BLOGS
22/05/2019 07:16 CEST | Actualizado 22/05/2019 07:16 CEST

Lo bueno, lo malo y lo desastroso del final de 'Juego de Tronos'

HBO
Una escena del capítulo final de 'Juego de Tronos'. 

Desde la semana pasada se veía venir el desastre, pero una parte nuestra siempre mantiene el optimismo. En un capítulo, repentinamente, Daenerys Targaryen, la supuesta heroína de Juego de Tronos, se convirtió en un monstruo genocida que incineró sin piedad a una población de inocentes e indefensos. A pesar de que hubo muchos que decían que Dany ya mostraba rasgos de “locura”, también podría haberse dicho lo contrario. En una serie en la que había pocos héroes, era de las pocas que habían mostrado nobleza e idealismo. Pensamos que quizá algo en el capítulo de esta semana, el final de la serie, explicaría su conducta. Pero no, básicamente, Juego de Tronos se inmoló y se incineró en un mar de clichés, absurdos, melodrama y afán didáctico.

Daenerys se convirtió en Maléfica

¿Por qué decidió quemar a toda esa gente? Esta semana se reveló en unas pocas líneas de diálogo: ella quiere construir un nuevo mundo y para eso tiene que destruir el anterior. Básicamente Daenerys se convirtió en Maléfica en un capítulo. Pero el gusto no le dura mucho porque acto seguido Jon Nieve, después de que ella le declara su amor y lo invita a formar parte de su utopía, la mata, salvando al mundo de una tirana. Esto ocurre dentro de los primeros quince minutos del programa. Acto seguido, Drogon le hace mala cara a Jon, quema el trono y lo derrite, y vuela con el cuerpo de Daenerys a un destino desconocido. Y así, en una escena de 3 minutos, Juego de Tronos “resuelve” la saga de Daenerys Targaryen, la protagonista a la que seguimos ocho temporadas. Cabe destacar que su muerte genera consecuencias, pero nadie la vuelve a mencionarla de forma relevante en el resto del capítulo, es como si nunca hubiera existido.

La historia de la serie se convirtió en un resumen de Wikipedia

Y así de fácil, en un lapso de menos de una hora entre los dos capítulos la reina se vuelve loca, y su enamorado sobrino, la mata sin pensarlo demasiado y todos felices para siempre. Sabemos que a los creadores les urgía terminar la serie, pero ¿tenían que entregar un producto tan patético? La historia es más bien un resumen de Wikipedia que una historia bien contada. Lo que sigue es aún peor, y nuevamente con la prisa que se nota en la serie: Jon Nieve acaba de matar a la mujer que amaba, a la reina que le había jurado lealtad, y en ningún momento del capítulo lo vemos dudar de lo que hizo, arrepentirse, tener luto. De hecho, la muerte de Daenerys tiene consecuencias, pero casi nadie vuelve a hablar de ella de forma emotiva en el resto del capítulo. Es como si no hubiera existido.

Sobrevivientes segundones y personajes olvidados

Lo que sigue es más melodrama y una escena ridícula en la que un Consejo de Aburridos Sobrevivientes decide el destino de los reinos. Los inmaculados tienen prisioneros a Jon Nieve y a Tyrion por el asesinato de Daenerys (¿Por qué no los mataron inmediatamente? Inexplicable). Gusano Gris lleva a Tyrion ante el Consejo, con algunos que lamentan la muerte de Daenerys y otros que defienden a Jon. Están Sansa, Arya y Bran, y de personajes secundarios Sir Davos, Brienne, Gendry, Yara Greyjoy y Samwell Tarly, y otros personajes cuyo nombre ni siquiera recordamos. Lo primero que viene a la mente es que hubiera sido mejor que la mayoría de esos personajes, excepto los Stark, hubieran muerto en la batalla con los Caminantes Blancos.

Sabemos que a los creadores les urgía terminar la serie, pero ¿tenían que entregar un producto tan patético?

Tyrion da clase de ciencia política

Aquí, con la sutileza de un tractor, la serie nos comienza a dar clases de ciencia política vía Tyrion y Sam Tarly. La crítica que el programa siempre ha hecho manifiesta al poder absoluto se pone sobre la mesa y Tarly incluso sugiere… la democracia. Todos se burlan de él. Los inmaculados quieren la muerte de Jon Nieve por haber matado a Daenerys. Nuevamente uno piensa por que no los han matado ya a él y a Tyrion. Ah, para que existiera esta malísima escena en la que se deja ver como nacerá la democracia en Westeros y que dará lugar a que el nuevo rey sea… Bran.

Y luego da clase de literatura y de mitología

Sí, Bran… No Jon Nieve, no Sansa Stark, no Gendry Baratheon… Bran. Y bueno, Bran había sido un personaje fascinante hasta esta última temporada en la que su único papel era sentarse misteriosamente, observando, pensando y sin hacer nada.  ¿Por qué escoge Tyrion a Bran como rey? Por el poder de las historias y de cómo las historias de héroes seducen a las masas y a los pueblos. Aquí viene la clase: La historia de Bran es la más conmovedora y épica (aunque no haya dicho y hecho nada esta temporada), el niño que cayó de la torre, sobrevivió, se volvió místico, venció al Rey de la Noche… bla bla bla.

HBO
Bran Stark.

El poder cambia de la Reina de Dragones a El Cuervo de Tres Ojos. Buena suerte...

No importa que la serie nunca haya explicado satisfactoriamente su rol como el Cuervo de los Tres Ojos, ni su relación con el Rey de la Noche. Entonces, el poder básicamente se le otorga a un adolescente místico que dice ser una especie de profeta. Nosotros en la audiencia sabemos que lo es... ¿pero cómo lo saben los personajes? ¿No es tan peligroso el místico Bran como la Daenerys que buscaba la utopía? ¿Cómo sabemos que el Cuervo de Tres Ojos es benévolo? Se había establecido que Bran no quería el poder, y que por ello sería un buen rey, pero la historia falló en llevarnos a justificar este momento.

Un merecido final feliz para los Stark y para Fantasma

No todo fue terrible. La conclusión de las historias de Arya y Sansa fue satisfactoria. Arya decide proseguir con la aventura. Sansa decide que Winterfell será independiente y que ella será la reina. Estas historias logran aterrizar exitosamente. Jon Nieve acaricia a su lobo blanco, y hay una conmovedora escena cuando Tyrion descubre los cuerpos de Jamie y Cersei. El Consejo decide que Jon Nieve volverá a El Muro y vivirá allí exiliado. Es la única forma de que no se desate una guerra civil contra los dothraki y los inmaculados por la muerte de su reina. Nuevamente un poco absurdo, en un programa en el que se desataban guerras civiles por cualquier cosa, no hay guerra civil por coronar al verdadero heredero al trono. Esto es lógico con la conducta de Jon Nieve, pero no es lógico con la serie. Pero bueno, hay que admitir que ver a los hermanos Stark sobrevivientes llegar a un final feliz  tiene su parte conmovedora y emocionante. Los niños que sufrieron horrores por 8 temporadas finalmente reunidos e iniciando nuevas vidas. Pero este final feliz no quita el sabor amargo de que la historia en esta última temporada se sintió apresurada, endeble e ilógica.

¿Y quién es el culpable?

Y bueno, alguna gente pensará que es ponerse demasiado exigente con una serie, pero la realidad es que el descenso en calidad se vio desde la séptima temporada en que la historia ya no estaba basada en los libros de George R.R. Martin, por el solo hecho de que Martin no los ha terminado. Por algo el autor dijo hace algunas semanas que la serie podría haber durado 11 o 12 temporadas. ¿Quizá una forma de quejarse de que los productores estaban comprimiendo la historia al punto de destruirla? Las historias eran complejas, los personajes complicados, los eventos inesperados, pero todo eso se fue por la borda esta temporada. Por ejemplo, el romance entre Daenerys y Jon jamás se desarrolló adecuadamente, lo que hubiera sido clave para que este final hubiera tenido más fuerza. Fuera de la escena salida de Cómo entrenar a tu dragón en la que Daenerys y Jon vuelan con los aires en los dragones, este romance nunca se sintió emocionante y emotivo. La mayoría de las películas de amor lo logran en dos horas, y Juego de Tronos no lo pudo hacer en ocho capítulos.

El descenso en calidad se vio desde la séptima temporada en que la historia ya no estaba basada en los libros de George R.R. Martin.

Una esperanza: La saga queda abierta a una o varias secuelas y George R.R. Martin aún puede arreglar las cosas… en los libros

Viendo también una parte positiva, la saga queda totalmente abierta a una secuela. Conociendo cómo ocurren las cosas en el mundo de Juego de Tronos, las cosas no se quedarán tranquilas por mucho tiempo después de este “final feliz”.  Hasta la misma Daenerys puede revivir, como lo hizo Jon Nieve. Después de todo, nunca supimos quién era el Señor de la Luz al que servía Melisandre, ni qué pasó con la secta de la que era parte Arya ni de dónde obtenían su poder. 

Así que queda esperanza, George R.R. Martin todavía tiene que terminar la historia en sus libros y quizá las cosas que no tienen lógica en la serie la adquieran al vivirlas desde el punto de vista de los personajes. Quizá incluso el final sea totalmente diferente. Y quizá el escritor también decida darnos una secuela escrita por él, o por otros escritores, basados en sus sinopsis. Al final no hay nada qué perder. La historia no podía haber terminado peor que como terminó en la tele.

HBO
Jon Nieve y Daenerys Targaryen.

Y bueno, aún así, Juego de Tronos hizo historia

Aún así hay que darle crédito a los productores, Marc Benioff y D.B. Weiss que durante seis temporadas y gran parte de otras dos nos dieron una de las mejores series de televisión de la historia, y se mostraron como unos grandes adaptadores y narradores. Actuaciones extraordinarias, valores de producción magníficos, capítulos espectacularmente dirigidos, un mundo lleno de claroscuros, heroísmo y tragedia. Pero bueno, por eso fastidia tanto el final. Y no puede dejar de ser irónico que la serie que nos sorprendiera desde su primera temporada con finales totalmente inesperados e impactantes, ahora nos sorprenda con lo que nunca hubiéramos imaginado, un final inepto y mediocre.

Pero la esperanza nunca muer, George R.R. Martin aún tiene la última palabra.

 

Síguenos también en el Facebook de El HuffPost Blogs

PULEVA PARA EL HUFFPOST