¿Qué riesgos corro si voy al gimnasio en plena crisis del coronavirus?

Y qué medidas adoptar para evitar el contagio en centros deportivos.

¿Puedo o no puedo ir al gimnasio? A medida que aumentan los casos de infectados por coronavirus, aumentan las dudas entre la población. Preocupa saber cuáles de nuestras prácticas habituales debemos abandonar para no exponernos al COVID-19 y con qué rutinas podemos seguir. Ahí es donde entra en juego el gimnasio y la actividad física.

El asunto cobra relevancia si se tiene en cuenta que en Italia se ha decretado el cierre de los centros deportivos, lo que hace pensar que puedan ser un foco de contagio.

A priori los gimnasios no son lugares peligrosos, o no lo son más que otros espacios en los que se concentre un gran número gente. Al fin y al cabo “el coronavirus no se transmite por el sudor”, como señala el doctor Juan Gestal, profesor emérito de Medicina Preventiva en la Universidad de Santiago de Compostela, en una entrevista con La Voz de Galicia. El virus se propaga mediante gotículas procedentes de la nariz o la boca que salen despedidas cuando una persona infectada tose o exhala.

“El coronavirus no se transmite por el sudor”

Eso no significa que “el riesgo 0 no exista”, insiste el doctor Alejandro Conde Sampayo, miembro de la Sociedad Española de Medicina Preventiva y Salud Pública. “En un gimnasio, igual que en un bar, en un supermercado o en tu empresa, puede haber una persona con la enfermedad que aún no haya sido diagnosticada. Por ello, sería congruente respetar las medidas establecidas por cada comunidad para este tipo de espacios compartidos”, apunta.

En el Ayuntamiento de Madrid, por ejemplo, se han cerrado los polideportivos municipales para evitar contagios y algunos gimnasios privados están empezando a echar el cierre. Pero ¿qué pasa con el resto de gimnasios?

Lo importante en estos lugares es operar con sentido común y “adaptarse a las necesidades de cada persona, ya que no es lo mismo un deportista que vive de ello o alguien que necesita rehabilitación, que una persona de la población general o una que padece alguna enfermedad con inmunosupresión”, continúa.

Riesgo bajo, higiene alta

No son los centros deportivos los lugares con más posibilidades de contagio. “Hay menos riesgo de contraer coronavirus en un gimnasio que en un servicio religioso”, apunta el doctor David Thomas, profesor de medicina y director de la división de Enfermedades Infecciosas de la Facultad de Medicina de la Universidad Johns Hopkins (Baltimore, EEUU), en The New York Times. “En esos servicios se da la mano y las personas suelen estar mucho más pegadas”, añade.

“En los gimnasios la gente acostumbra a estar más distanciada”, apunta el virólogo Jonathan Ball, de la Universidad de Nottingham, a Business Insider, al recordar que la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda mantener una distancia de al menos un metro con las demás personas para evitar contagios, especialmente si éstas tosen, estornudan o tienen fiebre. “Además las posibilidades de que alguien vaya sintiéndose mal no son altas”, matiza.

“El riesgo 0 no existe, por eso hay que respetar las medidas que cada comunidad haya recomendado para este tipo de espacios”

Conde Sampayo insiste en que “ir al gimnasio es muy saludable y en las zonas con baja transmisión no hay ninguna restricción ni recomendación en contra”. Lo único que hay que hacer en esos casos es extremar la limpieza, como se hace en cualquier otro espacio común.

“Las medidas de higiene son importantes en cualquier gimnasio. Al compartir pesas y máquinas es muy importante evitar la transmisión por contacto, por lo que no estaría de más hacer un esfuerzo por evitar, en la medida de lo posible, tocarse la cara con las manos mientras se entrena y, una vez acabado el entrenamiento, en el caso de no ducharse en el gimnasio, al menos lavarse bien las manos”, recomienda.

“En el gimnasio se deben seguir las mismas recomendaciones para limitar la propagación de gérmenes que en cualquier otro espacio”

Los centros deportivos están llenos de superficies de contacto (pesas, máquinas, manillas de puertas, taquillas…) y de muchas veces de usuarios, por eso es tan importante seguir ciertas medidas medidas higiénicas.

1. Lavarse las manos antes y después de la actividad

Este consejo repetido hasta la saciedad es especialmente importante cuando se acude al gimnasio, lleno de superficies inanimadas. Aunque por ahora no se sabe cuánto tiempo puede sobrevivir el COVID-19 sobre metal, papel, vidrio..., sí hay estudios con otros tipos de coronavirus que apuntan a que la supervivencia puede ir de dos horas a nueve días. Este tiempo varía en función del virus, la superficie en cuestión y la temperatura ambiente, pero la forma de matarlo siempre es la misma: agua y jabón.

2. No dar la mano al monitor o los compañeros

Se vio el domingo durante el partido de la Premier League entre el Liverpool y el Bournemouth: los futbolistas no se dieron la mano antes de empezar. Podría parecer una exageración, pero lo cierto es que no. Si un jugador ha tocado una superficie contaminada y le da la mano a otro puede pasarle el virus, por eso tampoco se recomienda saludar al monitor de zumba o de kick boxing al empezar o acabar la clase. Mejor prevenir.

3. Evitar ciertas actividades

“El riesgo de transmisión de este tipo de virus respiratorios no depende tanto del deporte sino de las aglomeraciones de gente y del tipo de contacto”, apunta el doctor Conde Sampayo. “Cuanta más gente haya, más riesgo existe”.

Este especialista compara los casos del judo y el fútbol. “Aunque el primero sea un deporte de mayor contacto que el segundo, en uno hablamos de dos personas y en otro de 22, y si se reúnen las familias para verlo aumenta el número de personas y con ello el riesgo de contagio”, continúa.

4. No ir en hora punta.

Este consejo se puede trasladar a los horarios de clase. Las actividades dirigidas son más peligrosas cuando estás más concurridas sean. Es decir, en hora punta. Por eso es más recomendable cambiar nuestros horarios para que haya menos gente en el aula, así resulta más fácil mantener la distancia de un metro de seguridad establecida por la OMS.

5. Usar guantes para levantar pesas

Hay un doble motivo para usar guantes. Si tocamos una superficie infectada, nos ponemos los guantes y luego usamos las pesas, no vamos a dejar ahí el virus. Del mismo modo, si esa barra estuviese infectada sería difícil contaminarse. Como señala Gordon, los guantes pueden hacer de barrera ya que no suele ser habitual llevarse las manos a la cara cuando los tenemos puestos. Aún así, recomienda lavarse las manos terminado el ejercicio.

6. Usar desinfectantes para limpiar el equipo

Otra forma de evitar el contagio y realizar un ejercicio más seguro es limpiar el equipo o las máquinas antes de empezar ya que el virus pervive más en estas áreas que en baños y vestuarios. Existen toallitas desinfectantes que podemos llevar en la mochila.

7. Atento dónde colocas tu toalla

Si llevas una toalla para secarte el sudor, no la dejes en cualquier sitio porque se puede llenar de gérmenes que luego vayas a llevarte a la cara. Lo que recomendable en este caso es localizar un perchero para así evitar un mal mayor. Si puedes evitar usarla, es incluso mejor

8. Lleva tu propia esterilla o en su defecto una toalla

Si la clase a la que vas implica tumbarte en una esterilla, lo mejor es llevártela de casa. Pero si no tienes una, la otra opción es usar una toalla para cubrir la del gimnasio antes de tumbarte sobre ella. Esa toalla (igual que la que usas para secarte el sudor) deberías lavarla nada más llegar a casa.

9. Sal a la calle.

Si lo que quieres es hacer ejercicio pero no te sientes seguro yendo al gimnasio, puedes optar por hacer deporte al aire libre. “Así reduces drásticamente cualquier posibilidad de contraer el virus simplemente porque está cerca de menos personas”, apunta Aubree Gordon, en CNBC.

BONUS TRACK. Si tienes síntomas, quédate en casa.

Esto no va de contagiarte, sino de contagiar al resto. El doctor Thomas recomienda que en caso de no encontrarnos bien, nos quedemos en casa. “No se lo pases a otra persona”, recomienda en The New York Times

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