Lo que sí y lo que no en la tele de febrero

El resumen televisivo de Mariola Cubells.
Candela Peña en una imagen en la serie 'Hierro'.
Candela Peña en una imagen en la serie 'Hierro'.

Aquí llega el resumen televisivo de febrero, con lo que sí y lo que no, con lo insustancial, lo anecdótico, lo imprescindible, lo absurdo y lo banal. Y también con los destellos y los hallazgos. Como el que yo he tenido musicalmente con C. Tangana y su último álbum, El madrileño, liberada ya de todo tipo de prejuicios. Por cierto, me ha dicho mi hija Carlota, que tiene 15 años y que recuerda ahora en plan zasca que yo la despreciaba un poco cuando empezó a escuchar a este rapero, que su buenísima pieza audiovisual, Mala mujer, está dedicada de manera sutil a su exnovia Rosalía. Pero volvamos a la tele de febrero.

LO QUE SÍ

1. Salvados sobre el racismo (La Sexta)

Ver a Gonzo preguntar y hurgar fue aún más estimulante que otras veces. Seguimos este especial en familia, con Carlota, que es negra. Fue doloroso y calmante a la vez. Yo me sentí interpelada, incómoda a ratos, reconfortada, airada y feliz a partes iguales y conectada también.

En la tele no había estereotipos, no había miradas retorcidas hacia los de su raza. Había chicas como mi hija, estudiantes, funcionarias, actrices y dos deportistas de élite, Iñaki Williams y Sitapha Savane, que fueron un torrente de sensatez, de alegría, de cordura, de sosiego. Carlota asentía, se envalentonaba, se sentía parte, se reconocía en las quejas, en los lamentos tibios. Yo veía que la tele servía de verdad para algo bueno. Los personajes que salían en Salvados no eran los negros de las series americanas, los únicos en los que ella puede verse reflejada alguna vez. Eran negras que hablaban castellano, que manejaban sus mismos códigos y que no tenían ningún problema en afirmarse como negras.

Yo agradezco estos espacios sin estridencias, sin solemnidades, que busca enganchar sin trucos. Agradezco esos programas porque me reafirman: la televisión es estupenda si la hacemos bien, si la miramos bien.

Este final con Savane fue gloria pura:

2. La infamia (Filmin)

Vivan las series británicas, como esta de tres episodios, sobre un caso real de una red de abuso sexual de menores en Rochdale (Inglaterra). Es del 2017, de la BBC. Te deja seca. Cuenta muchísimas cosas en un par de planos —atención al bostezo de un policía mientras escucha el testimonio de una víctima— y tiene una frase mortal, dicha por la asistente de servicios sociales: “La prostitución infantil no existe, son abusos de menores”.

Las cosas que narra, sobre mala praxis policial, fallos en el sistema social, explotación infantil, exclusión social, racismo a la inversa, pasaron de verdad hace diez años, en esta Europa próspera. No me extraña que ganara el BAFTA.

3. Hierro (Movistar Plus)

Si el mes pasado gritaba desde aquí que “más Candela Peña, por favor”, febrero me da más dosis. Candela es la jefa absoluta de esta segunda temporada de la serie de los Coira. La jueza Montes ha vuelto y está más de todo que nunca. Lo cierto es que la serie es ella en todo momento. A su lado languidece todo lo demás, quieres verla todo el rato contenerse, decidir, dudar, explotar, gritar, desesperarse, angustiarse, caminar cimbreante por El Hierro con esos tacones. Es, con toda la razón, la protagonista absoluta de esta serie oscura y bien fabricada.

¿Te quieres ir a El Hierro, la isla más remota del archipiélago canario una temporada después de ver la serie? Por supuesto. Así que si la Tenerife Film Commission tenía esa intención cuando gestionó un rodaje en ese lugar, que sepa que dio en el clavo. Hay que señalar también el currazo de Candela defendiendo la serie en todas partes, desde su perfil de Instagram, que no deberíais perderos, hasta los más recónditos programas de tele y de radio. Bravo por esta actriz. Yo la quiero mucho, eso es verdad. Pero si no estuviera cañón en este papel, directamente me callaría.

4. The Split (Filmin)

Es otra de esas series británicas que dices, venga, TVE, por favor, hagamos algo así, de este nivel, como hicimos con El Ministerio del Tiempo, vaaaaa. Hagamos una serie de cuatro mujeres como estas. Mujeres protagonistas total y absolutamente. Una madre abogada y sus tres hijas, dos de ellas abogadas también. Profesionales, mujeres con miserias, con debilidades, que trabajan como abogadas matrimonialistas, que tienen vidas complejas, dudas, ganas de vivir, dobleces. Mujeres de verdad, personajes auténticos metidas a contar tramas verosímiles y adictivas.

Contra todo pronóstico, yo no había visto la primera temporada, que estrenaron en 2018. Me zampé en sendos viajes de ida y vuelta a Barcelona, a TV3, las dos temporadas, que recomiendo total y absolutamente. Podría pasarme la vida de serie británica en serie británica.

5. Eso que tú me das (La Sexta)

Tras su paso glorioso por los cines donde estuvo más tiempo de lo previsto en cartel y fue número uno, llegó a La Sexta, a Lo de Évole, esta pieza preciosa, una de las iniciativas audiovisuales que más me emocionó el año pasado. La entrevista, la última que dio Pau Donés poco antes de su muerte era eso, una buena pieza televisiva.

Eso que tú me das es un destello que cuenta muchas cosas y todas buenas: que la reputación funciona y logra hermosuras a veces; que las apuestas por lo solvente, por las líneas rectas, funciona. Que si Pau Donés elige un formato televisivo y un profesional del medio para dejar un legado importante, algo has hecho bien a lo largo de tu vida profesional. El equipo de Jordi Évole, el de Producciones del Barrio, al que no me canso de celebrar, también debería sentirse afortunado.

El momento que sí

No se me ocurre un final de Telediario (TVE) más bonito, más distinto, más digno de la tele pública, que estos casi tres minutos hermosos para honrar la memoria del poeta Joan Margarit, que había muerto ese día. Tienes a Miguel Poveda, un piano de cola —sí en medio de un informativo—, unos versos perfectos, lo unes, le das paso con la solvencia que tiene Carlos Franganillo y te sale este rayo de luz.

Aprovecho para destacar otro momento bueno de tele, aunque esta vez más largo: la cobertura especial del 40 aniversario del 23-F. Las imágenes hipnóticas de aquel día, mezcladas sabiamente y puestas al día, con voces nuevas. Recuperadlo. Merece la pena. Sobre todo ese repaso sobre los protagonistas del golpe y lo que ha sido de ellos.

LO QUE NO

1. Despedir a un guionista por un rótulo en ’La hora de La 1′ (TVE)

“Leonor se va de España, como su abuelo”, fue el rótulo que desencadenó la tragedia en la cadena pública. Aquí lo que escribí sobre el tema, tras mi charla con el ínclito guionista. El resumen: menuda barbaridad despedir al guionista, menuda barbaridad montar la que montó la cadena. La buena noticia es: el guionista despedido ya está trabajando. Una semana después tenía una oferta para un concurso. Así que, en ese sentido, tema resuelto.

Poco después de este asunto entrevisté al juez Garzón en la serie ¿Y tú qué miras?. Le pregunté por el rótulo y me dijo, básicamente, que como jurista, creía que el “despido era un abuso. Se ha sacado de contexto además. Se anuncia, se corrige y ya está. No hay que rasgarse las vestiduras. Hay que rasgarse las vestiduras por otras cosas, por ejemplo, que tengamos un jefe de Estado emérito que está siendo investigados en tres causas”. Yo, claro, está, no tengo más que añadir.

El polémico rótulo de TVE.
El polémico rótulo de TVE.

2. Allen V Farrow (HBO)

Uf, qué documental más tramposo. La eterna acusación contra Woody Allen por parte de Mia Farrow, llevada a la pantalla de forma maniquea. Ese sería el resumen. Qué impropio de HBO un documental tan burdo, que usa de manera tan ramplona los recursos narrativos audiovisuales. Cierto, yo soy pro Woody Allen en este asunto, pero a colegas que no lo tienen tan claro también les ha resultado excesivo.

Ocurre que ya no tenemos edad televisiva —tras ver tantas historias, de tantos tipos, con tantas nuevos modos y maneras— para tragarnos relatos básicos y adulterados. El titular debería ser, como dice mi compañero periodista de cine, Víctor Rodrigo, Desmontando a Woody Allen, por Mia Farrow. Pero desmontándolo a saco. No es que tenga un único punto de vista, cosa legitima, es que hay un elefante en la habitación y nadie de los que aparecen en el documental lo ven.

Solo he visto el primero, el que se ha colgado ya en la plataforma. Por supuesto, voy a ver los otros dos, para alucinar más.

3. La elección del consejo de RTVE

La expresidenta de RTVE, Rosa María Mateo, llegó para unos meses pero la cosa se alargó tres años. No había manera de ponerse de acuerdo, de decretar la mejor manera de elegir al nuevo presidente, un presidente que se quedara, que ejerciera con todo a su favor, sin provisionalidad. Y esta semana ha salido Pérez Tornero, a quien no conozco y a quien no puedo juzgar.

Lo que sí puedo cuestionar en la manara chapucera de elegirlo, a él y al resto del consejo. Tal y como dije en Twiter, los compañeros de RTVE que llevan años peleando por dignificar la tele, intentando que los gobiernos de turno entiendan lo que es la televisión publica, no merecen este mercadeo eligiendo al consejo, ni por supuesto merecen algunos nombres que formarán parte. Sí, como el de Jerano Castro o el de Carmen Sastre, que son dos profesionales que han hecho daño a la cadena de maneras variadas. En breve hablaremos del tema aquí en El HuffPost.

De momento, os dejo con este tuit de una de las periodistas de la casa, Alejandra Martínez, harta y triste, como tantos otros. Y nunca está de más recordar a mi amiga Alicia Gómez Montano, la presidenta que se ha perdido esa tele por culpa del puto cáncer.

El momento que NO

El sueño de un negrito, de Sofía Suescun. A ver, para situaros: Sofía es un personaje de tele, una concursante de realities. Ganó dos concursos, GH 16 y Supervivientes 2018, que es mucho más de lo que vosotros habéis ganado en vuestra vida. También salió en GH Dúo, tras alcanzar la celebridad, que es un cosa que se obtiene en el ecosistema Mediaset tras participar con soltura en sus realities. Lo explico porque sé que, aunque tengáis puntos de frikismo, saber esto ya es de nota.

El caso, el momento no del mes se lo lleva ella por este comentario tan increíble hecho en el programa de Sonsoles Ónega, Ya es mediodía (Tele 5). “A mí me gustaría adoptar algún negrito. Es como mi sueño. Igual que los animales, crearlos no, sino ayudarlos”, afirmó.

Lo cierto es que ni siquiera yo, que tengo la piel muy fina en estos casos, me espanté, tan surrealista fue oírselo decir. Dicho por ella, y de esa manera, no podía ni ser considerado racista. Hasta mi hija, que está súper reivindicativa con el #blackpowerlives ,se rio cuando se lo conté. En cualquier caso, es un momento no como una catedral.

El invitado del mes, recomienda…

WandaVision (Disney+)

Pues aquí llega, alucinad, la recomendación de Guillermo Rodríguez, el director de El HuffPost, que ya sabéis que me he empeñado en sacar en cada artículo, para darle a su vida de intelectual seta un poco de jarana.

Resulta que le he preguntado y me ha soltado esto: “Sin ser yo seguidor de Marvel y héroes que con la mirada destruyen el mundo, hay una serie en Disney+ llamada WandaVision o algo así que es buenísima. Repleta de guiños a otras series y de una ejecución perfecta”.

¿Ha dicho ejecución perfecta? En efecto, pero hasta él mismo se ha dado cuenta y ha apostillado “qué hostia tengo”. Yo no tengo nada que añadir, salvo corroborar que sí, que WandaVision es estupenda, divertida, distinta. A muchos de mis colegas les ha gustado el episodio ocho, a mi me gustó el cinco. Pero ninguno lo ha definido mejor que mi amigo Alberto Rey: “son los Teletubbies de la familia Manson”.

Si a Rodríguez, que tiene en su mesa los cinco volúmenes con las obras completas de Manuel Chaves Nogales, —no puede negarlo, tengo la foto en mi WhatsApp— le ha molado, ¿cómo no nos va a gustar a nosotros, pobres mortales?

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