Cómo la pandemia ha cambiado nuestra compra: más frescos y más atención a las etiquetas

El gasto en este tipo de alimentos ha crecido un 14%.
Hombre cogiendo productos frescos del supermercado.
Hombre cogiendo productos frescos del supermercado.

La pandemia ha cambiado los hábitos de consumo. Si bien en pleno confinamiento se dispararon las ventas de productos como el recordado papel higiénico o las cervezas, también ha cambiado la forma de consumir productos frescos.

De hecho, en 2020 los españoles aumentaron en un 14% (más de 260 euros) su presupuesto en estos alimentos hasta alcanzar los 2.192 euros de media por hogar, según el Observatorio de Frescos de ALDI 2021presentado este miércoles con el soporte de Kantar Worldpanel.

Sin embargo, este consumo no ha sido constante durante este 2020. Se ve un aumento de la compra de frescos durante el confinamiento, la vuelta al cole y la desescalada, frente a la caída de la nueva normalidad y de la época de abastecimiento antes del covid, donde primaban los productos no perecederos.

Tendencias de consumo de productos frescos perecederos.
Tendencias de consumo de productos frescos perecederos.

Entre estos productos destaca que más de un tercio ha ido a fruta y verdura (35%), mientras que durante el confinamiento cayó la compra de pan fresco y embutidos, se recuperó el consumo de la proteína animal, que venía cayendo desde 2013.

Si a finales de 2019 este grupo entraba en un 42% de los hogares, durante el confinamiento se redujo a casi la mitad (25%). En cambio, con la nueva normalidad se fue recuperando progresivamente la tendencia anterior hasta situarse en el 36% a finales de 2020.

En este sentido, el estudio destaca el concepto de flexitariano —personas que han ido reduciendo su consumo de proteína animal— y que va ganando fuerza en los últimos años. Según los datos de Aldi, “3 de cada 10 hogares españoles han reducido el consumo de proteína animal, pero únicamente el 2% ha renunciado a ella”.

La importancia de conocer el producto

La otra tendencia en auge que se refleja en el estudio es la preocupación de los consumidores por conocer el producto. En especial ha crecido la preocupación por la denominación de origen y los productos de proximidad como indicadores de calidad de los alimentos. Dos terceras partes de los consumidores afirma leer el etiquetado y un 88,5% señala que condiciona su compra la información que muestren estas.

En este sentido, los consumidores también se preocupan por los envases de los productos, especialmente si estos contienen plásticos. De hecho, para un 65% de los españoles el embalaje les influye en la decisión de la compra.

Sin embargo, en 2021, con la bajada de los ingresos de los hogares ha aumentado también la importancia de la relación calidad-precio. Este elemento es determinante para un 32% de ellos, especialmente entre los jóvenes menores de 30 años.

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