Senderismo por el Muro de Adriano: una curiosa y desconocida ruta por la historia de Roma

La historia se pone a los pies de quienes recorren sus 117,5 kilómetros, protagonistas en la película 'Robin Hood: el príncipe de los ladrones' de Kevin Costner y de la novela 'Y Julia retó a los dioses' de Santiago Posteguillo.

La historia se pone a nuestros pies en la que podría definirse como una de las propuestas turísticas más desconocidas de Reino Unido. El Camino del Muro de Adriano (Hadrian’s Wall Path), en la frontera de Inglaterra y Escocia, es un destino aún por descubrir por muchos amantes del senderismo y, sobre todo, del Imperio Romano.

Mandado construir en el año 122 d.C. por el emperador Adriano, el muro y la ruta se extienden a lo largo de los 117,5 kilómetros que separan la costa este y oeste del país británico. Va desde el río Tyne, al este de Newcastle, al estuario de Solway, al oeste de Carlisle. O lo que es lo mismo, del Mar del Norte al Mar de Irlanda.

No es un itinerario demasiado conocido ni concurrido: al año lo recorren una media de 12.000 personas, según recoge la guía Hadrian’s Wall Path (Cicerone). Nada que ver con el número de peregrinos que llega anualmente a Santiago de Compostela: 347.538 en todo 2019, de los cuales 62.814 alcanzaron la capital gallega sólo en el mes de agosto.

Su escasa afluencia lo convierte en especial, pero más especial es la historia que cuentan las piedras que conforman y que varían según caminamos en dirección Newcastle (arenisca y caliza) o hacia Carlisle (tierra y césped). La ruta permite descubrir los restos de los 80 fortines y 17 fuertes romanos levantados para custodiar el muro, que en 1987 fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Más de 5.000 soldados trabajaron en esta construcción, que marcaba la frontera norte del Imperio Romano, una vez conquistada Britania. Elevarlo llevó sólo seis años, hasta el 128 d.C., y en su momento de máximo esplendor medía seis metros de alto y tres de ancho. Esa época dorada duró tres siglos. En el año 410 d.C., los romanos abandonaron las islas británicas y el muro empezó a quedarse en desuso y a deteriorarse.

Camino Muro de Adriano
Camino Muro de Adriano

Antes de entonces este enorme muro, que servía para establecer la frontera al norte de Britania, fue testigo de muchas batallas e incluso de la muerte del emperador Septimio Severo. No fue en una lucha, fue por un ataque de gota que sufrió cuando se trasladó hasta aquí junto a sus hijos Basiano (después el emperador Caracalla) y Geta.

“Al final de su vida, cuando ya había eliminado a sus enemigos, decidió trasladarse a Britania para solucionar el problema familiar que suponía el enfrentamiento de sus hijos por por el poder”, cuenta el novelista Santiago Posteguillo, que desarrolla uno de los episodios clave de su novela Y Julia retó a los dioses (Editorial Planeta) en este espacio.

“Septimio Severo miraba hacia el norte desde lo alto de la muralla adriana. Aquella era la frontera imperial de la isla. Más al norte estaba la muralla antonina, levantada por el emperador Antonino Pío, de quien el primogénito de Severo había tomado su nombre idnástico. Aquella segunda y más lejana muralla macaba el límite hasta donde Roma había tenido el control efectivo del territorio antes de la rebelión”.

Hoy no se conserva íntegro, pero el Camino del Muro de Adriano ofrece la posibilidad de ver buena parte de esta construcción, incluidos los vallum o fosos que se hicieron a un lado y otro para protegerlo.

Su recorrido se puede seguir a través de diferentes programaciones, todo depende de los días disponibles y de la media diaria de kilómetros que se quiera recorrer. Eso sí, no hay que olvidarse de que al tratarse de una ruta emergente las posibilidades de alojamiento son bastante más limitadas.

Ruta de cinco días

  • Bowness a Carlisle: 23 kilómetros
  • Carlisle a Gilsland: 29 kilómetros
  • Gisland a Chollerford: 34 kilómetros
  • Cholleerford a Heddon: 24 kilómetros
  • Heddon a Wallsend: 24 kilómetros

Ruta de ocho días

  • Bowness a Carlisle: 23 kilómetros
  • Carlisle a Newtown: 14 kilómetros
  • Newtown a Gilsland: 14 kilómetros
  • Gilsland a Steel Rigg: 14 kilómetros
  • Steel Rigg a Cholleerford: 19 kilómetros
  • Cholleerford a Portgate: 8 kilómetros
  • Portgate a Heddon: 16 kilómetros
  • Heddon a Wallsend: 24 kilómetros

Ruta de diez días

  • Bowness a Burn-by-Sands: 12 kilómetros
  • Burn-by-Sands a Carlisle: 11 kilómetros
  • Carlisle a Crosby-on-Eden: 8 kilómetros
  • Crosby-on-Eden a Lanercost: 12,5 kilómetros
  • Lanercost a Greenhead: 12 kilómetros
  • Greenhead a Housesteads: 15 kilómetros
  • Housesteads a Cholleerford: 16 kilómetros
  • Cholleerford a East Wallhouses: 14,5 kilómetros
  • Housesteads a Newburn: 15 kilómetros
  • Newburn a Wallsend: 18 kilómetros

Estas rutas se pueden hacer también a la inversa, de Wallsend, lo que puede ser más recomendable por estar más cerca del aeropuerto de Newcastle.

La sima del árbol sicomoro

Dejando a un lado la historia, el muro de Adriano esconde un curioso espacio digno de fotografiar: la sima del sicomoro, una hendidura en la muralla en la que ha crecido este árbol típico del Antiguo Egipto, que hoy es imposible encontrar en ese país.

Se encuentra entre Milecastle 39 y Crag Lough, cerca de Northumberland y a escasos kilómetros del yacimiento de Vindolanda. Este era esos 17 fuertes que custodiaban la muralla.

El árbol se ha convertido en un icono del muro y es también famoso por su papel protagonista en la película Robin Hood: príncipe de los ladrones. Aparece en una de las primeras escenas tras la llegada de Robin Hood (Kevin Costner) y Azeem (Morgan Freeman) a tierras inglesas.

Robin Hood: el príncipe de los ladrones
Robin Hood: el príncipe de los ladrones
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