INTERNACIONAL
19/08/2021 07:46 CEST | Actualizado 19/08/2021 19:45 CEST

Los talibanes responden con violencia a las primeras protestas contra su control de Afganistán

Biden afirma que el caos era inevitable y reconoce que no le dará tiempo a evacuar a su gente antes del final de agosto.

Los talibanes reprimieron este miércoles su primera revuelta civil desde que el domingo proclamaran su victoria en Afganistán, al enfrentarse a cientos de manifestantes que pedían mantener la bandera nacional y no sustituirla por la insurgente.

La protesta por la bandera tuvo lugar en Jalalabad, capital de la provincia oriental de Nangarhar, cuando “los manifestantes quisieron colgar la bandera tricolor nacional, en vísperas (del aniversario) de la independencia de Afganistán del Imperio Británico”, explicó a Efe un testigo, que pidió el anonimato.

Los talibanes reaccionaron “disparando al aire” y golpeando a algunos de los presentes, entre ellos a periodistas, mientras pedían que la substituyesen por la bandera blanca inscrita con la declaración de fe islámica, que representa su Emirato Islámico.

Pero tras la mediación de líderes tribales, los insurgentes aceptaron finalmente que se colgara la bandera “hasta que se establezca el nuevo Gobierno” talibán, resolviéndose así un conflicto que dejó al menos dos muertos y varios heridos, según recoge la prensa local afgana.

 

Tras la caída de Kabul el pasado domingo en manos de los talibanes, como parte de una rápida ofensiva que en poco más de una semana logró hacerse con el control de casi todo el país, muchos afganos se sorprendieron de que en un principio los insurgentes mantuvieran la bandera tricolor afgana ondeando.

Sin embargo, parece que no ha sido más que un espejismo, y poco a poco avanza la bandera blanca talibán en Afganistán, como se pudo ver ayer en la primera rueda de prensa en público en dos décadas de guerra del principal portavoz insurgente, Zabihulla Mujahid.

¿Dónde está el presidente? 

Mientras los talibanes se asientan en el país, el depuesto presidente afgano, Ashraf Ghani, defendió su rápida huida de Afganistán, al asegurar que lo hizo para evitar un “derramamiento de sangre”, y negó las acusaciones de que hubiera escapado con grandes cantidades de dinero, como se ha comentado.

“Si me quedo, hubiera sido testigo de un derramamiento de sangre en Kabul. Mi misión era que, por ansias de poder, Kabul no iba a convertirse en otro Yemen o Siria”, aseguró Ghani, en su primer intervención pública desde que huyó el domingo de Afganistán.

Tras muchas especulaciones, el depuesto presidente afgano también confirmó que se encuentra en Emiratos Arabes Unidos, como había anunciado este país solo unas horas antes, después de que se especulara con la presencia de Ghani en Tayikistán, que hace frontera con Afganistán, Uzbekistán e, incluso, Omán.

El expresidente afgano aseguró también que su marcha del país fue muy rápida y sin poder de reacción, en la que “las fuerzas de seguridad tuvieron todo en sus manos, bajo su control”, por lo que apenas le dio tiempo a llevar nada consigo y “lamentablemente” incluso tuvo que dejar tras de sí “documentos confidenciales”.

Así, que se diga “que me llevé dinero, es algo que no tiene ningún tipo de fundamento, son mentiras, y se puede averiguar su falta de fundamento por los funcionarios de aduanas y otras autoridades”, remarcó, después de que se llegara a decir que se llevó consigo en la aeronave baúles repletos de dinero.

Sigue la desesperación en el aeropuerto

A los que les cuesta mucho más tomar un vuelo de evacuación es a los miles de afganos que se concentran en las inmediaciones del aeropuerto de Kabul, víctimas del caos y la falta de organización, que hacen casi imposible entrar en el recinto, incluido para aquellos que han sido convocados por las embajadas.

“Estoy pasando aquí los días y las noches más difíciles de mi vida”, reconoce a Efe entre lágrimas Bashir, de 41 años, y padre de seis hijos. Cada vez que intentan acercarse a la puerta, dice, los guardias de seguridad les empujan de vuelta.

Miles de personas, entre ellas niños y ancianos, llegados de Kabul y de otras provincias afganas, pasan los días y las noches frente a las puertas cerradas del aeropuerto, para que solo unos pocos, tras largas horas bajo el sol con empujones, caídas y un volver a levantarse, logren entrar.

Y es que cada pocos minutos, una estampida hace que decenas de personas, debilitadas por el calor y las largas horas de espera, caigan inconscientes empujadas por la multitud, mientras los niños gritan y lloran y sus familiares tratan de evitar que los pisoteen.

En la entrada solo unos pocos soldados estadounidenses y afganos, que se negaron a rendirse a los talibanes, evitan que la muchedumbre se abalance sobre la puerta, pero nadie trata de facilitar el paso por un cuello de botella por el que es casi imposible acceder. 

El caos era esperado, dice Biden

Por su parte, el presidente estadounidense, Joe Biden, defendió este miércoles que no había forma de retirarse de Afganistán sin desatar el “caos”, y reconoció que los talibanes no están cooperando para permitir que EEUU saque del país a sus colaboradores afganos. “La idea de que podía haber habido alguna forma de salir sin que se desatara el caos, no sé cómo habría podido ocurrir eso”, dijo Biden en una entrevista con la cadena ABC News, que adelantó un extracto antes de emitirla íntegramente este miércoles.

Añadió que, aunque los talibanes están “cooperando” en el sentido de dejar que los ciudadanos estadounidenses salgan del país, la Casa Blanca está “teniendo más dificultades en el caso de aquellos” afganos que ayudaron a las tropas de EEUU durante la guerra. 

En la misma entrevista, el demócrata admitió que las tropas de su país podrían quedarse en Afganistán más allá de la fecha límite que había establecido para la retirada, el 31 de agosto, con el objetivo de completar la evacuación de todos los ciudadanos estadounidenses. No detalló, sin embargo, qué pasara con los miles de afganos y sus familias que ayudaron a las fuerzas estadounidenses y que están encontrándose con grandes dificultades para llegar al aeropuerto de Kabul, en cuyos alrededores los talibanes han establecido puestos de control.

Su jefe del Estado Mayor de la Defensa, el general Mark Milley, dijo esta madrugada que no había nada que indicara el colapso del Ejército o del Gobierno afgano en 11 días, ante el avance de los talibanes. No obstante, el general subrayó que EEUU había trabajado con varios escenarios posibles tras su repliegue de Afganistán a la hora de elaborar sus planes de retirada, y que uno de dichos escenarios era el actual.

De hecho, Milley explicó que la Inteligencia de su país había advertido de “varios escenarios” probables: “Uno de ellos era un rápido ascenso de los talibanes tras un rápido colapso de las fuerzas de seguridad afganas y del Gobierno”, indicó. Otros escenarios posibles contemplaban una guerra civil y un acuerdo negociado. Sin embargo, destacó, “no hubo nada que yo o cualquier otra persona viera que indicara un colapso de sus Fuerzas Armadas o de su Gobierno en once días”. 

Llamamiento por las niñas

La directora general de la Unesco, Audrey Azoulay, ante la toma del poder por los talibanes en Afganistán, ha reclamado que no se pongan trabas a la educación, en particular para las niñas y las mujeres que tanto se ha dedicado a promover allí. “Nada debe obstaculizar el derecho fundamental a la educación, en particular para las niñas y las mujeres”, declaró Azoulay en un comunicado de la Unesco.

La Organización de la ONU para Educación, la Ciencia y la Cultura aseguró que no escatimará esfuerzos para que todos los afganos tengan garantizado ese derecho, que es “indispensable para el ejercicio de los otros derechos humanos y para el desarrollo de Afganistán”, en particular “en este periodo crítico”.

Pidió que no haya ninguna discriminación, que estudiantes, profesores y personal de la educación puedan trabajar con seguridad y que las niñas y las mujeres puedan seguir aprendiendo “sin ninguna restricción”.

“No se deben perder -afirmó Azoulay- los importantes progresos realizados en el país, sobre todo en materia de educación. Debe continuar la educación para las niñas y las mujeres. El futuro de Afganistán depende de ellas”.

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