dar para que este sea un país en el que vuestra raza no afecte a vuestra salud, vuestra esperanza de vida, vuestra riqueza o vuestras experiencias con las fuerzas del orden”, dijo.

Sin embargo, cuando su campaña pasó de buscar el voto de los más mayores a apelar a la población joven, de mayor diversidad, en la Universidad de Nevada, sus defectos relativos se hicieron patentes. Sanders se dirigió a una estruendosa multitud de cientos de estudiantes bajo el sol del mediodía antes de acompañar a varios de ellos a una reunión en el campus.

Momentos después y a pocas yardas de distancia, Buttigieg solo congregó a unas decenas de estudiantes de Derecho para mantener un debate moderado sobre la reforma de la justicia penal y las políticas de equidad racial promovidas por la Asociación de Estudiantes Negros de Derecho de la Universidad de Nevada.

Sigue habiendo indicios de que Buttigieg mantiene la misma dinámica positiva que le procuró sus anteriores éxitos en Nuevo Hampshire e Iowa

En una conversación con Frank Rudy Cooper, director del programa sobre raza, género y políticas de la Facultad de Derecho, Buttigieg tuvo la oportunidad de transmitirle su preocupación por su historial como alcalde de South Bend, por el que sigue siendo criticado por ciertos sectores de la población negra. El tema era más amplio, pero Buttigieg decidió centrarse en la controversia que rodeó a Cooper por la destitución del primer jefe de policía negro de la ciudad durante su primer año en la alcaldía.

“Todos nosotros, como comunidad, hemos aprendido muchas lecciones sobre lo que hace falta para ganarse la confianza de la gente y la legitimidad”, dijo, y mencionó la creación de unos canales mayores para facilitar que la comunidad colabore en la creación de políticas.

También reconoció su propio fracaso a la hora de aumentar la diversidad racial de las fuerzas policiales de su ciudad y de reducir el número de arrestos de ciudadanos negros por posesión de marihuana. (De hecho, la periodista Linsey Davis de ABC News señaló en un debate a comienzos de este mes que la disparidad racial en los arrestos por posesión de marihuana aumentaron durante la alcaldía de Buttigieg. Aunque este no negó la estadística, explicó que se debía a una consecuencia desafortunada de los esfuerzos de su lucha contra la creciente violencia entre bandas).

Me encanta la humildad de sus políticas
 

Las observaciones de Buttigieg bastaron para convencer a Larry Sampson, estudiante de derecho de primer año que asistía a la reunión y se debatía entre votarle a él o a Amy Klobuchar. 

En referencia a la controversia que hay en torno a las relaciones raciales en South Bend, Sampson declaró: “Mucha gente se escaquea del tema y me pareció que él no lo hacía, me pareció sincero”.

En cambio, Caleb Green, un alumno negro que está especializándose en derecho de la propiedad intelectual, no acabó muy convencido y tiene pensado votar a la senadora Elizabeth Warren el sábado. 

El Plan Douglass de Buttigieg es “atractivo para las personas negras”, admitía Green. “Pero yo necesito ver algo más. ¿Qué hizo como alcalde que corrobore lo que dice que quiere hacer ahora?”.

 

Las observaciones de Buttigieg bastaron para convencer a Larry Sampson, estudiante de derecho de primer año que asistía a la reunión y se debatía entre votarle a él o a Amy Klobuchar. 

En referencia a la controversia que hay en torno a las relaciones raciales en South Bend, Sampson declaró: “Mucha gente se escaquea del tema y me pareció que él no lo hacía, me pareció sincero”.

En cambio, Caleb Green, un alumno negro que está especializándose en derecho de la propiedad intelectual, no acabó muy convencido y tiene pensado votar a la senadora Elizabeth Warren el sábado. 

El Plan Douglass de Buttigieg es “atractivo para las personas negras”, admitía Green. “Pero yo necesito ver algo más. ¿Qué hizo como alcalde que corrobore lo que dice que quiere hacer ahora?”.

Cuando le piden que explique por qué tiene tan poco apoyo entre los votantes negros, latinos y asiáticos en estados en los que hay un porcentaje significativo de ellos, Buttigieg afirma que a medida que le van conociendo, convence a más personas de estos colectivos.

De hecho, solo por hacer campaña en Nevada, ha ganado un buen puñado de votantes.

La psicoterapeuta Justine Perez, que votó por Buttigieg en Las Vegas, asegura que al escucharle el pasado domingo ya había ganado su voto. Perez, inmigrante filipina que por primera vez es elegible para participar en estos caucus preelectorales, exhibe orgullosa en su móvil una pegatina que le dieron en el evento y que reza Boot Edge Edge, tres palabras que se han hecho famosas para explicar la pronunciación correcta del apellido del candidato, que en español sería algo así como “Bút-ech-ech”.

“Me encanta la humildad de sus políticas”, afirma, y destaca que le gusta que sus ideas no sean “extremistas”. “Qué ganas tengo de llamarlo presidente Pete”.

Aun así, hay indicios que apuntan a que la campaña aún tiene trabajo por delante para convencer a la comunidad latina. El martes por la noche publicaron tres anuncios digitales en español, los tres centrados en su biografía y uno de ellos para recordar cuál es la pronunciación correcta de su apellido.

¿Qué hizo como alcalde que corrobore lo que dice que quiere hacer ahora?Caleb Green

Su campaña también ha cometido varios errores no forzados en sus intentos por penetrar en circunscripciones con menor población blanca. Varias personas negras de Carolina del Sur a quien la campaña había mencionado como firmantes de su Plan Douglass para abordar el racismo sistemático en realidad apoyaban a otros candidatos y declararon a The Intercept en noviembre que no sabían que su visto bueno al plan se iba a utilizar de forma pública. La noticia volvió a reflotarse el martes, cuando varias empresas de Carolina del Sur dirigidas por personas negras que la campaña había presentado como “colaboradoras” se opusieron a ser consideradas como tales. Los empresarios en cuestión afirmaron que ellos se habían limitado a ejercer de proveedores para la campaña.

Pero ese no ha sido el único tropiezo que ha sufrido en sus esfuerzos por acercarse a la comunidad latina. Días antes de los caucu de Iowa a comienzos de este mes, BuzzFeed News informó de que la página web de la campaña de Buttigieg no estaba completamente traducida al español. (Poco después, se completaron las traducciones restantes).

Y hay un motivo más por el que Buttigieg lucha con el viento en contra: el multimillonario Tom Steyer ha invertido millones de dólares en publicidad y uno de los anuncios que ha lanzado califica a Buttigieg como “un novato que no cuenta con la experiencia necesaria para derrotar a Trump en materia económica”. Este anuncio de 60 segundos, que también critica a Biden, se ha emitido por televisión más de 600 veces en Reno y Las Vegas, según fuentes demócratas.

Si Buttigieg es capaz de hacerlo bien (y los sondeos hasta ahora indican que está ganando terreno con los votantes de color), estará en una posición aventajada en las elecciones cruciales del martes 3 de marzo, cuando los candidatos se jugarán más de un tercio de los delegados de la Convención Demócrata Nacional. 

Este artículo fue publicado originalmente en el ‘HuffPost’ Estados Unidos y ha sido traducido y adaptado del inglés por Daniel Templeman Sauco.

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