POLÍTICA
07/02/2020 09:29 CET | Actualizado 07/02/2020 09:30 CET

Sánchez celebra el triunfo de la "Democracia" tras la llegada a España de uno de los asesinos de la matanza de Atocha

Carlos García Juliá ha aterrizado a primera hora en Barajas extraditado por Brasil.

“Hoy la Democracia y la Justicia vuelven a triunfar”. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha celebrado este viernes -a través de Twitter- la llegada a España a primera hora de la mañana de Carlos García Juliá, uno de los asesinos de los abogados de Atocha en 1977, extraditado por Brasil después de que, tras varias décadas prófugo, fuera arrestado en Sao Paulo en 2018.

“Hace 43 años mató a 5 personas en el atentado de Atocha; una matanza que no pudo frenar el deseo de libertad de toda una sociedad”, ha añadido el presidente. 

Liquidación de condena 

Nada más aterrizar, García Juliá, escoltado por agentes de la Policía Nacional, ha sido conducido directamente a la cárcel de Soto del Real donde se le realizará una liquidación de condena que fije cuántos años de prisión le quedan por cumplir tras haber huido de España cuando obtuvo la condicional.

García Juliá embarcó en un vuelo comercial de Iberia que despegó poco después de las 16.00 hora local (19.00 GMT) rumbo a la capital española desde el aeropuerto internacional de Guarulhos, en la región metropolitana de Sao Paulo, al que llegó acompañado por el cónsul de España en Sao Paulo, Ángel Vázquez, según pudo constatar Efe.

El antiguo militante de Fuerza Nueva, que tenía 24 años cuando cometió la matanza, fue condenado en 1980 por cinco asesinatos y cuatro intentos de homicidio en el despacho de abogados laboralistas de Comisiones Obreras, en el número 55 de la calle Atocha de Madrid.

Libertad condicional y autorización para viajar

Su condena fue limitada al máximo de 30 años previsto entonces por la ley y en 1991 se le concedió la liberad condicional.

Obtuvo después la autorización para viajar a Asunción y trabajar allí, con la condición de presentarse mensualmente en la Embajada de España en Paraguay, pero incumplió lo previsto.

El condenado desapareció e inició entonces un periplo de fugas por Latinoamérica. Su última pista antes de ser arrestado en Brasil se perdió en Bolivia, donde vivió un tiempo y había sido encarcelado por un delito relacionado con el narcotráfico.

Así fueron los hechos 

El 24 de enero de 1977, hacia las 10.30 de la noche, un comando fascista irrumpió en el despacho de abogados del número 55 de la calle Atocha y acribilló a disparos a los nueve letrados que se encontraban trabajando. Todos ellos pertenecían a Comisiones Obreras, trabajaban por los ciudadanos de Madrid y asesoraban a las asociaciones de vecinos en una época en la que ya se hablaba de una Transición pacífica. Murieron cinco de ellos y cuatro resultaron heridos.

Sus muertes propiciaron el avance en la legalización del Partido Comunista, que se produjo en abril de ese mismo año. El funeral tan masivo demostró que los demócratas no contestarían con más violencia. Que se había acabado. “Es el único consuelo por haberlos perdido”, aseguraban en un reportaje en El HuffPost sus compañeras en el 40 aniversario de la muerte. “Los asesinos intentaban frenar la democracia y consiguieron todo lo contrario” La Transición, para Almeida, “no fue ese pacto de caballeros, sino una fuerte lucha de todos los ciudadanos a favor de la democracia”.

Los nueve de Atocha fueron Enrique Valdevira Ibáñez, Luis Javier Benavides Orgaz, Francisco Javier Sauquillo Pérez del Arco, Serafín Holgado, Ángel Rodríguez Leal, Miguel Sarabia Gil, Alejandro Ruiz-Huerta Carbonell, Luis Ramos Pardo y Dolores González Ruiz. Hoy , 42 años después, reciben un poco de justicia. 

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