El testamento de Felipe de Edimburgo será secreto 90 años para "proteger la dignidad" de Isabel II

Hasta que sus bisnietos sean ya nonagenarios.
El duque de Edimburgo, en una imagen de archivo.
Chris Jackson via Getty Images
El duque de Edimburgo, en una imagen de archivo.

El testamento de Felipe de Edimburgo, fallecido el 9 de abril a los 99 años, permanecerá secreto 90 años —si se echan los cálculos, hasta 2111— para proteger “la dignidad y el prestigio” de su viuda, la reina Isabel II y el resto de su familia.

Así lo ha dictaminado el Tribunal Superior de Londres este jueves. Como explica la BBC, desde hace más de un siglo, cuando muere alguien de alto rango de la familia real, es costumbre pedir a los tribunales que sellen su testamento para que no sea público. Dentro de 90 años habrá un proceso privado para decidir si se puede abrir y hacerlo público.

Sir Andrew McFarlane, el juez de mayor rango en los tribunales de familia celebró la audiencia en privado en julio y el fallo se hizo público este jueves. Este juez ha enmendado órdenes anteriores, por lo que ahora los testamentos reales sellados de forma indefinida podrán ser inspeccionados en privado cuando hayan transcurrido 90 años y determinar si se hacen públicos.

McFarlane, como presidente de la Sección de familia del Tribunal Superior, es el custodio de una caja fuerte que contiene más de 30 sobres, cada uno con el testamento sellado de un miembro fallecido de la casa real británica. El más antiguo de ellos es el de Francisco de Teck, quien murió en 1910.

“McFarlane es el custodio de una caja fuerte que contiene más de 30 sobres con testamentos reales”

El juez aclaró que ni ha visto ni conoce nada acerca del contenido del testamento del duque de Edimburgo, más allá de la fecha de ejecución y la identidad del albacea.

“Si bien puede haber curiosidad pública en cuanto a los arreglos privados de un miembro de la familia real en su testamento, no hay un verdadero interés público de que la gente conozca esta información totalmente privada”, justificó acerca de por qué la audiencia de julio había sido privada.

En ella, los abogados de Felipe de Edimburgo argumentaron que si se hacía público, podría generar “conjeturas totalmente infundadas” que serían “profundamente intrusivas” para la reina y su familia.

La vida de Felipe de Edimburgo, en imágenes