Michael Fagan, el hombre que se coló en la habitación de Isabel II

La reina de Inglaterra y el pintor irlandés mantuvieron una conversación de diez minutos.

Isabel II es una de las personas más conocidas del planeta y también una de las más protegidas. La reina de Inglaterra va siempre acompañada por varios guardaespaldas y el palacio de Buckingham, igual que los castillos de Windsor o Balmoral, es un verdadero búnker. No siempre fue así, y lo que pasó en 1982 lo demuestra.

En la madrugada del 9 de julio, el pintor Michael Fagan, borracho después de haber estado bebiendo whisky todo el día, desempleado, asolado por las deudas y con problemas con su mujer, decidió colarse en Buckingham para contarle sus penas a la reina. El hombre de 32 años saltó el muro de más de cuatro metros del palacio, trepó por una tubería y aprovechó una ventana abierta para acceder al edificio.

“No sé por qué lo hice, pero algo se me metió en la cabeza”, reconoció hace unos años. Fagan entró por una sala en la que había una carísima colección de sellos de Jorge V, pero él continuó moviéndose por el palacio hasta encontrar el dormitorio de Isabel II. Las alarmas detectaron su presencia, pero los guardias no le dieron mayor importancia y las desconectaron pensando que había sido un fallo del sistema. Por el camino el pintor irlandés se cortó la mano con un cenicero, dejando un reguero de sangre y sosteniendo un trozo de cristal que todavía llevaba cuanto entró en la habitación de la reina. Eran las siete y cuarto de la mañana.

Isabell II, que estaba dormida, se percató de la presencia de Fagan en su dormitorio cuando este abrió unas cortinas. La monarca trató de mantener la calma y mantuvo una conversación de diez minutos con el intruso tratando varias veces de llamar a la seguridad del palacio pulsando el botón junto a su cama, sin obtener respuesta. ”¿Qué estás haciendo aquí?”, le espetó la soberana con sangre fría.

El pintor pidió entonces un cigarrillo, que trajo una camarera a petición de la reina. Antes de que llegara la policía fue un lacayo, Paul Whybrew, quien consiguió calmar al intruso. Acababa de regresar al palacio después de pasear a los perros de la soberana.

Michael Fagan fue detenido después del incidente pero no entró en prisión ya que entonces no existía el delito de allanamiento de morada. Sí ingresó en un centro de salud mental donde estuvo seis meses.

Fagan hizo una versión de God Save the Queen con el grupo The Bollock Brothers en 1983.
Fagan hizo una versión de God Save the Queen con el grupo The Bollock Brothers en 1983.

Lo más surrealista de la historia no fue que se colara y charlara con la reina, es que era la segunda vez que entraba en Buckingham. Un mes antes del incidente, la madrugada del 7 al 8 de junio, Fagan también había saltado la verja del palacio y trepado por una tubería.

En esta primera intrusión, accedió al interior del palacio por una claraboya abierta en el techo y estuvo paseando con tranquilidad por varias habitaciones. Hasta se sentó un rato en el trono y se bebió una botella de vino blanco. Una trabajadora del palacio lo vio y dio el aviso a seguridad pero para cuando los guardias intentaron buscarlo ya había desaparecido.

El irlandés, que ahora tiene 69 años, superó en marzo el coronavirus y un infarto que lo obligó a pasar unos días en el hospital. La cuarta temporada de la serie The Crown, que se estrena el 15 de noviembre, recupera la historia de Fagan, que permaneció cuatro años en prisión desde 1997 por tráfico de drogas. El encargado de interpretarlo es Tom Brooke, aunque él habría preferido a Al Pacino.

En julio del año pasado, un joven de 22 años intentó emular a Fagan y volvió a burlar la seguridad del palacio, aunque esta vez no llegó hasta la habitación de la reina.

Isabel II, de colores